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lunes, 6 de enero de 2014

Las fachadas más bonitas de La Isla.

 Pasada la inocentada de la semana pasada, vamos a ponernos serios. La entrada de hoy es relajada, simplemente fotográfica, con una pequeña explicación a lo sumo. Pero pretende hacer valorar el patrimonio histórico y arquitectónico de nuestra ciudad. San Fernando es una localidad poco valorada por sus habitantes, sin embargo, en cualquier otro lugar, nuestro casco histórico estaría considerado a conservar en máxima protección. Pero aquí se ha optado por destrozar algunos rincones y no dar publicidad a nuestra ciudad. Pero termino aquí, disfruten con algunas de nuestras fachadas. Las dejo ordenadas por épocas.

 - Fachadas barrocas: la más comunes de la ciudad, estuvieron presentes desde principios del XVIII (algunas incluso del XVII), hasta prácticamente mediados del XIX. Fueron coetáneas con la arquitectura neoclásica que se ejercía en los edificios militares, religiosos y oficiales. Es la que marca el carácter de la ciudad, y aún hoy, muchas casas se construyen con patrones similares, aunque, evidentemente, más modernos.

Casa burguesa frente a Capitanía

Fachada popular de la calle Gravina.

Patio Cambiazo, con su triple portada.

Elegante fachada en la calle San Pedro Apóstol.

Casa Ortiz del Barco, en la Calle Ancha.

Casa natal del Cardenal Espínola en la calle Comedias, con cuatro puertas.

Bonita casa en Velarde.
 - Fachadas Isabelinas: las segundas más abundantes de la ciudad, son propias de mediados y finales del XIX. Época romántica, y que buscaba la estética de las fachadas con elementos y colores cálidos, que hicieran confortable el hogar.


Bella fachada de la calle Rosario

Fachada de la Calle Real, al lado de La Mallorquina.

Casa Lazaga, la siempre olvidada

Bella casa de la calle Murillo

Casa de la calle Santo Domingo
- Fachadas Modernistas: El modernismo también dejó alguna muestra, escasa, en nuestra ciudad. Tan sólo algunas obras dispersas y poco valoradas en el entorno de las principales calles de la ciudad. Suelen tener influencia del modernismo gaditano, tomando la Casa Mayol de la Tacita, como modelo.

Palacete de la calle González Hontoria.

Casa en la calle Rosario.
- Fachadas Regionalistas: Coetáneas a las modernistas, tomaban como modelo de inspiración material, artístico y arquitectónico, la forma de construir de la exposición de Sevilla de 1.929 (Plaza de España), de la cual, Aníbal González era su mayor arquitecto. Tan sólo dos edificios he visto en la ciudad, ambas muy cercanas entre sí.

Fachada de la calle González Hontoria.
 Espero que hayan disfrutado de unas vistas que, probablemente hayan pasado por alto en sus paseos por la ciudad. Un saludo desde el sur. Y felices Reyes.

domingo, 19 de mayo de 2013

Plaza de Mina

  Cada ciudad tiene una plaza o varias, céntricas, y que son de lo más populares en la urbe; ya sean porque pillan de paso a todo el mundo, o porque son el centro donde se organizan todas las fiestas, por sus jardines o por su ambiente. La mayoría de estas plazas en el centro histórico de las localidades españolas nacieron con algunas de las dos desamortizaciones, de Mendizábal o de Madoz (S. XIX). Sobre todo la primera, supuso la desaparición de miles de monasterios, conventos e iglesias que luego, se dedicaron a plazas o a parques públicos. En Cádiz hay varias, una es la de Candelaria, que nació con la desaparición del  Convento bajo la advocación de la Virgen del mismo nombre. Otra, es la plaza de Espoz y Mina, hoy conocida popularmente como Mina.

  La plaza gozó en tiempos del típico templete decimonónico que hoy día se encuentra desaparecido. No obstante, el aire propio de finales del XIX se conserva aún a la perfección, ya que todos los edificios de la época, y anteriores aún siguen en pie. Sólo algún bloque aislado estropea el contorno, pero apenas se ve. Hay palacetes del XVIII, con una enorme cantidad de materiales nobles. Hay otros, como el propio museo, que es una construcción posterior a la creación de la plaza y al derribo de parte del monasterio de San Francisco, del que aún queda la iglesia y el claustro.  El museo fue creado como pinacoteca en un principio, luego se añadieron las zonas arqueológicas y etnográfica. Todas son dignas de ser visitadas, pero eso se comentará en otra entrada. El edificio en sí, es de estilo isabelino, modelo propio de mediados y finales del XIX, al igual que el palacete del cercano callejón del Tinte. Otro palacete que me llama la atención es uno barroco, propio del XVIII, con un balcón que bien recuerda a La Habana.

 El ambiente de los bares acompaña todo el año. Pero tanto las dimensiones de la propia plaza, como su monumentalidad son sencillamente impresionantes. Pero es la vegetación de los jardines lo que de verdad llama la atención de todo el mundo. Enormes palmeras, ficus, y demás especies tropicales americanas; que en la plaza de Mina tienen unas proporciones destacadas, propias de especies centenarias. El nombre de la plaza viene dado por el militar navarro Francisco Espoz y Mina, heroe de las Guerra de la Independencia, y las Carlistas, donde participó en el bando liberal. Un saludo desde el sur.