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lunes, 24 de septiembre de 2012

El siglo XIX en La Isla

 Como cada finales de septiembre, se viene celebrando en San Fernando la festividad relacionada con las Cortes de Cádiz y la Guerra de la Independencia. Con tan sólo unos trescientos siglos de vida, nuestra ciudad protagonizó un hecho histórico de importancia capital para la historia de España: la creación de la primera constitución democrática del país, y una victoria militar que logró esquilmar la moral de las invencibles tropas francesas. Durante aquel periodo, la ciudad albergó a una multitud de refugiados procedentes de todos los rincones peninsulares, y tuvo una especie de "boom" que vino a incrementar el incipiente urbanismo que la localidad había adquirido durante el último siglo. En el que el crecimiento de la misma, tras el traslado de las dependencias militares de Cádiz a La Isla, trajo consigo un aumento de un 250 % de la población local. Aquella villa agrícola, de recreo y salinera, se convirtió desde mediados del siglo XVIII en una próspera ciudad que atrajo a intelectuales de todos los rincones del país; siendo éstos, en su mayoría personas relacionadas con el mundo militar y naval, concretamente. 

 Sin embargo, el asedio de las tropas napoleónicas fue un esfuerzo que iba más allá de lo que una urbe recién nacida podía soportar. En el sitio de las islas gaditanas se dieron entre otras cosas, distintas epidemias relacionadas con el hacinamiento de las tropas y la población civil, que vivían prácticamente en un apretado y corto espacio. Pero si mala fue la fiesta, peor fue la resaca del día después. Una vez terminado el asedio, y vuelto todo a la normalidad, la ciudad recobró como pudo su día a día. Pero el esfuerzo fue notable, y multitud de casas y edificios de bello porte quedaron abandonados, ya que la población no era suficiente para ocupar todas las fincas que se habían construído. Pasó un largo tiempo para que la ciudad de San Fernando terminara de recuperarse, medio siglo, o más incluso. Pero aún así, una vez levantada, y aunque no pudo volver jamás a su antiguo esplendor, se construyeron interesantes edificios de notable valor arquitectónico y artístico. Dejando una huella importante, que hoy día, aún se puede observar, sobre todo en los alrededores de la Calle Real. Llegada la época del romanticismo, la ciudad se renueva, y adopta sin problemas los cánones propios de la época: el modelo constructivo isabelino. Que a diferencia de los anteriores, no se centra, sólamente, en la fachada, dándole importancia también al interior. Se empiezan a edificar, o a restaurar en edificios viejos, hogares que son bastantes acogedores para la época, a la vez que no reparan en adornos para los exteriores. La arquitectura isleña, acoge también, modelos constructivos nuevos, adaptandolos a los tradicionales, como por ejemplo, el uso típico de las almenas en sus azoteas. Los modelos arquitectónicos propios de la época se ciñen en toda la nación en dos principalmente: el eclecticismo y el historicismo.  Mientras el segundo recrea formas propias de la arquitectura del pasado, la primera, mezcla varios modelos de una época u otra. En ambos estilos se emplean nuevos materiales, como es el caso del hierro, tan representativo de la farmacia situada en el centro de la Calle San Rafael. En algunos casos, como la citada farmacia, admiten arcos ojivales, propios del gótico medieval; en otros se emplea la arquitectura propia imperial francesa de la época de Napoleón III. En casi todos, es común el uso de la falsa piedra, que a la postre resultará vital para el modernismo gaditano, en general. 

 Siendo el barroco y el neoclásico las grandes estrellas de la arquitectura isleña, y gaditana en general, he de decir, que el estilo isabelino dejó profundas huellas en nuestras ciudades. Creando bellas estampas dentro de las mismas. El mismo color de la pintura de las fachadas, con tonos cálidos, dejan claro de que se trata de un hogar confortable. Y la presencia de ámplios jardines, ya sean dentro de patios, o fuera de las casas, logran recrear una finca de marcado buen gusto. Para ello, se optaron, en su mayoría, por modelos ingleses, hoy casi desaparecidos. Aunque también abundaron los jardines de tradición andaluza. Abajo de ésta entrada expongo unas cuantas fotos de algunas casas isleñas propias del periodo isabelino, y seguro, que muchos de ustedes se darán cuenta de que hoy día no podríamos imaginarnos una calle sin algunos de éstos palacetes que se construyeron en el siglo XIX, en plena ebullición del romanticismo. Un saludo desde el sur.


La iglesia de San Juan de La Casería adopta formas neobizantinas.

Farmacia que adopta formas neogóticas.

El Castillito es un típico ejemplo de palacete y jardines del XIX.

La Alameda es el típico espacio urbano ajardinado de la época.

Convento de las Capuchinas

El convento desde la Calle San Gaspar.

Ejemplo de eclecticismo.

Típicos jardines del XIX, hoy desaparecidos.

Palacete isabelino en la Alameda.

Capitanía, ejemplo de eclecticismo.

Colegio La Placilla, del XIX.

Colegio de La Salle, ejemplo típico de arquitectura isabelina.

Otro ejemplo en la Calle Real.

Edificio cercano a La Mallorquina.


Capilla del cementerio, bajo cánones neorrománicos.


Fachada del cementerio, también neorrománica.



Éste edificio cercano a la Calle Rosario conserva todos los elementos típicos de la época.

Edificio de la Calle Rosario.

Farmacia Matute, ejemplo de eclecticismo.



domingo, 16 de septiembre de 2012

Un banquete en la Edad Media.

 Sobre comida siempre me gusta hablar, aunque he de decirlo, prefiero comer sólo en casa que ir a un banquete por compromiso. Hoy día se come delante de la televisión viendo los Simpsons, pero hubo tiempos en los que la gente comía en familia, y hablando de lo que había ocurrido a lo largo del día. En las épocas medievales y moderna, los banquetes de sociedad estaban a la orden del día, y equivalía más o menos, a lo que hoy en día, es el botellón. Muchos se organizaban por algún festejo en concreto, otros como actos de caridad por parte de los señores feudales hacia sus siervos, y algunos, sencillamente porque sí. Sobre la forma de comer en la Edad Media, no voy a sorprender a nadie si digo que un banquete era algo, que sencillamente por lo repugnante del panorama, podía levantar estómagos hoy día. La falta de educación e higiene era lo común en la época. Sin embargo, no todos los reinos fueron así en la Europa Medieval, mientras de Pirineos para arriba la higiene era un bien escaso, en el caso de los reinos hispánicos era todo lo contrario, se comía de manera refinada, y se llamaba la atención de aquel que faltara a la educación. En todos los reinos peninsulares, tanto cristianos, como musulmanes, existían libros y tratados de comportamiento en la mesa, e incluso, uno del "buen cortador de carnes". No obstante, no son los reinos hispánicos los que vamos a utilizar de ejemplo, sino uno italiano, del de Milán, concretamente, siguiendo una descripción que hizo Leonardo Da Vinci en la época.

 Los textos proceden de la época en la que el genio trabajaba en la corte de Ludovico Sforza, quien tenía por costumbre amarrar conejos vivos en las sillas y patas de la mesa que se usaban como "servilletas vivientes". Con ellos los invitados se limpiaban las manos en sus lomos tras la comida. También, los comensales, solían utilizar los vestidos de sus vecinos para limpiar su cuchillo. No obstante, Leonardo tuvo la ocurrencia de poner servilletas para todos aquellos que fueran a participar del banquete, pero nadie sabía que hacer con ellas: algunos se sentaron encima, otros las utilizaron para sonarse las narices, los hubo que las arrojaban para divertirse como si de un juego se tratara y otros los utilizaron de rudimentarios Tupperware para guardar las viandas que ocultaban en sus bolsillos y faltriqueras. En otra ocasión, con la presencia de un embajador, Leonardo preparó una ensalada con un centro con huevos de codorniz, huevas de esturión y cebolletas de Mantua sobre un fondo de lechugas. El plato fue ofrecido primero al invitado de honor, el cardenal Albufiero de Ferrara, quien con sus dedos cogió todo el centro, y se comió los huevos, huevas y cebolla, y utilizó las hojas de lechuga para limpiar su cara de las salpicaduras, volviendo luego a colocarlas sobre el cuenco para ofrecérselo a los demás. Los pucheros se tapaban con un lienzo húmedo que se cambiaba cada cierto tiempo para evitar que su gusto pasara a la comida, y cuando Leonardo propuso la idea de poner una tapadera, los sirvientes le comentaron que nadie las usaba salvo para hacer ruido como acompañamiento de las danzas. Entre los comensales más sucios destacaba Maximiliano Sforza, hijo del mencionado Ludovico, quien se tenía que sentar al lado de una puerta abierta, pues nunca se mudaba de ropa interior, y cuando comía tenía la costumbre de soltar a sus hurones sobre la mesa para que rapiñaran de la comida de los demás. Pero Maximiliano no era el único que tenía por costumbre soltar animales sobre la mesa, muchos dejaban aves de caza, serpientes o escarabajos, mientras hacían insinuaciones impúdicas a los pajes. También tenían por costumbre dormirse encima del plato, tomar la comida del vecino, o dejar en el plato de éste los restos de su comida. Utilizaban el cuchillo para hacer dibujos en la mesa, mordían la fruta y volvían a dejarla en la mesa, escupían, pellizcaban o golpeaban al vecino y se metían el dedo en la nariz o en las orejas. Otra costumbre de los señores era la colocación de enanos, jorobados y lisiados a su alrededor, como objetos de distracción. En muchos banquetes era común la presencia de un asesino, siempre que fuera discreto y buen profesional, se le sentaba junto a su objetivo, y debía realizar su trabajo de manera eficiente, y que no molestase, ni lo advirtieran el resto de comensales; una vez terminada la faena, el asesino también debía retirarse para no indigestar al resto del personal. Los huecos en la mesa, eran cubiertos por nuevos invitados que esperaban en la cola de afuera, y una vez entrados, comerían los restos de lo que quedaba en la mesa, que por lo descrito, no debía ser una delicatessen precisamente.

 Sobre lo que comían, podemos decir que aquella época fue la raíz de las gastronomías locales europeas. En el caso de los reinos cristianos españoles la comida más común fueron las gachas. Pero había pescado, carnes de cerdos y pollo, huevos, embutidos, frutas y queso, entre otros. Según el relato del Mio Cid, los soldados adoraban el conducho, un plato con pan y vino mezclados con trigo. El puchero y los potajes tampoco faltaban. Y como comida muy común se solía remojar un pedazo de pan en una salsa a base de vino, leche o caldo al que llamaban sop. Tras éstas descripciones, espero no haberles levantado el estómago, ni haberles quitado la gana de ir a algún banquete medieval de esos que se montan hoy día para los turistas. Un saludo desde el sur.


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Menos mal que de aquellas no había cámaras digitales y sí grabados...

domingo, 2 de septiembre de 2012

Escenarios de cine en Andalucía

 Aunque no es éste un blog que opine sobre cine, que para eso ya hay otros, hoy voy a hablar del séptimo arte por una sencilla razón geográfica. Y es que nuestro país ha sido uno de los platós favoritos del mundo del celuloide. Aunque no se encuentre en Andalucía, voy a empezar con un primer ejemplo, que me chocó de manera sublime, y es que "El Doctor Zhivago" se rodó por completo en España, siendo escenario de las tomas urbanas la ciudad de Madrid, convertida en Moscú por arte de gracia, y las tomas rurales, de las parameras de Soria, muy parecidas, por lo que se ve, a las del sur de Rusia. Ya de vuelta a Andalucía, he de decir, y creo que no es novedad, que la provincia de Almería se lleva la palma en cuanto a rodajes se refiere; no obstante, hubo allí una edad de oro del cine, y productoras de todo tipo, grandes y pequeñas, y de distintas nacionalidades rodaron en sus desiertos multitud de largometrajes de un género que hoy escasea, el Western. Hoy día, existen varios parques temáticos de los escenarios y poblados del oeste que aún se conservan, como por ejemplo, el MiniHollywood; otros poblados, en cambio, no han corrido tanta suerte, y se han quedado abandonados al amparo del viento del semidesierto, pudiéndose observar desde la carretera que une la capital con la sierra de los Filabres. Sin más preámbulos, empiezo aquí una lista, con una breve explicación de la película y zona donde se rodó; he optado por parajes andaluces, por cuestión de cercanía y espacio; y los largometrajes los he escogido a mi juicio porque la lista era, sencillamente, interminable; ahí van:

 - P.N. de Los Alcornocales: Che: Guerrilla.
 El mayor bosque de alcornoques del mundo se convirtió durante unas jornadas, junto con Cabañeros (Ciudad Real) y el Buitrón (Huelva), en la selva boliviana en la segunda parte de una saga dedicada al Che Guevara con Benicio del Toro en el papel del Che.

 - Tabernas y Almería capital: Indiana Jones y la última cruzada.
 La provincia almeriense, como ya he dicho, es la que mayormente se ha convertido en escenarios de distintas películas. Hay muchas que destacar, entre ellas "Por un puñado de dólares", con Clint Eastwood como protagonista; "Tuareg", basada en el best seller de Alberto Vazquez Figueroa; "800 balas" basada en la historia de los actores de los escenarios reales; "El sonido del trueno", que va sobre viajeros en el tiempo que se dedican a cazar dinosaurios; "Conan, el bárbaro" protagonizada por Schwarzenegger; "Patton" rodada en Sierra de Urbasa imitando a una operación militar en Sicilia; y sobre todo una multitud de western, muchos con dinero italiano, que dieron nombre a todo un género: el Spaguetti Western. Pero si me tengo que quedar con una, opto por la de mi superhéroe favorito: Indiana Jones. En ésta provincia se rodó casi por completo la película, compartiendo Tabernas y su desierto, tramos con ciertas zonas de la capital almeriense, como es el caso de su Escuela de Arte y Oficios.

 - Norte de Granada y Almería: Tirante el Blanco.
 En éstas zonas se rodó la película española "Tirante el Blanco". Basada en la novela caballeresca valenciana publicada en 1.490. Imitando escenas de la península de Anatolia, zonas dominada por el emperador de Bizancio, donde se desarrolla la trama con el templario Roger de Flor (fue un personaje real) como protagonista.

 - Cádiz: Muere otro día.
 Cuadragésima saga de James Bond, donde parte de la trama tiene su paso por La Habana, que evidentemente no es tal, sino la Tacita de Plata. Con Pierce Brosnan y Halle Berry como protagonistas. También se han rodado aquí la película "Cuba", con Sean Connery como actor principal; "Besos para todos" historia que trata de estudiantes de Medicina en el Cádiz del franquismo; y curiosamente, una película aún no estrenada, "Manolete", que versa sobre la vida del famoso torero. Es un hecho insólito que Hollywood dedique una película al toreo; Cádiz, en éste caso, hace de Veracruz.

 - San Fernando: Camarón.
 No podía ser de otra manera que gran parte del largometraje, dedicado a José Monge, tuviera como escenario La Isla. Sobre Camarón, y más bien sus seguidores, hay una película- reportaje llamada "La leyenda del tiempo", al igual que el disco mítico del genial cantaor. También es mítica en la ciudad, y nada más que aquí, "Cateto a Babor" de Alfredo Landa, que da cierto repaso a todos los destinos militares de la época.

 - Cabo de Gata- Níjar: Bwana.
 Película española con Andrés pajares como protagonista, y que retrata los prejuicios de los españoles en general.

 - Sevilla: Nadie conoce a nadie.
 Aunque la capital hispalense tiene en su haber una larga lista de películas rodadas, he optado por ésta, porque se rueda íntegramente en la ciudad, y representa realmente, a la propia urbe. Con Eduardo Noriega y Natalia Verbeke como protagonistas. También se han rodado aquí, en la Plaza de España, ciertas tomas de la película "Star Wars, el ataque de los Clones", dentro de la saga de la Guerra de las Galaxias.

 - Parque Natural Bahía de Cádiz y Almería: Navy Seals, comando especial.
 Película entretenida sobre el comando especial más famoso de los Estados Unidos, rodada en zonas como la playa de Camposoto (San Fernando) y en Pulpí (Almería).

 - Alpujarras: Al sur de Granada.
 El bello paisaje alpujarreño fue el escenario de dicha película, protagonizada por Verónica Sánchez, y basada en la novela de Gerald Brenan.

 - Serranía de Ronda: Curro Jimenez.
 No es novedad destacar que dicha serie se rodara aquí, pero sería injusto dejarla en el tintero. Aunque se rodó en todos los rincones de Andalucía. La serranía de Ronda se llevó la mayor parte de los rodajes. Inspirada en la historia real de Andrés López "El Barquero de Cantillana", quien tras perder su empleo de barquero se echó al monte a depredar sobre los más poderosos.

 - Granada y Córdoba: El valle de las espadas.
 Película de altísimo presupuesto, y escaso resultado, cuenta la historia del Conde Fernán González, fundador del reino de Castilla. Los escenarios de la España musulmana se representan en los lugares más famosos de dichas ciudades, como es el caso del Patio de los Leones de la Alhambra. 

 - Cádiz y Sevilla: Noche y día.
 Película pésima rodada, en parte, en ambas ciudades, y protagonizada por Tom Cruise y Cameron Diaz. La destaco por el hecho curioso de que una de las escenas hay un encierro de San Fermín en plena Calle Ancha de Cádiz (¿?). Y es que, al parecer, Cádiz y Pamplona tienen cierto parecido para el Sr. Tom, quien ya es experto en mezclar el gazpacho con la coca cola, como ocurrió en "Misión Imposible II", donde recreó una Sevilla con casas de piedra oscura, y una Semana Santa, con maracas, y con imágenes de vírgenes ardiendo cual Falla de Valencia. Como anécdota, destacar que varios toros se escaparon por el casco antiguo de Cádiz, siendo ello sorna de toda una ciudad que no tiene, ni siquiera, coso taurino.

  - Sierra Morena: Entrelobos.
 Historia real de Marcos Rodríguez Pantoja, un pastor, que desde muy joven, aprendió a convivir con las especies del monte, entre ellos los lobos ibéricos. Con Juan José Ballesta como protagonista.

 - Sevilla, Úbeda y Cádiz: Alatriste.
 Película basada en la célebre saga de novelas, de homónimo nombre, escrita por Arturo Pérez Reverte. Se rueda en varios escenarios: Úbeda, especialmente, para las escenas urbanas; Cádiz, para las marinas, y Sevilla, para las palaciegas.

 - Málaga: El camino de los ingleses.
  Largometraje ambientado en el Málaga del 78. Dirigida por Antonio Banderas.

- Doñana, Sevilla y Cabo de Gata: Lawence de Arabia.
 Mítica película, inspirada en un personaje real. Fue rodada en los desiertos de Almería, y en las dunas de Doñana. También Sevilla (edificios del parque Maria Luisa), varias calles de Almería capital y Tabernas fueron escenarios del largometraje.

- Almería y Sevilla: El viento y el león.
 Otra película compartida por ambas provincias. Y al igual que la anterior, mientras que la capital hispalense recrea escenarios urbanos, las zonas agrestes de Almería representan zonas salvajes del Marruecos de principios del siglo XX.

- Sevilla y Córdoba: El reino de los cielos.
 Ciertas tomas de ésta película inspirada en la época de las cruzadas se rodaron en el Alcazar de Sevilla, y en ciertas zonas de Córdoba. Protagonizada por Orlando Bloom.

- Trebujena: El imperio del sol.
 Toda una sorpresa para mis ojos, si Madrid puede ser Moscú, los arrozales del Bajo Guadalquivir gaditano pueden pasar por China, aunque he de decir, que mosquitos no les faltan a ninguna de las zonas, reales e imaginarias. Rodada por Steven Spielberg.

 Termino aquí con el listado de películas, que de modo muy resumido he expuesto, con la intención de no hacer más largo éste texto de lo que ya es. Lo siento, pero hoy no me encontraba muy inspirado. Un saludo desde el sur.

PD: ¿Como es posible que la única película española sobre parados de Astilleros se halla rodado en Vigo, y no en Cádiz o Sevilla?. Algo para que investigue Iker Jiménez.



Oye, ¿y si convertimos éste bosque en la selva de Bolivia?










domingo, 26 de agosto de 2012

Subida a San Bartolomé

 Volvemos a Bolonia. Hace unas semanas escribía en éste mismo blog sobre las ruinas romanas existentes en la misma ensenada; pero la zona es rica, asimismo, en lo que a paisaje se refiere, con una variada, y en muchas ocasiones, exuberante naturaleza. Aunque hoy las vistas serán diferente a las que yo presencié en febrero, en plena ola de frío; por aquel entonces, el paisaje estaba verde, como es común en el Estrecho, a pesar de las pocas lluvias de éste invierno. Ahora, tras pasar el estío, el panorama es distinto, el verde de los bosques que se encaraman a los montes comparte protagonismo con el dorado de los prados que los circundan. Si hace meses parecía que estábamos en un rincón del norte de España, hoy el ambiente es el típico que reina en todo el Mediterráneo. El hecho de que éste rincón esté enclavado entre el Océano Atlántico y el Mar Mediterráneo, y en la punta sur de Europa, compartiendo rasgos del norte de África, es clave para entender las distintas facetas que toma el paisaje, como si de un carnaval se tratara, y la naturaleza se disfrazara para las distintas ocasiones. 

 Hoy, tras haber pasado una de las peores olas de calor que recuerdo, me refresca el hecho de recordar aquel frío día de febrero en el que subimos aquel monte, llamado de San Bartolomé, que se encuentra en el extremo sur de la ensenada de Bolonia, formando un anfiteatro con la sierra de La Plata. El ascenso se efectúa a media altura, sobre la aldea de Betijuelo. Aquí, los prados empiezan a dejar sitio a los bosques, en concreto, uno de pinos piñoneros que tienen grandes proporciones, y cuyo origen, probablemente se deba a algún plan de repoblación de mediados, o principios del siglo XX. También son de origen artificial, los espectaculares bosques de eucaliptos rojos que se sitúan en otra ladera. Ambos bosques permiten la presencia de un rico sotobosque, en algunos casos destacan la presencia de helechos rupícolas, que junto con algun matorral de tipo lauroide, pueblan los estratos más bajos del bosque en sus zonas más sombrías. En otros, los mismos matorrales que conforman una laurisilva que van poblando sus antiguos medios, colonizan ciertas zonas de solana. Lo que da una vaga idea de lo que era el boscaje original: una mezcla de vegetación mediterránea y laurisilva, que era, y es, en cierto modo, lo que predomina en las zonas boscosas, y de media montaña, del sur gaditano; donde abundan las nieblas, y las precipitaciones invernales. Por otro lado, es destacable la presencia de otros árboles de tipo mediterráneo que colonizan la zona, como es el caso del pino carrasco o de Alepo en las zonas más altas y más expuestas al viento, tomando formas de bandera conforme nos vamos acercando a la cima; el acebuche ocupa las zonas más bajas de la montaña; y algún que otro alcornoque suelto crece indiferente a la altura. Siendo éste último, la especie que probablemente colonizara el medio de forma natural, junto con los matorrales antes mencionados. También es rico el matorral mediterráneo, con la presencia abundante de lentiscos, sabinas y enebros costeros, éstos últimos en zonas más bajas y cercanas al mar. Pero espectaculares son los palmitos, palmeras de abanico enanas, natural de las regiones más cálidas del Mediterráneo, y que aquí, alcanzan alturas superiores al metro, con formación de tronco incluido; algo que hoy día, es muy raro de ver, ya que estas formaciones tan espléndidas, nos retrotraen al aspecto que tuvo dicha especie en nuestra tierra antes de que su cogollo fuera incluido dentro de la gastronomía local. 

 La llegada a la cima nos permitió la posibilidad de ver, de manera espectacular, gran parte de lo que hoy es el Parque Natural del Estrecho, el más joven dentro del inventario de espacios protegidos por la Junta de Andalucía (año 2.003). Teniendo, además, el privilegio, junto con Cabo de Gata y Acantilados y Marismas de Barbate, de incluir zonas de ámbito marino, ya que la riqueza submarina es espectacular, pues se encuentra en el limite de tres zonas geográficas: el mauritánico, el atlántico y el mediterráneo. Y donde además, se producen migraciones de peces y cetáceos, además de las de aves. Como dije, desde arriba se pueden vislumbrar el vuelo de los buitres leonados, que se ven a una distancia muy cercana desde los cortados. La riqueza de los distintos boscajes se distinguen por los distintos matices de verdes, y al otro lado del estrecho, la ciudad de Tanger y la costa de Marruecos, que se ven como si de un salto se pudieran alcanzar. Los petroleros que cruzan el mínimo brazo de mar parecen de juguete. La naturaleza se muestra formidable ante nuestros ojos, y logra que uno sea más humilde, y recuerde, que nosotros somos una mínima pieza del formidable puzzle que forma el medio natural. Un saludo desde el sur.


Ejemplares de palmitos entre las rocas.

Bosque de pinos piñoneros.

Pinos piñoneros en la ladera sur.

Bella imagen de la ensenada.

El Estrecho de Gibraltar con Marruecos al fondo.

Imagen de la costa de Tarifa, con la mencionada ciudad en el extremo.

Bosque de pinos piñoneros en cuyo centro hay un pequeño torrente.

Bosque de eucaliptos rojos.

Cipreses y eucaliptos flanquean la carretera de acceso.

Bella imagen de la cumbre que contrasta con los cipreses.

Anochecer en la cima.

Bosques y prados alternan en la zona.

Cortado desde donde se suelen ver las buitreras.



El verde domina el paisaje de media montaña.

Bella imagen de un palmito mientras anochece.

Espectacular ejemplar de palmito en la cumbre del monte.

Matorrales de tipo lauroide.

Tarifa y Marruecos.

Los helechos ocupan zonas de umbría.

Imagen de la aldea del Lentiscal.

Imagen parecida, donde se empequeñece, para nuestra vista, la enorme duna de la playa de Bolonia.

Un paisaje sureño, pese a que parece del norte.

El sol se oculta tras las montañas.

La laurisilva debió tener más protagonismo en el pasado.

Vegetación mediterránea y lauroide comparten parajes, algo muy raro en el mundo botánico.

Bosque de eucaliptos encaramándose a la rocalla.

La geología de la zona es también extraña, de tipo Flysch, que ocupa pocos rincones en éste mundo.

Bosque de pinos.

Un pino carrasco con forma de bandera, debido a los fuertes vientos reinantes.

Matorral lauroide.

Bella instantánea del bosque.

Interior del bosque de pinos piñoneros, los más abundantes de la provincia.

Bosquete de pinos carrascos.

Los pinos carrascos ocupan áreas de difícil colonización para otras plantas.

Bella imagen del valle.

Ejemplares de pino carrasco.

En ésta imagen se aprecian dos cosas: el cortafuegos, y la cercanía de África.

sábado, 18 de agosto de 2012

Molinos y casas salineras.

 Estamos en pleno agosto, y entrando en plena ola de calor, es la temporada ideal para la recogida de sal en las pocas salinas que nos quedan en la bahía de Cádiz. Una industria que en otros tiempos fue un motor económico importante en la zona, pero que hoy, prácticamente se encuentra abandonado. Aunque con la crisis actual, algunos hijos de los dueños que antaño ocuparon aquellas fincas, hoy vuelven a ponerlas en marcha con la esperanza de encontrar un futuro que el mercado laboral les niega. Un ejemplo de ello es la Salina "Los Hermanos" que fue explotada en los años setenta por los padres del actual dueño. Hasta no hace muchos años, era frecuente ver las montañas o pirámides de sal en bastantes rincones de nuestras marismas. Y es que la presencia de las salinas en nuestra tierra se remonta al periodo romano, cuando la industria del salazón tuvo su mayor apogeo. Por entonces, y hasta el siglo XX, muchos alimentos que eran transportados a larga distancia, solían ir en bodegas con sal, para así conservarlos mejor. Todo ello desapareció con la invención de las cámaras frigoríficas. En los últimos periodos del siglo pasado, la industria salinera del lugar tuvo una economía de pura subsistencia, vendiendo sal para la cocina, aunque ya en una escala mucho menor. 

 Todo éste trajín económico a lo largo de los siglos ha dejado su huella a lo largo del parque natural Bahía de Cádiz. El mismo paisaje de las salinas es heredero de muchos siglos, aunque actualmente se encuentren abandonadas. Aunque, no obstante, muchas recuperan el paisaje natural debido a la rotura de compuertas y muros. Pero lo más atractivo viene de la época moderna, entre los siglos XVI y XIX, donde se desarrolló una arquitectura popular de lo más interesante. Aún quedan repartidas por toda la geografía una cantidad importante de casas salineras y de molinos de mareas. En las primeras era donde vivían tanto dueños como empleados, y donde se almacenaban todos los enseres. De éstas hay varios tipos de arquitectura, aunque destaco dos, una primera, puramente industrial, con forma cuadrada o rectangular, y sin más adorno que algún remate de alguna ventana o columna. Y una segunda, que era una residencia con algo más de "comodidades", donde existen varios almacenes, alguno que se emplearía como cuadra, un patio interior, portada, e incluso algunos jardines exteriores; aunque hay que decir, que de éste tipo son escasas, o al menos se conservan muy pocos de ésta tipología. No obstante, hay que decir que, hay ciertas estructuras comunes entre ambas casas, como la presencia de un aljibe donde se almacenaba agua dulce de la lluvia; la presencia de azoteas, donde también se recogía el agua de las precipitaciones para almacenarla en el tanque antes mencionado. Muchas tienen, asimismo, un pórtico de entrada en el que se crea sombra para combatir el calor. Los muros tienen un grosor considerable, y están formados, mayormente, por piedra ostionera, tan común de la zona, con ello se creaba un ambiente fresco en el interior. La mezcla de madera con piedra es común en todas las casas salineras. Y evidentemente, todas estaban encaladas; siendo por lo general una arquitectura propia para combatir la torridez del estío, y de la que deberíamos aprender actualmente para economizar los recursos naturales. Sin embargo, aún con la apariencia de solidez, éstas estructuras eran débiles, pues no hay cimientos bajo suelo que sustenten dichas casas. Así pues, debe considerarse todo un milagro su conservación hasta hoy día. Como curiosidad he de decir que en algunas, sobre todo en las orientadas a Chiclana, aún existen agujeros de balas procedentes del campamento francés durante el asedio que hubo entre 1.810 y 1.812, en la Guerra de la Independencia.

 En el caso de los molinos hay más tela que cortar, aunque haré un breve resumen para evitar una entrada demasiado larga. Éstos servían para moler harina, y aprovechaban la fuerza maremotriz de las marismas para el movimiento de las ruedas que servían para la molienda. En éste caso la arquitectura es más uniforme, con una estructura, mayoritariamente rectangular, con distintos pasos para el agua que servía como motor del sistema interior. Era una arquitectura puramente industrial, sin más adornos. Pero de una belleza incontestable, gracias a la belleza del paisaje marismeño. También constaban de azoteas, en muchos casos, con los típicos remates, o almenas, tradicionales de las poblaciones de la bahía, especialmente de San Fernando. En su interior, como no, existían almacenes donde se acumulaban los sacos de harina, entre otros enseres. Es de suponer que estuvieran encaladas, pero hasta hoy día, lo que nos ha llegado es el color de la piedra natural; de claro origen ostionero. Los molinos de marea han sido elementos francamente abundantes en toda la marisma de la zona, pero sin embargo, son los elementos arquitectónicos peor conservados de la misma. Tan sólo el molino de marea del Zaporito y el del Puerto se encuentran en óptimas condiciones, el resto, o han desaparecido, o están en proceso de hacerlo.

 El rico pasado industrial de nuestra bahía es otro elemento que se encuentra en peligro de extinción, el abandono existente hacia ella desde hace bastantes años, merman nuestro patrimonio arquitectónico. Un absurdo laberinto burocrático, debido sobre todo, a la nefasta Ley de Costas española, ha limitado todas las buenas voluntades de restauración de las casas y molinos marismeños. Al encontrarse fuera de territorio municipal, en parque natural (dependiente de la Junta de Andalucía), y en terrenos de uso común (dependientes del estado), no ha habido manera alguna, de proponer ningún proyecto interesante para recuperarlos. La presencia de albergues para aquellos turistas que buscan un turismo ornitológico sería más que atrayente. Pero aquella ley de costas que permitió desastres ecológicos como en el caso de Chiclana, donde se urbanizó todo un perímetro costero, no permite restaurar, y utilizar como fin económico sostenible, las antiguas casas salineras y los molinos de mareas. Lo que en otros países como Holanda es un orgullo nacional, aquí lo tenemos en ruinas debido a la maraña administrativa que sujeta al estado español; eliminando puestos de trabajo y negocios que no son estacionales a diferencia de los grandes complejos hoteleros. Pero eso, da dinero a "cuatro hippies", no al alcalde ni al consejero de turno; por no hay interés alguno en recuperar éste rico patrimonio. Un saludo desde el sur.

PD: Para los interesados en conocer la salina antes mencionada "Los Hermanos", dejo dichas direcciones por si tiene intención de contactar.

Molino de marea del Zaporito, restaurado porque se encuentra en territorio municipal.

Imagen de la casa salinera Dolores.

Portada de la casa salinera Dolores.

Otra perspectiva, desde la que se ven los jardines exteriores de la casa.

Estructura, aún conservada, de una salina abandonada.

Casa salinera "Tres Amigos", de estructura industrial.

Molino de mareas del río Arillo, en preocupante estado de abandono.

sábado, 11 de agosto de 2012

Las Perseidas

 Como todo agosto existente a lo largo de nuestras vidas, y las que vendrán, ésta es la mejor ocasión para ver las "Perseidas" o "Lágrimas de San Lorenzo" que habrá jamás en dosciento cuarenta y ocho años. Pero no se preocupen, el año que viene habrá otra ocasión igual. Es algo así como los distintos "partidos del siglo" de los que suelen haber cuatro cada temporada entre el Madrid y el Barça. No obstante, sí es un espectáculo que recomiendo, pues es barato, es más, es gratis. Y es espectacular. Asimismo se puede ir al campo de noche, y ver que hay vida más allá de las plazas donde hay botellones o del paseo marítimo de turno. Hay que huir, desde luego, de la ciudad, si se quiere ver algo, ya que la contaminación lumínica reduce de modo drástico tada posibilidad.. Con ello, respiramos aire puro. Aunque a lo largo de ésta semana se haya escuchado mil y una veces a que se debe éste fenómeno, no estaría mal explicarlo alguna vez más, y para personas como yo, que no me entero de nada. De forma sencilla, para párvulos, para ver si el año que viene podemos ser nosotros los que vayamos de enteradillos. 

 De todos es sabido, y es de cajón, que La Tierra tiene dos movimientos principales que definen las estaciones y los días. El más conocido es el de Rotación, movimiento que realiza nuestro planeta sobre su eje, creándo así, las noches y los días. Y permitiendo, de paso, que haya vida, pues la posibilidad de que las dos caras de La Tierra reciban luz y oscuridad al mismo tiempo, evita que por un lado haya una cara que se encuentre en permanente oscuridad y otra en continúa luminosidad. Lo que haría que un lado tuviera un frío y por el otro un calor eternos y extremos. Borrando toda posibilidad de vida. También es importante destacar que el eje del planeta se encuentra oblícuo (aunque va cambiando con el tiempo), y por ello, durante las estaciones los días y las noches, pueden ser más largas o más cortas; ya que al tener dicha forma, en los inviernos (en ambos hemisferios) la luz llega de forma más transversal, mientras en verano llega directa, y durante más horas, a las zonas más cercanas al sol. Por ello hay también estaciones, por ejemplo, en España en el mes de enero el sol llega de forma más oblícua, ya que se encuentra en el hemisferio más lejano del sol en ese momento. Mientras en Argentina, que es verano, llega de forma directa al encontrarse más cerca. A medida que nos acercamos al ecuador de la Tierra hay menos diferencias de estaciones, ya que también hay menos diferencia en la inclinación. El otro movimiento clave es el de Traslación, el que hace La Tierra alrededor del Sol; que por causa también de la inclinación del planeta, es el que define las estaciones del año. Como curiosidad diré que tiene una velocidad de unos 108.000 km por hora, tardando en rodear por entero a la estrella unos 365 días, 9 horas y unos 9 minutos aproximadamente. Tampoco el movimiento es circular, como se supone popularmente, sino que la Tierra dibuja un movimiento elíptico, entrando en el terreno de un cometa. Y aquí llega el kit de la cuestión, una vez al año, entre finales de julio y agosto, nuestro planeta se cruza con la estela de un cometa, el Swift-Tuttle. Dando lugar a que los distintos restos de la misma (de la cola, no del cometa) se dispersen, chocando con la atmófera terrestre y permitiendo el maravilloso espectáculo existente todos los veranos. El nombre de Perseidas tiene su origen en la creencia antigua de que las lluvias de estrellas fugaces veraniegas procedían de la constelación de Perseo. Pues visto desde la Tierra así lo parece. Lo de Lágrimas de San Lorenzo viene porque el 10 de agosto es el día de dicho santo.

 Probablemente, si estás leyendo ésto, es que ya es tarde para moverte, no obstante, puedes darte por enterado para otro año. Si aun puedes pegar una escapada hay varios lugares bastante buenos en Andalucía para la obsevación de éste evento: siempre es recomendable las cumbres montañosas, por lo que Grazalema, Los Alcornocales, Sierra Nevada y la de Las Nieves son buenos observatorios. La escepción se encuentra en el Cabo de Gata, paraje costero, pero virgen, un lujo en la España de hoy dia. Sino puedes, otro año será, tampoco está mal quedarse en la cama escuchando la radio para ver como han ido hoy las Olimpiadas. Un saludo desde el sur.


Movimientos de La Tierra y su encuentro con el cometa Swift-Tuttle

domingo, 5 de agosto de 2012

Buenas noticias

 Tras semanas y semanas transcendentales en el campo de la economía (y las que vendrán), es hora de reivindicar algo bueno que hemos hecho en Europa. Aparte de ser la mejor sociedad de bienestar del mundo, a nivel general, desde luego; también podemos presumir de ser el único continente donde el Medio Ambiente parece estar en recuperación. Y eso después de milenios de historia, abundante población y maltrato, en general, con el medio que nos rodea. Son actualmente varias las especies vegetales y animales las que están recuperando su población. Aunque, por desgracia, hay otras varias, que o no se recuperan, o bien su número poblacional disminuye sin saber porqué.

 Dos noticias han saltado estas últimas semanas: la probada reproducción del águila pescadora, allá donde se reintrodujo, y la presencia del pigargo europeo en España tras siglos en estado de extinción en nuestro país, aunque en éste último caso, ha sido por causas naturales, y sin reintroducción alguna. En el caso de la primera, ha sido un proyecto que lleva ya, varios años en ejecución, y tras varios intentos, ésta vez, ha sido la vencida. El programa de conservación ha sido promovido por el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), y ha logrado que ésta bella rapaz, el águila pescadora, vuelva a criar, y surcar los cielos españoles tras sesenta años de ausencia. Los lugares elegidos fueron las marismas del Odiel, en Huelva, y el parque natural de Los Alcornocales, en Cádiz; teniendo éxito en ambos espacios. En el caso de la segunda ave de presa, se trata de un incremento poblacional, de modo natural, sin intervención humana alguna; su éxito se debe a la cada vez menor, presencia de elementos contaminantes en las aguas europeas. Es ésta un tipo de águila, de extraordinario porte, siendo la mayor de las rapaces europeas, con una envergadura de dos metros y medio. Para que se hagan una idea, es el equivalente europeo a la famosa águila cabeciblanca americana. Se le ha visto por el Monte Perdido, en Huesca. Otra especie que saltó a la noticia el año pasado fue el bisonte europeo, el mamífero con más peso del continente. Su incremento poblacional llevó a transportar, por parte de los científicos encargados, varios ejemplares a la provincia de Palencia, en su sierra norte, donde puede encontrarse, actualmente, en estado semisalvaje. Hay otras especies que también se recuperan; hace dos años hubo otra noticia de enorme transcendencia, la presencia del lobo ibérico, tras medio siglo de ausencia, en las cercanías de Madrid, concretamente, en la cercana sierra de Guadarrama, procedentes, sin duda, de Segovia. Aunque hay voces que advierten que hay que ser prudentes en éste último asunto. No obstante, Cataluña también ha visto de nuevo, la presencia de éstos canes, pero en éste caso, procedentes del sur de Francia, donde existe la subespecie italiana.

 Espero que sigan éstas buenas noticias, tras un verano donde se han calcinado una cantidad importante de bosques; es bueno, que al menos, veamos que el duro, y difícil trabajo de muchos científicos logren dar resultados. Pues pese al mucho tiempo de dedicación, nunca el éxito está asegurado. Todo depende de muchos factores, incluyendo entre otros, la confianza que el animal tenga a la hora de reproducirse en cautividad, o al menos, por medios humanos. También es importante su fuente de alimentos; por ejemplo, el lince ibérico se encontrará en peligro de extinción, a menos de que los conejos, antaño abundantes, no vuelvan a poblar cada rincón de nuestro país. Es deber de todos nosotros, con pequeños gestos ayudar a la conservación de nuestras especies; consejos prácticos como: no tirar basuras al agua, o en el bosque, conducir con prudencia en las zonas boscosas para evitar atropellos, o llevar ceniceros en el campo, entre otros. Sólo hay que pensar una cosa: cualquier construcción humana se reconstruye en un corto periodo de tiempo, en la naturaleza, lo destruido, puede no volver a recuperarse, y si lo hace, tardará tanto, que podremos no volver a ver la belleza que tenía antaño. Un saludo desde el sur.


http://www.lectoreselectronicos.com/attachment.php?attachmentid=6837&d=1341314284&thumb=1
Espectacular foto de un águila pescadora.