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domingo, 23 de febrero de 2014

El antiguo mar interior de Cádiz.

 Entre los efectos, en este caso pernicioso, del desarrollismo, se encuentra la desecación intencionada de multitud de lagunas en nuestro país. Hasta los años cuarenta había los llamados cuatro grandes mares interiores de España, que no eran otras que la Antela (Orense), Gallocanta (Zaragoza), la Nava (Palencia) y la Janda (Cádiz). Siendo estas dos últimas desecadas con el objetivo de ganar terrenos agrarios, de los cuales se produjeron más pérdidas que ganancias. Ya sean por su fácil encharcamiento,o porque o bien sean terrenos arcillosos, o bien salinos. No obstante de la Nava, al menos, se ha recuperado parte. Aunque no se haya restaurado del todo, sí lo ha hecho una mitad. Aquí en cambio, no se ha hecho ni el más mínimo intento por ninguna parte política de ningún lado del espectro ideológico. Está claro que es cosa de Andalucía y su caciquismo de terratenientes que aún existe.


 La laguna de La Janda, que venía a ocupar una ámplia extensión de terreno de los términos de Vejer, Tarifa, Benalup y Medina; era la mayor laguna de tipo endorreico de España. Para hacerse una idea del tamaño basta con decir que ocupaba unas 4.000 hectáreas, unos 50 kilómetros cuadrados de cañaverales, bosquetes de tarajes inundados, etc. Pues la profundidad nunca superaba los tres metros. Sus aguas, en invierno, llegaban desde, prácticamente, Alcalá de los Gazules, hasta las mismas orillas del Barbate, donde se intercambiaban aguas cuando las lluvias abundantes inundaban todo. Creando un sistema mixto, muy interesante y rico, de aguas dulces y saladas. Hay que decir, en cambio, que el sistema fluctuaba en cantidad de aguas, llegando a secarse del todo algunos años. Aunque lo normal era que se llenara en la época de lluvias, y se fuera secando formando un rosario de lagunas a cada cual más rica en avifauna. Hasta llegar a secarse casi todo, y formar una estepa herbácea donde habitaban especies propias de estos medios como la avutarda. Pues la laguna, en cuestión era el lugar más rico, sin duda, en lo que a ecológico se refiere, de toda la provincia, y de haber pervivido, hoy sería parque nacional. Entre las especies citadas se habla de la última colonia nidificante de grullas comunes del sur de Europa. Hoy ya, sólo vienen como invernantes. Sin embargo, se anotaron la presencia de fochas cornudas, grullas damiselas (ya extintas en el occidente europeo), nutrias, el torillo (extinta en España), lechuza mora, halcón borní, e incluso en escritos medievales se habla de cisnes, aunque estos textos hay que tomarlos con cautela. Hoy en día pese a estar desecado, sigue siendo un centro importante para las aves. Como el ibis eremita o el águila imperial.

 Todavía pese al drenaje que se le somete, la naturaleza sigue ganando terreno cuando puede, en años muy lluviosos, se suele inundar la laguna durante varios días, lo que sirve para dar una idea de lo que fue. Y también para darnos cuenta de que es más barato eliminar los drenajes y mantenimiento del terreno, que dejarlo volver a inundarse y recuperar el terreno y su prosperidad, por ella misma. Además, no se pierde más que pasto, pues Cádiz, al ser tierra arcillosa se inunda con facilidad, y no da lugar a buenos cultivos. No obstante, hay varios hándicaps, uno de ellos son los molinos de viento que tantas aves han matado con sus hélices, otro son las carreteras que cruzan zonas que hoy día tienen una abultada población. Y por último, y el más complicado es la cantidad enorme de mosquitos a los que daría pie, y que ya da lugar el mínimo arrozal que ocupa el centro de la laguna. Pese a todo, la Junta de Andalucía incumple en una irresponsabilidad sino incluye a la laguna dentro de sus territorios a proteger, y que ya han sido valorados por distintas organizaciones extranjeras. Un saludo desde el sur.

  PD: Voy a poner unos enlaces donde se puede observar muy buenas fotos, y buscar mejor información que la que yo he dado. 



domingo, 29 de septiembre de 2013

Novata en la fauna europea.

 Hace muy poco, desde el 2.010, más o menos, se viene observando en nuestra tierra, la presencia de una mariposa, de origen norteamericano, que ha venido para formar colonias en nuestros bosques. La noticia salió a la luz en 2.012, pero yo ya llevaba observando, de forma aislada, y en la bahía de Cádiz, algún que otro ejemplar. Imagino que no sería el único observador.

Foto de monarca en la bahía de Cádiz.
 Dicha mariposa, demuestra una vez más, que la historia natural es muy dinámica, y que tanto fauna como flora, tienden a cambiar de distribución, crecen de población, se dispersan, se reducen, e incluso se extinguen (eso sin que el ser humano influya). La mariposa monarca (Dannaus plexippus) es un insecto de carácter migratorio en sus tierras de origen, donde son famosas sus concentraciones en sus cuarteles de invierno en los bosques de México. Allí llegan a cubrir árboles enteros, e incluso forestas. En verano vuelven a las taigas del norte de EEUU y sur de Canadá. Tan largas migraciones se traducen en vuelos a gran altura, pues pueden llegar a unos dos mil metros. Éste es el motivo por el que existe una gran dispersión de la especie por ambos océanos que rodean a América. Por el Pacífico han llegado hasta Australia y sureste asiático. Por el Atlántico, hasta ahora, sólo las islas macaronésicas de Canarias, Azores y Madeira, tenían población. Y aunque siempre ha habido ejemplares que cayeron en Inglaterra o en el norte de España, nunca lograron sobrevivir. Cosa que sí han hecho en Cádiz (provenientes de Canarias), e imagino que en la zona sur de Andalucía. Son dos los motivos por los que sí se han quedado: un clima cálido- templado, y dos plantas básicas para su supervivencia- la adelfillas y la mata de la seda. Introducida la primera en el XVI desde América Central, y la segunda desde África en el siglo XVIII. 

Foto típica de las monarcas en México.
 Curiosamente, aquí tienen una forma de vida sedentaria, lejos del carácter migratorio de sus parientes norteamericanas. Los parques naturales del Estrecho y el de Los Alcornocales, son su hogar en nuestro país. La conjunción de bosques húmedos, secos y amplias praderas es la clave de un ecosistema ideal para estos bellos insectos. Ya hay quien quiere declararla como especie invasora, como si la fauna fuera un zoo con especies permanentes e inertes, carentes de vida y migración. Xenofobia hay hasta en el ecologismo. Un saludo desde el sur.