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domingo, 15 de enero de 2012

Un paseo por La Casería

 Hace un mes, más o menos, un amigo mío colgó en Facebook el videoclip de un grupo rapero sevillano que simulaba estar en Panamá; sin embargo mi sorpresa fue mayúscula cuando al ver el mismo, pude observar que se rodó en un conocido rincón de nuestra ciudad, La Casería; y curiosamente, para la mayoría de muchos paisanos el vídeo parece realmente rodado en dicho país. Tal vez sea el barrio y el rincón de la ciudad que mejor ha sabido conservar su sabor tradicional, a pesar de que se hayan construido unas monstruosas torres de pisos, que parecen sacadas, verdaderamente de Panamá. Lo cierto es que la playa es el rincón más exótico de nuestra ciudad, y su estampa puede llevar a engaño para aquellos que no conocen ésta zona de la urbe isleña. Son muchos los atractivos, pues aparte de su arquitectura tradicional y sus huertas, existe, sin duda, cierto interés ecológico (se pueden observar aves marinas y de marismas desde la playa) e histórico que realmente hacen atractiva una visita a dicha playa, aunque no sea recomendable darse un baño, a no ser que sean las hogueras de San Juan, y esa noche haya que mojarse, aunque solamente sea la cara.

A pesar del crecimiento de la ciudad en el último cuarto del siglo XX y principios de XXI, sobre todo a raíz de la falta de espacio en la capital gaditana, todavía éste rincón permanece ajeno al urbanismo desaforado que nos ha venido acompañando éstos últimos lustros. Cierto es, que la zona sur del barrio es de las zonas cuya población y urbanización ha sido de las mayores en San Fernando; no obstante, la zona norte, salvo la inclusión de dichas torres y algún que otro piso y unifamiliar, permanece como si estuviéramos en una litografía del siglo XIX. Con una estampa decimonónica, en la que las casas bajas y blancas, se encuentran rodeadas de huertas y pozos; la presencia de grandes palmeras, chumberas y cañas, hacen el resto en éste particular viaje en el tiempo. El origen del barrio de La Casería, tal vez fuera anterior al mismo San Fernando, y nació siendo una minúscula aldea de pescadores que estaba ligada a las pequeñas industrias que rodeaban los cercanos muelles de Fadricas y Punta Cantera, de ahí, por ejemplo, el nombre del Callejón del Reverbero. Aún queda algo de aquella época, de finales del siglo XVII y principios del XVIII, como es el caso de un aljibe, o un antiguo molino que servía de aguada para los barcos de la bahía, y que tenía conexión con los muelles, gracias a un acueducto, hoy día desaparecido, y que fue derruido en tiempos de Franco, para construir el hoy abandonado, cuartel de los polvorines. De todos modos, la mayoría de las casas (las antiguas se sobreentiende) son propias de finales del siglo XIX, momento en el que el barrio toma el aspecto actual, rodeando la pequeña parroquia de La Inmaculada. Que se encuentra situada en una pequeña y bonita plazoleta. Dicha iglesia, a pesar de su reducido tamaño y su aspecto popular, sorprende al entrar, pues su interior está decorado al más puro estilo neobizantino, propio del historicismo y eclecticismo que abundó en la arquitectura de la época romántica, allá por mediados del siglo XIX. Asimismo quien sepa observar por detrás de la iglesia, o tenga un enchufe para entrar en alguna casa cercana, podrá ver desde la azotea una bella y pequeña cúpula de color rojo, que recuerda a la de las iglesias del oriente europeo. Una vez pasadas las casas populares nos encontramos con los últimos bloques de pisos y unifamiliares que se construyeron antes de la actual crisis inmobiliaria, muchas de éstas casas se encuentran vacías, dando cierto aspecto fantasmagórico al lugar, que se salva de la mala impresión, gracias a la presencia de unas casas tradicionales, y sus huertas; algunas se encuentran abandonadas, y la vegetación le ha ido comiendo el terreno, no obstante, aún así, el paraje se muestra bello, con algunas palmeras, cañas, olivos y chumberas, que en ocasiones son centenarios. Más adelante, encontramos en sí la playa, que hasta hace relativamente poco, era la única accesible por los ciudadanos; muchas estampas antiguas muestran casetas de baño que servían de recreo a principios y mediados del siglo XX. Hoy día parecería imposible ir a dicha playa, pues es de escasa arena, y bastante fango. Asimismo, tampoco está cuidada. Pero su visita tiene poco que ver con darse un chapuzón, sino que lo que se viene buscando es ver un rincón de los pocos que quedan en un litoral español que no ha conservado mucho de su esencia meridional. La presencia de unas cuantas palmeras, algún que otro cañaveral y un pequeño pastizal, que es propia de una huerta abandonada, hace que nos traslademos a rincones más exóticos, de características tropicales. Los mismos restaurantes que se encuentran en dicha playa logran llevarnos, aún más si cabe al engaño, como es el caso del famoso "Bartolo", que tiene una terraza colgada sobre pilotes, y que se encuentra situada, literalmente, encima de las aguas de la Bahía de Cádiz. Aquí se rodaron ciertas escenas de la película "Cuba", protagonizada por Sean Connery. El mismo restaurante tiene aún un secreto que guarda celosamente, aparte de las recetas de sus pescados fritos, su parte más pegada a tierra, conserva aún los muros de un baluarte que sirvió de defensa en la Guerra de la Independencia; y cumplía las funciones bloquear cualquier asalto por mar que viniera desde Puerto Real, por parte de las tropas napoleónicas. Si mal no me equivoco, y aunque no estoy muy seguro, éste baluarte, estaba ocupado por tropas inglesas y portuguesas, por entonces, aliadas de España en dicho conflicto bélico. Cerca, de hecho, se encuentra, los restos del cementerio de los ingleses, construido para dicha ocasión, en la que los soldados británicos caídos, que no eran católicos, fueran enterrados aquí; así como otras personas de religión, que no tuviera que ver con la Iglesia de Roma. De dicho camposanto, apenas se conservan los muros, y una extraña e inquietante fachada, con aspecto, más bien babilónico, y que se encuentra tapada por la vegetación. Me gustaría destacar, también, la presencia de las tradicionales casas de latas, que todo el mundo confunde con chabolas, y que sirven para guardar el material de trabajo de los pescadores; un tipo de casa, que era tradicional en La Isla, y que han ido desapareciendo con el paso del tiempo, quedando sólo unos cuantos ejemplos, como es éste caso. Algunas se encuentran pintadas, otras, en cambio, conservan el color característico del metal y del ladrillo visto. Aquí en la playa es donde se celebran las únicas hogueras de San Juan que quedan en la ciudad, pues además de la quema tradicional de los Juanillos, se acompaña a lo largo de la última semana de Junio, de una pequeña feria, que es la más antigua de San Fernando, nació antes, incluso, que la propia Feria del Carmen y de la Sal. Asimismo, viene siendo tradición en los últimos años, el adornar los patios de las casas con los Juanillos, y su temática relacionada, antes de ser quemados en la playa. Todo, evidentemente tiene su concurso, y todos los años hay un ganador para el muñeco más original y gracioso. Las temáticas suelen ser de temas actuales, relacionadas, o no, con temas de la ciudad, o la política local y/o nacional. La Casería nos aguarda aún con una última sorpresa, algo más lejana, y ya rodeada de bloques de pisos, me refiero al Castillito, hoy día es un club para Cabos de la Armada española, pero en tiempos fue un palacete, propio de la época romántica, en el siglo XIX, que repite patrones historicistas, imitando el modelo de un pequeño castillo medieval. Situado en lo alto de un pequeño cerro, rodeado de unos bonitos jardines, con algunos árboles centenarios, de la que llama la atención una enorme araucaria, que debe de alcanzar unos 40 metros de altura, y precedidas por unas largas escaleras, el palacio conserva ese espíritu decimonónico con el que nació. En dicha casa, se alojó el Infante Don Juan, heredero de la Corona, en época de Alfonso XIII, cuando estudiaba en la Escuela Naval, que por aquel entonces, se situaba en la actual Escuela de Suboficiales. 

Espero no haber escrito un texto demasiado extenso de dicho barrio, pero tal vez, en éste caso, y a mi entender, si merecía la pena. La historia de nuestra ciudad es poco valorada por nuestros paisanos, y creo, que en éste caso, merece la pena rescatar la de éste rincón de San Fernando. Ya que hoy, se ha salvado por la crisis, pero ésta, pasará, más tarde o más temprano (esperemos que ésto último), y los planes de urbanizar toda la fachada norte con bloques de pisos, y un animado paseo marítimo que se una con el de Bahía Sur, aún están en vigor, así pues, hay que aprovechar ahora, antes de que hagan alguna cafrada de la que nos podamos arrepentir. Sino sirva como ejemplo, que queda sin explicar, por motivos sentimentales, que fue del antiguo Puente de La Casería, que salvaba la vía del tren, y que acabó siendo demolido con nocturnidad y alevosía, sin que nos diera tiempo a reaccionar a nadie. Pero así funciona nuestro país, a golpe de asfalto. Un saludo desde el sur.



Iglesia de La Inmaculada.
                                        

Interior de la misma iglesia.

Playa de La Casería, con marea llena.

Imágen de la Bahía de Cádiz, desde la playa.

Fachada del Cementerio de los Ingleses.

Vista, desde fuera, del Castillito.


Imágen de una procesión veraniega.

Terraza de uno de los bares de la playa.

Patio adornado para los Juanillos.

Hoguera de San Juan.

Fuegos artificiales, después de la quema de los Juanillos.

La playa con marea baja.

Vista de las casas de lata.

Las torres de La Casería.





domingo, 8 de enero de 2012

El orígen de los mamíferos

 Hoy vamos a salir un poco de nuestra tierra para contar algo que es poco conocido, y que nos incumbe a todos. Es el origen que tenemos todos nosotros, humanos, y mayoría de mascotas. Les hablo del inicio de los mamíferos, un fenómeno poco conocido, y que tal vez esté eclipsado por la espléndida era de los dinosaurios (de los que ya hablaré en otra entrada).  Tal vez la foto de abajo les lleve a pensar que demonios tengo yo que ver con ésto, pero los expertos coinciden: él y su primo fueron los que dieron origen a los mamíferos. Nos referimos al Dimetrodón ssp (había varias especies del mismo), que era carnívoro, y del Edaphosaurio ssp. bastante parecido, pero que era la versión herbívora del mismo.

  Los fósiles de éstos animales datan del periodo Pérmico, es decir, mucho antes de la aparición de los dinosaurios, cuando aún sólo había reptiles, anfibios y artrópodos (insectos y arañas). Por aquel entonces, tampoco existían las hierbas, que aparecerán justo después de la desaparición de los dinosaurios. Había pues, en las zonas lluviosas, un manto de helechos que venían a cumplir la función de las gramíneas actuales en las zonas de praderas, y ocupaban, también, un nicho similar, al actual, en los bosques, que normalmente, tampoco eran de frondosas (árboles con hojas "normales"), sino que se componían de árboles de coníferas, de aspecto primitivo, como las araucarias, las cuales, la mayoría datan, en origen, de éste periodo. El resto, todo lo más, alguna protopalmera, de la familia de las Cycas, como las que actualmente abundan en los jardines de Cádiz. La foresta solía ser más abierta que la actual, los bosques cerrados no abundaban, y el suelo, era, simple, y llanamente tierra, no había más; ni hojas caídas (no existían), tampoco había flores, ni hierbas, todo lo más, como he dicho, helechos. El clima, evidentemente era más cálido que el actual, y sólo había un continente: Pangea. Que rodeaba el ecuador, y que llegado, el jurásico o el cretácico, empezó a separarse en varios trozos, dando lugar a los actuales continentes. En aquel periodo, arañas e insectos eran gigantescos, de hecho, había una araña en la época que tenía por costumbre zamparse al abuelo de los dinosaurios, de aquella, con el tamaño de un pequeño lagarto. Dicha araña tenía el tamaño de una cabeza humana adulta, y de haber existido hoy, facilmente podía comer cualquier pequeño mamífero que se le antojara. 

   El tamaño de nuestros tatarabuelos tampoco les iba a la zaga, en su mayoría, solían alcanzar tamaños superiores a los tres metros, teniendo un peso de más de 150 kilos. En un principio, los primeros arqueólogos, creían que eran los primeros dinosaurios, pero más tarde, se clasificaron como sinápsidos, es decir, pseudomamíferos. Las aletas características de éstos animales es aún una incógnita, la teoría más extendida es que se trata de un termorregulador. Pues al cabo del día iba cogiendo horas de sol, y por tanto calor, al igual que hoy día hacen los paneles solares, que después servían para combatir el frío de la noche. Dichas aletas se irán reduciendo con el tiempo, hasta que el cuerpo de los mamíferos tuviera su temperatura propia. También existe la teoría de que fuera usada para el cortejo en las épocas de apareamiento. Las patas, pasarían, tras una larga evolución, de la forma arqueada hacia el exterior, propio de los reptiles, a formas algo más rectas y verticales, cuya articulación se moviera hacia atrás, como es característica común en los mamíferos. El dimetrodón fue el superpredador de la época, y probablemente no tuviera competencia alguna; en cambio el edaphosaurio, cuyo aspecto era parecido al anterior, era totalmente inofensivo y  herbívoro. Ambos andaban escasos en velocidad, y tal vez, el primero, utilizara técnicas de caza basadas en la emboscada.

   Tal vez, les haya chocado el artículo de hoy con respecto a la temática habitual de éste blog. La idea surgió de una visita a un parque de mi ciudad: el Parque del Oeste. Donde se exhiben reproducciones de dinosaurios (con muy buen gusto) que son las delicias de los críos. Y parte de la diversión de vándalos que no cuidan el mobiliario urbano. Tal vez, el desconocimiento de los autores haya metido en el mismo cajón de sastre al dimetrodón con los dinosaurios, pero da igual, porque todo lo que sirva para picar la curiosidad, bueno es. Puede que con las figuras, más de alguno busque en Google de que clase de animales se trata. Y puede que algunas respuestas las encuentren en éste blog, para otras más profesionales, hay páginas más expertas, pero para los que no tenemos ni idea, es mejor explicarlo con palabras fáciles. Un saludo desde el sur.


Araucaria, la conífera más común del pérmico

Ejemplar de edaphosaurio, que era vegetariano.

Ejemplar de dimetrodón, el superpredador de la época.

Palma de iglesia o Cycas Revoluta, un tipo de protopalmera que existía en la época.




   

miércoles, 4 de enero de 2012

El pequeño comercio no se entera

  Una entrada corta, ya que éste fin de semana pasado, al ser fin de año, no entré a escribir. Y probablemente el sábado, vuelva a las andadas con alguna curiosidad nueva. Ante todo hay que decir una cosa: que Dios me libre de defender los intereses de las grandes cadenas, como Carrefour o El Corte Inglés. Pero tras la demostración de nulo interés profesional y total desprecio por el cliente mostrada por dos comerciantes de un local, cuyo nombre no citaré, pero que diré, se encuentra al lado de una conocida panadería y una nueva heladería, que se sitúan en la Calle San Rafael, de San Fernando. Y que se dedican a vender complementos. Todo éstos datos en sí, ya bastan para hacerse una idea, del comercio en sí, del que les hablo. Y creánme, que no me gusta joderle el pan a nadie. Pero se lo han ganado, y cabrearme, no es fácil.
  Todo surgió con unos regalos que nos quedaban por rematar para el próximo día seis. Así que me recomendaron dicha tienda por tener bonitos artículos, y así es. Escogimos varios. Ya me mosqueaba, como las dos vejestorias, teñidas de rubio pijo, y vestidas, como si fueran a jugar al criquet con señoritos de Jerez, no paraban de mirarme como si fuera a sustraer de manera ilegal algún artículo. Una vez terminada la faena de elegir, pasé por caja y pagué. Siempre hago la misma pregunta, y de forma educada: ¿ésto tiene devolución en caso de que el regalo coincida con uno que ya tenga?. De malas maneras me contestó que no había devolución; ahí fué la primera en la frente. Me pregunta la pija gorda, que era la que estaba de cajera, y que me contestó de mala forma, que si es para regalo; le respondo que sí. Se lo endosa a la otra pija, más delgada y callada. Mientras cobra al de atrás, la gorda empieza a despotricarle a la otra, en mi presencia, que si hay mucho listo, y muchas devoluciones que no son correctas, y demás. Ya me puse de mala ostia. Y les contesté de mala manera, yo sólo he preguntado, que después vienen los malos entendidos. El silencio, mientras envuelven los regalos es tenso. Cuando terminan, me despido con educación, pero el que echa rayos y truenos, soy yo. Así, pues pensé: que hay que defender al comercio tradicional con respecto a las grandes superficies... pues que quieren que les diga, que se jodan. Por lo menos las tiendas típicas de San Fernando, que se han creído que nos hacían un favor vendiéndonos algo. Y que piensen, que así se fueron a freir espárragos, muchas de ellas cuando abrió el Bahía Sur, entre ellos el cutrecine Almirante. Lo que siento es que paguen justos por pecadores. Así que, viva El Corte Inglés. Es mi particular venganza hacía dos vendedoras con poca clase y nula educación, y que den gracias a que no pongo el nombre de su tienda, porque ganas no me faltan, pero a buen entendedor, pocas palabras bastan. Y los cañaillas que pasen a menudo por ahi sabrán de que mierda de tienda les hablo. Un saludo desde el sur. Y feliz 2.012.





domingo, 25 de diciembre de 2011

Curiosidades de la Navidad

 Antes de empezar, quiero que conste en acta que no procuro cortarle el punto a nadie, ni hacer la puñeta. Que cada uno crea lo que quiera y como quiera; yo sólo me dedico a dar datos que los estudiosos del tema han hecho público sin que se líe parda. Sólo explicaré ciertas cosas curiosas, sobre todo de origen pagano, que forman parte de nuestras fiestas, y que hoy tenemos asociado a estas entrañables fechas, y al cristianismo. De modo muy resumido hay que decir, que la religión cristiana, en general, da igual, católicos, ortodoxos, o protestantes, se caracteriza por tener un gran eclecticismo en el cual ha radicado su éxito. La habilidad de los misioneros, y seguidores de Jesús a lo largo de la historia, ha sido la de adaptar las costumbres locales de cada nación a las fiestas y ritos cristianos. Baste como ejemplo, el caso de Hispanoamérica, donde, los ritos católicos se mezclan con los de los antiguos mayas o aztecas. En el caso nuestro, el europeo, el mestizaje de costumbres vienen dados por los antiguos pobladores de nuestro continente, íberos, romanos y celtas, en el caso español; y a un nivel más cosmopolita, de los antiguos pueblos germánicos, egipcios y griegos, de los que tenemos todos europeos occidentales una importante herencia, aunque nunca comparable con la romana. Empezaré aquí a enumerar las costumbres a modo de inventario, como es mi costumbre:

  - Empezaremos por las dos últimas en llegar: el árbol de Navidad, y Papá Noel. El primero procede de una tradición puramente germánica, de la Alemania más profunda, donde los bosques de abetos blancos son, o eran, al menos, abundantes. Hay que decir que los teutones tienen por costumbre poner éstos árboles de adornos en dos fiestas concretas en muy corto espacio de tiempo: el día de los difuntos, donde en algunas zonas, se coloca, al lado de la tumba del ser querido; y en Navidad, una tradición, que iba de capa caída, hasta que el cristiano lo adoptó como suyo; el mundo comercial, y el cine hizo el resto. En el caso de Papá Noel, también es de procedencia alemana, pero cosa curiosa, nunca iba de rojo, sino de verde (o eso creo), hasta que un anuncio de Coca Cola (siento hacer publicidad) lo mostró tal como lo conocemos hoy día. Desde entonces se ha quedado así para el resto, aunque habrá que preguntar a los alemanes como lo siguen vistiendo. Éste es un caso claro de quien manda en el mundo: el dinero.

  - De pocos es sabido que Jesucristo nació antes de Jesucristo, en concreto unos seis o cuatro años antes, según cada autor, cambia la fecha.  Se basan para ello en el pasaje de la matanza de los inocentes causada por el rey Herodes "El Grande", quien murió unos seis años antes de la teórica venida de Jesús. La causa de la equivocación fue por un monje, que fue el encargado, por parte del Papa (no me acuerdo quien, ni en que época, salvo que fue en la Edad Media), cuyos cálculos estaban más equivocados que los del contable de Lehman Brothers. El caso es que se dieron cuenta del error, pero tarde, y ya para cambiar todo, es mejor dejarlo como ésta. Así pues, según ésta consideración, deberíamos estar en el año 2.017 o 2.018 (según cuando se lea).

 - Tampoco está claro que naciera en 25 de diciembre, sino en primavera o verano, ya que según algunos autores, cuando el ángel fue a anunciar la buena nueva, los pastores se encontraban durmiendo al raso, una práctica, que evidentemente, en pleno invierno no se hacía. La cuestión de la fecha actual, fue precisamente, para adaptarla a las costumbres y ritos paganos, que había en Europa, donde lo que se celebraba era el solsticio de invierno, al igual que las hogueras de San Juan son en el solsticio de verano; así pues, se adaptaron ambas fiestas con el hijo de Dios en el primer caso, y con el principal profeta, en el caso del segundo.

  - En el caso de las famosas uvas de fin de año, que todos tomamos como una tradición milenaria, lo cierto es que su origen es de principios del siglo XX, cuando en plena crisis (siempre hay una), hubo un excedente de uvas que no se pudo vender, el caso es, que los vinateros supieron vender éste material sobrante como una gracia para cada campanada, y ellos son los culpables de todos los atragantamientos que hay desde entonces, y de que Ramón García presente todos los años las campanadas. Así pues tenemos otro ejemplo, de como en todas las épocas, el márketing al final nos endosa, por narices, una cosa que no necesitamos.
  - Curioso también es el caso de los Reyes Magos, pues en la Biblia, no mencionan que son magos, sólo que proceden de oriente. Ni sus nombres, ni descripciones, ni siquiera el número, que hoy tomamos por tres; tampoco se nombran los famosos regalos: incienso, mirra y oro. Todo es una tradición oral, venida, al parecer, de un evangelio apócrifo (no admitido por la Iglesia), que cuenta parte de lo dicho, pero no todo; el resto, como dije, se debe a una tradición de boca a boca. Según algunos, éstos, en realidad, en vez de reyes, eran astrónomos mesopotámicos, que venían siguiendo la estrella de Belén, la cual también se pone en duda. Pues aunque se han intentado explicar, que fue un cometa, o una conjunción planetaria (al más puro estilo de Pajín), lo cierto, es que las tesis más escépticas explican que ésto es otra tradición tomada de otra religión, como en muchos casos, más concretamente de la egipcia, cuya influencia en Israel era más que notable, de ello se basan en la historia del rey Tutankhamon, cuyas similitudes con el caso de Cristo asombran. Pues ambos fueron recibidos por una estrella, y murieron y resucitaron al tercer día. Hay que decir, que era muy común en la época, adornar los nacimientos de grandes personajes con una estrella, como también pasó con Alejandro Magno.

- Otro dato interesante, es el del orígen de los belenes tradicionales, que compartimos italianos y españoles. Su procedencia es del país transalpino, cuya autoría corresponde a San Francisco de Asís. Ésta costumbre fue traída a España por el rey Carlos III (VII de Nápoles), allá por el siglo XVIII.

- Aunque fuera de la temática de la Navidad, pero relacionada con lo que estamos hablando, está los orígenes de la iglesia cristiana, cuyas primeras costumbres provienen sobre todo, del mundo helénico y egipcio, pues fueron sus primeras áreas de expansión. Aunque hoy asociamos la iglesia con el Vaticano, lo cierto es que en la antigüedad hubo varias sedes principales: Alejandría, que era la más importante entonces, Roma, Jerusalen, Constantinopla y Antioquía (ciudad griega en la costa de la actual Turquía). Tpdas, menos Roma, acabaron en manos musulmanas en la Edad Media, por ello el Vaticano es, actualmente, la sede más importante.

- Ahora sí, le voy a cortar el rollo a algunos. A todos nos gusta el marisco por éstas fechas, en las que el ácido úrico llega a alcanzar cantidades del tamaño del Guadalquivir. Sin embargo, entre los primeros cristianos estaba prohibido comer marisco. Pero no se asusten, todo tiene su lógica, en aquella época no había frigoríficos, y la mitad de éste manjar llegaba en mal estado, creando problemas de salud entre la población. Por ello las autoridades del momento decidieron prohibirlo, menos mal que nadie le hizo caso, porque sino aún sería pecado comer las gambitas blancas del Golfo de Cádiz.

- Y por último dos curiosidades de nuestra tierra, de todos es sabido que la tradición cuenta que Santiago (al menos en cuerpo yacente) estuvo por el norte de España. Pero de pocos es conocido que hay otra, que cuenta que Pablo predicó en nuestra tierra, Andalucía, que fue la primera en cristianizarse en Hispania, por ello en muchos lugares de Sevilla existe la advocación de San Pablo. La otra es algo más moderna, y es para aquellos gaditanos que se quejan de que en su ciudad no hay ferias, a pesar de que nunca a ido a la Velada de los Ángeles. Hubo en Cádiz, sobre todo entre el siglo XIX y mediados del XX, una feria del frío, que venía a coincidir con la Navidad, en ella había casetas de tiro, tiovivos, etc.

 Espero, pese a ser tópico, que pasen unas felices fiestas, y sobre todo que lo pasen con quien merezca más la pena. Creo, a mi entender, que me la entrada es algo larga; aunque para algunos, no le cuente nada nuevo, y que haya rascado poco, y para otros sean datos irrelevantes, pues su fe es más importante. Hay que decir que sea, cual sea su idea, tanto de los datos, como del artículo, lo más importante del mensaje navideño, ese que dejó Jesucristo, no sólo para éstas fechas, sino para todo el año: el amor al prójimo. Algo que ninguno cumplimos...y menos cuando conducimos. Un saludo desde el sur.

Calle iluminada en Navidad.

domingo, 11 de diciembre de 2011

El pitufo caleti

  
  Creo que no es novedad decir que soy un mitómano de los dibujos antiguos, pues aunque ya no los veo, porque entre otras cosas, pueden decepcionarte después de tantos años, creo, por lógica, que quien simplemente vea la foto de mi perfil en éste blog, sabrá, sin conocerme, que siempre he simpatizado por éstos simpáticos enanos azules (aunque realmente soy un fanático de los Simpsons). Mi apodo de pitufo gruñón no se debió nunca a mi estatura precisamente, sino al mal genio que siempre me caracterizó, convertido en mala ostia e ironía en mi adultez. También es de sobra conocido, y sólo hace falta observar levemente mi blog, el cariño que siento por la tierra que me vio nacer; y de ello nace la unión del personaje ficticio que he inventado para éste artículo, y propongo que lo vendan en las tiendas de todo a cien, o en la promoción de algún diario deportivo insulso en contenidos, como los que abundan en España; me refiero al Pitufo Caleti.

  Dicho personaje es el único pitufo gordo de Pitufilandia, y su vestimenta consiste en una camiseta del Cádiz, que siempre luce en sus viajes, y que figura en sus fotos de Facebook, en las que sale con sus colegas, el pitufo Bromista, el pitufo Jartible o el pitufo Chirlachi entre otros; y de ella presume, orgulloso, con las pirámides de fondo, la Torre Eiffel, el Big Ben o la madre que lo parió. También se viste con un bañador estampado, de flores, al modo hawaiano, un gorro y una caña de pescar, además de unas chanclas tipo romano, de plástico, compradas en un todo a cien. En invierno, cuando el rasca hace acto de su presencia, se abriga con un chaquetón o un forro polar, que el periódico local "La Voz de Pitufilandia", vendió, a precio de costo, previa colección de sus correspondientes cupones, en una cartilla que recogió dos meses antes, con el citado diario. He de decir, que el chaquetón en cuestión, es azul cantoso, con ribetes amarillos fosforitos, y tiene el escudo del equipo de sus amores. Club que no le gana a nadie, ni siquiera en el Monopoly a Ruiz Mateos. El Pitufo Caleti tiene también una perilla sin bigote, gafas de pastas, negras y gruesas, y un pendiente en la oreja izquierda, al más puro estilo de Tony Rodríguez.  También aprovecha sus fines de semanas para pasar tres kilos de la Pitufina, porque prefiere coger su barquita e irse a pescar, para luego ir al estadio "Alcalde Papá Pitufo", para ver a su equipo. Piensa de ella, que es una calientapollas porque tontea con muchos y luego no se va con nadie. El Pitufo Caleti, es natural de Pitufilandia capital, y más en concreto del Casco Antiguo, de un barrio de tradición carnavalera, donde ya ha salido en una chirigota, y ahora en una comparsa, haciendo él, una de las famosas voces de pito, que nadie soporta, pero que todo el mundo considera que son un arte. Por cierto, se le pone los pelos como escarpias cuando escucha el sonido de una bandurria. Y se le escapa alguna lágrima cuando un autor dedica una letra contra el maltrato de la mujer, para que todo el teatro “Pitufo Músico” aplauda sin fin.  

   El Pitufo Caleti se lleva mal, con los de otra aldea, esa que tiene un Ikea enorme. Pero aún así, va a ver las motos a dicha población. Y siempre exclama: ¡Puta X...! Además llama beduinos a los del Casco Nuevo. El Pitufo Caleti, no puede pasar un día, sin ver anochecer, en una playa, protegida por dos castillos, y un antiguo balneario, que no se sabe bien para qué sirve actualmente. Se toma una caña en sus chiringuitos, y observa las barcas mecerse con las olas, acompañado de la canción "Dancing Queen" de Abba como fondo, mientras las gaviotas rapiñan los trozos de panes y picos que se le caen a todo Dios, por no hablar de las cáscaras de melones que todos tiran a la arena, manjar por el que se pelean dichas aves. Hay que decir, que el Pitufo Caleti, mea en cualquier esquina, y bebe en la calle, porque siendo yo feliz, que les den por el culo a los demás, esa es su filosofía. Se caracteriza también por dárselas de "grasioso". Fama que se ha ganado por decir tres chascarrillos del tipo: pisha, bastinaso, y cosas así por el estilo. Se defiende cuando dicen que su gracia es chabacana, ordinaria y basta; olvidándose de que su aldea fue siempre refinada, y que su humor consistía en decir todo, sin decir nada, pero piensa que para elegantes y estirados están… los de la aldea del Ikea. Cuando cuenta un chiste siempre lo termina cantando piripiririiiii...clan, clan, como si estuviera en un cuarteto. Y siempre grita: "Esto es Pitufilandia, y aquí hay que mamar". Por cierto, tampoco soporta a los niños del programa del canal autonómico "Pitufo y Medio", porque van de enteradillos. El Pitufo Caleti siempre se queja de la "frialdad" de Pitufilandia que es una mezcla de frío y humedad; de hecho siempre dice que en Madrid si te pones un abrigo y una bufanda no pasas frío, mientras que en su aldea, la humedad se te mete en los huesos.

   El Pitufo Caleti, es el único que no hace nada, porque siempre está en paro, y sólo trabaja, de vez en cuando, en el momento en que le sale un currito. Y siempre está de oposiciones. Hay que decir, que sólo declara éste trabajo, porque en sus horas libres, se dedica a hacer chapuzas para ganarse un dinerito extra, algo que aprendió de su primo de la sierra, que cobra el PER, mientras fabrica carteras de cuero en un taller. En todas las empresas que trabaja el Pitufo Caleti, sólo cotiza cuatro horas, a pesar de que curra ocho, y cobra una mierda, porque así el Pitufo Emprendedor, dueño de una subcontrata, pierde menos capital, y le dice eso de: "si no te gusta, tengo doscientos más deseando trabajar"; ocurre eso, gracias a que la administración de Papá Pitufo y el representante del sindicato "Unión General de Pitufos Trabajadores", hacen la vista gorda. El Pitufo Caleti siempre se queja de que no tiene dinero, que no le llega para nada, pero tiene un "peaso coche", siempre está en los bares, y en verano, se va de viaje al extranjero, colgando desde su portátil (actualmente una tablet), las fotos que se hace con sus amigos del alma. Amigos por los que mataría a cualquiera, pero de los que raja a sus espaldas. Muchos de ellos tienen apodos como: Pitufo Cabesa, Pitufo Chino, Pitufo Negro, el Pitufo Nono...y casi todos trabajan en la Guardia Civil. Y tiene más préstamos y deudas que nadie, pero le da igual, porque él, va a seguir su ritmo de vida.

   El Pitufo Caleti, se ha hecho un tatuaje en el brazo, con la forma de una Virgen de la que es muy devoto, una de la que se dice, que en tiempos anteriores, fue capaz de parar un maremoto en las puertas de su parroquia. Y por ella, siempre se pega golpecitos en el pecho. También disfruta, nuestro Pitufo Caleti de su Semana Santa, de la que es muy forofo; cuando llega la primavera, en periodo de Cuaresma, todos los domingos está el primero en todos los besapiés, con su cámara réflex y su trípode, haciendo doscientas fotos. Esos días se viste de otro modo, llevando unos anchos pantalones colorados que le llegan a la altura del sobaco, una camisa rosa cantosa, con cuellos blancos impolutos, un medallón de su cofradía, tres kilos de gomina, y para esas ocasiones, se deja unas enormes patillas, bastante peludas. El Pitufo Caleti, siempre defiende el uso del paso de horquilla, y carga en varias procesiones cada año, porque también es admirador de los cargadores, y no de los costaleros que nos quieren meter los S...itas. El Pitufo Caleti, como todos los pitufos, tampoco va al festival de cine independiente de su aldea, como tampoco va nadie en Cádiz a ALCANCES. Tampoco va al cine convencional, ya que para eso está Megaupload, porque para que va a pagar por unas películas de nacionalidad pitufa, que son una porquería, con unos argumentos que nadie entiende, que son un panfleto político, y que al fin y al cabo, para ver un bodrio en una pantalla grande, no paga diez euros, que prefiere gastarse en unos churritos con chocolate, en un bar cercano al mercado de abastos de Pitufilandia. El Pitufo Caleti, también se dedica a hacer los belenes de su cofradía, y a vender polvorones para sacar algún dinerito para la misma, por Navidad. El Pitufo Caleti tiene problemas para hacer obras en su casa, con forma de seta, porque en sus jardines han encontrado unas necrópolis de unos pitufos fenicios que vinieron a su tierra, hará unos tres mil años, para fundar una aldea, en el quinto coño de donde ellos venían. Y tiene un perro mestizo, con muy mal genio, mezcla de pequinés con yorkshire, que lleva un abriguito, siempre va en brazos, y que, como decía la chirigota del Selu, hace sus necesidades en la puerta del supermercado. Por supuesto, nuestro amigo, no se agacha para recoger el excremento; pues las bolsas las guarda para la basura, esa, que suele dejar fuera de los contenedores, en vez de tirarla dentro. Por su culpa, está toda la aldea llena de heces de perro, que son pisadas constantemente por los turistas, y que dejan un olor nauseabundo que luego todos los foráneos asocian con Pitufilandia. El Pitufo Caleti es parroquiano de un bar de su barrio llamado "Seta Manteca", y es amante del lomo en manteca y del pescaito frito que tanto sobrepeso le suponen.

   El Pitufo Caleti opina, que como Pitufilandia no hay nada, y que ya puede estar muerto de hambre, que no se va a buscar trabajo a otro sitio donde haga más frío. Tiene una cuenta en Pitufibook, porque así se relaciona con los pitufos de su tierra. Es también aficionado a ver un programa de la televisión local, presentado por cuatro majolos, que se llama el "Submarino Azul. Y está enfadado con Gárgamel, porque a pesar, de ser diputado al Congreso por su aldea, no ha hecho nada por ella. El Pitufo Caleti, se declara de izquierda, pero vota a la derecha. Y siempre suelta: "Eso lo que hay", cuando algo no convence a un pitufo. En verano, disfruta guarreando la playa en una sucia barbacoa, en la que todos los pitufos van beodos, tras ver en su estadio el "Trofeo Papá Pitufo", donde esta vez, ha ganado el Betis, para variar. Al Pitufo Caleti le importa un huevo la celebración del Bicentenario de la I Constitución de Pitufilandia, porque sencillamente, lo único que va a traer es a un montón de políticos figurando y chupando cámara. Está harto de Papá Pitufo, porque se dedica a enchufar a sus amigos en las doscientas cuarenta empresas públicas que él ha creado, y que ningún pitufo sabe para qué sirven, y aprovecha EREs fraudulentos para dárselos a sus colegas, con la fecha de su nacimiento, como años cotizados. Y el Pitufo Caleti tiene una cosa en común con todos nosotros, está hasta los huevos de los políticos, porque prometen muchas cosas para su aldea, pero nunca llega nada, el paro sube, y si se logra algo, es tarde. Un saludo desde el sur.

Joé, me he quedado sin entradas para el Trofeo.

sábado, 10 de diciembre de 2011

El bosque mediterráneo en España

  Los españoles siempre hemos sido admiradores de lo ajeno, pero apenas nos hemos parado a mirar los tesoros que nos son propios. Hemos admirado a la selva ecuatorial, a las sabanas africanas, a los desiertos norteamericanos, los casquetes polares de la Antártida, e incluso, en nuestro país, hemos admirado más los frondosos bosques de hayas y robles intercalados de praderas de la Cornisa Cantábrica, y no sin razón. Pero nuestro país tiene la mayor extensión de bosque mediterráneo del mundo, un tipo de foresta que para nosotros es muy común, pero que es de lo más escaso en el mundo; tan sólo los países ribereños del Mare Nostrum gozan de su presencia, y no en toda su extensión (salvo Grecia, un país más pequeño que España). Por ejemplo, en Italia, el bosque mediterráneo existe sólo en sus márgenes costeros, al igual que la zona sur de Francia o el norte del Magreb. En cambio, en nuestro país, las extensiones potenciales (ya explicaré lo que es, más adelante) llegan desde el sur hasta los límites de la cordillera Cantábrica, y desde los límites de Portugal a la propia orilla del Mediterráneo. E incluso, hay pequeñas incursiones en la España atlántica, como los bien conservados encinares cantábricos o gallegos; a cambio, el clima atlántico injerta manchas de su bosque en ámplias zonas del occidente español, sobre todo en la media y alta montaña. También existe la foresta mediterránea en pequeñas zonas del sur de California y Sudáfrica, una pequeña porción de Chile y dos esquinas del sur de Australia.

   Hay que aclarar varias cosas antes de que comience a valorar la importancia del ecosistema mediterráneo. Por ejemplo, lo de la vegetación potencial, y lo explicaré con un ejemplo: había un dicho romano que decía que "una ardilla podía cruzar de punta a punta Hispania, desde los Pirineos al Estrecho de Gibraltar, sin pisar el suelo", basicamente ésto quiere decir, que muchos de los lugares que hoy día vemos desarbolados, eran realmente, extensiones de monte mediterráneo. Sin embargo, los romanos, como cualquier civilización tenía sus tópicos, y no todo en España era bosque, pues el clima mediterráneo incluye también zonas con extensiones esteparias naturales, que eran relictas de otra época, como ocurre con los Monegros o la zona de Tabernas. Pero cierto es, que donde hoy día existen páramos cultivados, hubo un espeso bosque Mediterráneo.

  El bosque mediterráneo es una incógnita en su origen, se sabe que nació en las solanas secas de los antiguos bosques tropicales que poblaban Europa en la época de los dinosaurios, allá por el periodo terciario, cuando nuestro continente se encontraba más cercano al ecuador de lo que está hoy día. Lo que no se sabe a ciencia cierta, es si sus árboles fueron una adaptación provenientes de climas templados, es decir, como en el caso del alcornoque o la encina, robles atlánticos que se adaptaron a la sequedad veraniega; o por el contrario son una adaptación xerófila de especies procedentes de bosques más cálidos y húmedos, como lo eran los tropicales, de ello puede dar testimonio especies como el laurel, procedente de la laurisilva; el olivo, cuyos parientes más cercanos forman sabanas en la zona sur del Sáhara; o el pino piñonero, de formación abierta, cuyo origen pudiera ser también, de sabana, pues de hecho, está considerado como el pino menos adaptado del Mediterráneo.

  Aunque hemos asociado el estío al buen tiempo y al sol, lo cierto es, que en el resto del mundo no es así, lo normal es que siempre llueva en verano, salvo en el clima mediterráneo. Que se caracteriza por tener un estiaje duro, sin lluvias y con una alta evaporación. Debido sobre todo a los anticiclones subtropicales, en nuestro caso, el de las Azores, que se suelen situar a la altura correspondiente a las latitudes mediterráneas. Por ello, nuestro clima se caracteriza por tener un invierno relativamente húmedo y suave, aunque con lluvias irregulares, y un verano seco y bastante caluroso. Conjugando los extremos de las dos zonas a las que sirve de transición: la templada, de la que recibe borrascas y olas de frío en invierno; y la tropical, de la que recibe la sequedad y las olas de calor, procedentes de las zonas desérticas.

  Es común decir que las zonas más cálidas de Andalucía son de carácter subtropical, y si bien no es mentira, lo cierto es que los operadores turísticos juegan con una media verdad, pues todo el área que cubre el clima mediterráneo es subtropical. De hecho éste tipo de clima se divide en dos, y se sitúan como una transición entre las zonas cálidas tropicales y las templadas: Mediterráneo, en las zonas occidentales de los continentes, y templado húmedo en las orientales. Considerando Eurasia como un auténtico continente, tendremos que en China el clima es templado húmedo, con un mayor índice de precipitaciones en verano, y un invierno, que no llega a ser seco, pero más escaso de lluvias; y en Europa meridional existe el mediterráneo, cuyas características ya expliqué en el párrafo anterior. En EEUU, es igual, mientras Florida o Alabama tienen climas templados húmedos, con precipitaciones estivales, California goza de un clima similar al nuestro. Aún así, quedan en nuestra península, restos de bosques templados húmedos, donde las lluvias son más abundantes, esto es, en la fachada atlántica de la península, destacando la laurisilva gaditana de Los Alcornocales, las loreras extremeñas o los restos de bosque húmedo de Monchique en el sur de Portugal.

  Si Brasil es la mayor reseva del mundo en cuanto selva ecuatorial se refiere, España lo es de un tipo de bosque que apenas existe si salimos de nuestro país. De hecho, casi todo lo que nos rodea son especies mediterráneas, incluso las exóticas, como el eucalipto rojo o la palmera washingtonia, que provienen de otros países cuyos climas son similares. Hay que decir, que el bosque mediterráneo es el más rico en variedad de especies vegetales y animales de Europa, encontrándose, extensiones esteparias, robles de hojas perennes o marcescentes (las hojas se quedan secas y caen al rebrotar de nuevo), varias clases de pinos, una de palmera, algunas lauroides (laureles), y sobre todo, gran variedad de arbustos y matorrales, además de helechos y epífitos en las zonas más húmedas.

  La extensión de nuestros bosques podría ser mayor de lo que se piensa, todavía se discute, si Canarias, es el límite del mundo mediterráneo, pues también tienen acebuches, sabinas y demás especies parecidas. Los llamados bosques termófilos de las Islas Afortunadas tienen mayor parentesco con los peninsulares de lo que en un principio se creía. Pero a mi parecer, lo del caso canario, lo incluiría, en una confluencia de caminos entre varios climas: mediterráneo, templado húmedo, y desértico costero tropical.

  Llama la atención el tamaño pequeño de las especies animales y vegetales del mundo mediterráneo. Ésto es debido a la sequía estival, que no deja desarrollarse bien a las especies arbóreas y arbustivas, teniendo que adaptarse, tomando formas, tanto en sus hojas como en su fisonomía, de manera esclerófila y dura, para contener la pérdida de agua a causa de la fuerte evaporación. De hecho, muchas especies germinan tras los incendios, que suelen ser abundantes durante los estíos. (Me refiero a los que se producen de forma natural, bastantes menores en cantidad que los que se producen de forma artificial). Los animales por tanto, siguen su forma de vida con respecto a las de sus bosques, y por ello, la mayoría de las especies españolas tienen un tamaño reducido, y de color parduzco o marrón (más fácil de ocultar entre la hierba seca). Una curiosidad de entre nuestros animales, se encuentra en los conejos, especie cuyo orígen se sitúa en la Península Ibérica como especie salvaje, el resto de poblaciones de conejos del mundo proceden de la mano del hombre.

  El clima mediterráneo es de los únicos que permite una ámplia variedad de subclimas según la latitud y la altitud en la que nos encontremos; no es lo mismo el clima Mediterráneo de Cádiz que el de Málaga, siendo ambas provincias limítrofes, mientras la primera es más húmeda en cuando a humedad ambiental y a precipitaciones, la segunda es más seca y tiene temperaturas más cálidas, sobre todo en verano. Es por ello, que los bosques no son iguales entre un lado y otro; por ejemplo, tomando una misma especie dominante, el alcornoque, sus formaciones no son iguales en Cádiz que en Gerona, mientras en la primera abundan los helechos endémicos, numerosas lianas y epífitos, tomando unas características propias de bosques tropicales, en la segunda encontramos formaciones más parecidas a los bosques atlánticos y centroeuropeos, con helechos reales, y una mayor variedad micológica. También destacar la curiosidad, de que el clima mediterráneo permite formaciones naturales de estepas o praderas, algo que sólo existe en zonas continentales y predesérticas de los continentes.

  Y por último resaltar, que las montañas de la zona mediterránea son los únicos que conservan todos los ecosistemas europeos en cuanto se asciende por sus laderas. Ésto es debido, a que la altitud y la latitud son equivalentes en cuanto se gana en altura o en grados, por ello, es posible encontrar todos los tipos de bosques europeos en nuestro suelo patrio, las mejores manifestaciones se encuentran en los Pirineos y Sierra Nevada, aunque en ésta última la vegetación está muy degradada. Para explicarlo de modo más sencillo pondré un ejemplo, entre paréntesis el ecosistema que representa en latitud:

    - Bosque mediterráneo, (30º a 45º de latitud) siempre en la base, termina en distintas alturas según la latitud, en Andalucía puede llegar hasta los mil metros.

    - Bosque atlántico, (45º a 60º de latitud), a partir de los 800- 1.000 metros en las zonas mediterráneas, según su latitud. Especies: robles melojos, hayas, castaños y rebollos.

   - Bosques de coníferas o taiga (60º al Círculo Polar Ártico), entre los 1.200 a 2.000 metros en las montañas mediterráneas, según latitud. Especies: abeto blanco (Pirineos y Cataluña), pino silvestre y salgareño (en la mayoría de lugares) y abetos pinsapos (serranías rondeñas y de Cádiz)

    - Praderas de alta montaña, pedregales y nieves perpetuas (66º hasta el Polo Norte), parecido a la tundra norteña y las zonas polares en las altas montañas mediterráneas. Sierra Nevada, Pirineos, Sistema Central y Moncayo.

  Para mi gusto, el artículo se queda demasiado largo, algo que en mí, por otro lado, es normal, es lógico, a priori, que con tanto tostón, no se acerque ni un alma a leer mis entradas (y menos mientras juegan ahora Madrid y Barça), pero lo cierto, es que con que lo lean y valoren la importancia de nuestros bosques sólo unos cuantos lectores, me basta. No pretendo gran cosa, sino concienciar que lo mismo que culpamos a Brasil de los desastres ambientales de su país, debemos mirarnos a nosotros mismos y tener en cuenta que la mayor reserva mediterránea del mundo está en España, y a diferencia del país sudamericano, los bosques mediterráneos no existen, prácticamente, más allá del Mare Nostrum. Pues es un clima y un tipo de bosque único. Simplemente, y para acabar, y hacernos una idea de lo que representa nuestros bosques a nuestra cultura, os pediré que soliciten una tapa (si es que existe eso en otro lado) de aceitunas, o cualquier cosa hecha con aceite de oliva, o un buen vino, en otro país, a ver que cara os ponen, y que es lo que os contestan, y si en el mejor de los casos, os lo sirven, preparad la cartera, porque seguramente, en esa nación, todo lo que he dicho sea de importación, mientras que aquí abundan por doquier. Un saludo desde el sur.

Típica formación de alcornoques de las montañas, con espesuras considerables

En la imágen se observa la gradación del bosque, con distintos tonos de verdes,  variando las especies según la altura y orientación de la montaña.

Ejemplares de alcornoques en la solana. Formación más abierta y arbustiva.

Los bosques mediterráneos en alturas superiores a los 1.000 metros tienen parecidos con las taigas norteñas.

Alcornocal de llanura en las tierras de Cádiz, donde se alternan con las praderas

Típica formación de pinos piñoneros, que se suelen adaptar a terrenos arenosos cercanos a la costa.







domingo, 4 de diciembre de 2011

El Puerto de las Palomas

  Ya empezó al fin el frío, y era hora, pues estamos a diciembre, y todavía no he utilizado un jersey, tenía ya complejo de jamaicano con tanto calor. De hecho, es la primera vez que he visto, que todo el mundo ha pillado el rasca (no el de Navidad) con ganas, cuando lo contrario es lo que se coja de buen agrado es el calor. Y es que éste año los osos polares todavía tienen que estar celebrando el entierro de la caballa. Ahora bien, hará unos años, por estas fechas, en el año 2.009, visité el Puerto de las Palomas, en la Sierra de Grazalema con la intención de ver la nieve, algo que es un lujo en Cádiz. Pues a pesar de la altura del macizo, que alcanza los 1.654 metros con el pico del Torreón, la nieve sólo aparece en días contados, y tiende, la mayoría de las veces a derretirse con los primeros rayos de sol. Ésto es debido al clima de la zona, relativamente cálido (de hecho el palmito se cuela en alturas superiores a los mil metros) y al altísimo índice de precipitaciones de la serranía, que son las más altas del país con una media de 2.200 litros por año, aunque a veces se llegan a alcanzar los 4.000 litros (año 1.989); todos sabemos que las lluvias derriten la nieve, por ello lo escaso de ella en éstas montañas. Sin embargo, aquel invierno, a diferencia del actual, era de verdad, fue largo y crudo en toda la península, y por aquella época, que frecuentaba viajes hacia Almería me hizo ver cosas tan curiosas como las cumbres nevadas de las montañas más altas que bordeaban al Desierto de Tabernas. Por ello, aprovechando que ha entrado el frío, propongo hacer un viaje imaginario al puerto de montaña más alto de Andalucía occidental.

  Tal vez el dato que expongo en el párrafo anterior sorprenda a más de alguno, y es que el puerto en cuestión, se sitúa a una altura de 1.189 metros, con una de las peores carreteras que he visto en mi vida (sólo superada por algunas de las de Sanabria, en Zamora). Tampoco es que sea muy relevante, pues la parte más occidental de Andalucía es una tierra esencialmente llana, y en la Sierra Morena de Sevilla y Huelva, las alturas de sus picos más altos no llegan a los mil metros; por lo que por muy bajo que fuera el puerto aún seguiría siendo alto comparado con lo que le rodea. Pero lo cierto es que el temido Puerto de la Mora, en Granada, sólo lo supera en 200 metros, con unos 1.389 de altura, y eso en la provincia con más montañas del España. Así pues, tampoco podemos minusvalorar al de las Palomas. Lo cierto es que al principio de llegar, aquel día nos llevamos una decepción, pues al acceder desde Benamahoma, todavía a alturas relativamente bajas, donde los alcornoques, encinas, pinos carrascos y laureles forman aún bosques densos, que con las frecuentes nieblas y lluvias recuerdan a los montes bolivianos, no había aún nieve. Y a pesar de que una vez pasada dicha población, tuvimos una subida importante, y la vegetación empezó a cambiar por otra más montañosa, lo cierto es que, la nieve seguía sin aparecer, sólo algún manchón, y sobre todo, de lejos, en los picos más altos. Pero como por arte de magia, en un cruce de caminos, que lleva al puerto en si, y tras pasar dos enormes farallones, la nieve empezó a hacer acto de presencia como si hubiéramos pasado de un país a otro sin comerlo ni beberlo. De todos modos, el paisaje era espectacular, y la carretera permitía ver todos los estratos de vegetación de la sierra:
     - Espeso bosque mediterráneo húmedo, con encinas, alcornoques, quejigos, laureles, etc. Más pinos carrascos procedentes de una repoblación.
      - En un segundo estrato se sitúa un bosque más montano, donde lo original sería un mayor protagonismo del quejigo, que a pesar de su abundancia, perdía protagonismo con la variada diversidad de coníferas, la mayoría de repoblación: pinos marítimos, piñoneros, cipreses de distintas clases, y lo que más me llamó la atención, cedros del atlas, muy comunes en las repoblaciones que se hicieron en las montañas béticas andaluzas, desde Cádiz a Almería. Éste bosque se mostró espectacular, pues la espesa niebla y la llovizna nos trasladaban a paisajes más norteños.
      - En un tercer estrato se situaría en sí, a alturas, ligeramente superiores al anterior, o a la misma, pero orientadas hacia el norte. Aquí, se siguen encontrando los mismos bosques de coníferas, pero además se le añade la joya del parque, algunos pies y bosquetes del abeto más amante del calor de Europa: el pinsapo. Que al parecer, y gracias a los cuidados de los gestores y trabajadores del parque, ha pasado de estar en peligro crítico, a lograr, un lento, pero efectivo aumento de su población, y vuelve a reconquistar lugares que le fueron arrebatados. Aquí la nieve fue donde se mostró en su esplendor, y es que a estas alturas, es donde, relativamente, es fácil ver nieve por éstas latitudes sin tener que irte a Sierra Nevada o la vecina de Las Nieves. Aquel día parecía que estábamos en otro paraje más nórdico, pero era sólo un espejismo, detrás de aquellos abetos, unos cuantos acebuches (olivos silvestres) nos delataban que nos encontrábamos ante una de las sierras más sureñas de Europa. En éstos parajes, es fácil de ver a otra especie, que llegó a extinguirse en éstas tierras: la cabra montés. Desaparecida a causa de la sarna, volvió repoblar éstas sierras procedentes de las montañas malagueñas, cuando su población volvió a aumentar, y todo fue en un acto de la naturaleza.

   Para terminar, recordaré lo dicho en el primer párrafo, ésta es la zona donde más llueve de España, pero a diferencia de como ocurre, por ejemplo en Galicia, lo hace sólo en invierno, de forma muy torrencial, llegando a veces a reventar caños, es decir, hacer salir el agua por los desagües de las casas. Precisamente, éste punto, el Puerto de las Palomas, es donde se registran las mayores precipitaciones, por ello la profusión de helechos y las constantes nieblas, que son nubes que pretenden atravesar la sierra, descargando de forma continuada en la zona. Aquella excursión la guardo en mi mente con muy buen recuerdo, gracias a la belleza del paisaje y de la buena compañía que tuve aquel día. Pero sobre todo, me quedo con el silencio que el bosque transmitía, un silencio nada normal para alguien que es urbano, y que todavía se conserva en un espacio natural que llegó a ser tramitado para ser parque nacional por la II República, pero que quedó en aguas de borrajas, cuando estalló la Guerra Civil. Méritos no le faltan: nada menos 136 especies de aves, 40 de mamíferos, 14 de reptiles y diez de anfibios. Además de tener la mayor concentración de buitres leonados de Europa, unas 1.000 parejas y las mayores concentraciones de murciélagos hibernantes, unos 10.000; así como una flora única, diversa, de aspecto prehistórico en ocasiones y que, a veces,  llega a tener espesuras propias de selva. Se hace de noche y volvemos, el silencio sigue en la sierra, mientras volvemos al ruido eterno de la ciudad, toda una lástima, porque, de no ser por las obligaciones, yo me hubiera quedado. Un saludo desde el sur.
Niebla y nieve en la sierra.

El Puerto de las Palomas con nieve.

Las repoblaciones pinariegas son comunes en el trayecto.

Bosque de pinos marítimos.

Los pinos se aferran a un pequeño trozo de tierra en los acantilados.

Ejemplares jóvenes de abetos pinsapos en el puerto.

Parte inferior del puerto.

Ejemplar joven de pinsapo, al fondo, un acebuche nos chiva donde estamos realmente.

Un enorme ejemplar de ciprés.

Pinos piñoneros y marítimos se mezclan en un llano.

Ejemplares de cedros del Atlas entre los pinos.

Pinos, cedros y cipreses entre la niebla.

El bosque entre la niebla.

Las copas de los cedros destacan entre las de los pinos.

Parte algo inferior a la anterior, ocupada por bosques mediterráneos, con frecuencia de quejigos.

La noche en el bosque mediterráneo.

Espeso bosque mediterráneo de alcornoques y encinas.

Otra vista del bosque mediterráneo.