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lunes, 5 de octubre de 2015

Lo más antiguo de Cádiz

 Ya he vuelto, tras un paréntesis por cuestiones personales, y me he decidido que la primera entrada de este otoño sea una especie de ranking o clasificación de esas que tanto me gusta buscar por Internet. Sin embargo, no quiero optar por algo trivial, sino por algo contrastado y demostrado en los archivos de turno. Me refiero a la antigüedad de determinados elementos que pueden ser comunes en nuestras ciudades, claro está, que no todas tienen todo, pero en fin, entiendo que los seleccionados son los más comunes en cualquier urbe (de la zona). Pero he de decir, que incluso dentro de la objetividad más absoluta que uno pretende, en ocasiones es difícil, evitar la polémica momentánea, pues muchas veces los datos históricos, o se pierden, o bien son maleados de manera intencionada por el prestigio de turno, o directamente, son liosos. Ahora bien, quiero remarcar, siempre dentro de la provincia de Cádiz, a aquellos elementos más antiguos de nuestra tierra, cuyas ciudades se encuentran entre las más longevas de occidente, pero no así la propia provincia como organización territorial, que nació de mano de Javier de Burgos, uniendo parte del antiguo Reino de Granada con el de Sevilla a finales del XIX. Aunque antes, ya José I Bonaparte, marcara unos límites parecidos con su "Departamento del Guadalete", con Jerez de capital. Sin más preámbulos, nombro los edificios y elementos seleccionados por mí, ruego comprensión por parte del lector en caso de falta o error:

  • El ayuntamiento más antiguo: Alcalá de los Gazules. El principal edificio de toda ciudad o pueblo es su consistorio, centro donde se rige la política y los designios de la misma. El más veterano de nuestra tierra se encuentra, precisamente, casi en el centro geográfico de la misma, en la rural Alcalá de los Gazules. Una preciosidad de arquitectura renacentista, que se encuentra adosada a la iglesia de San Jorge, y cerca del castillo, en lo más alto del pueblo. Es además, un ejemplo de purista dentro del propio renacimiento, de sobriedad absoluta, pero de espectacular frontón. Fue construido en el XVI, en el año 1.553, aunque con grandes reformas en el XVIII, debido a los desperfectos ocasionados por el terremoto de Lisboa. Le siguen en antigüedad el de Jerez de la Frontera, otra maravilla renacentista, de preciosas esculturas, de 1.575, y el de Setenil de las Bodegas (el antiguo ayuntamiento), también del XVI, y para el que no he encontrado fecha clara, aunque es destacar su artesonado mudéjar.
Ayuntamiento de Alcalá de los Gazules.

  • La estación de ferrocarril más antigua: Cádiz. El siglo XIX fue el siglo del boom ferroviario, y la Tacita de Plata fue pionera en ello, gracias a su burguesía, y a las bodegas de Jerez, necesitadas de un rápido transporte de sus caldos hasta los muelles. Por ello, se diseñó una linea de Jerez a Cádiz, quedando como recuerdo de aquellos tiempos la antigua estación de la ciudad, y también, la más longeva de nuestra tierra, edificada a finales del XIX, en el año 1.895, en estilo regionalista. Le sigue la de Jerez de la Frontera, otra preciosidad regionalista atribuida a Anibal González. El resto, son todas de menos de una década. 
Estación antigua de Cádiz.

  • Las instalaciones industriales más antiguas: Real Carenero de San Fernando. Nos referimos, claro está, a las modernas. No cuento con ello, los restos de hornos alfareros encontrados, por ejemplo, en el mismo San Fernando, o las fábricas de salazones de Gadir y Baelo. Es en la misma Isla donde se pueden encontrar otras industrias más antiguas, como la fachada que queda de la antigua fábrica de sombreros del siglo XVIII (hoy peña de la Inmaculada), o fuera ya, como la fábrica de armamentos de Jimena de la Frontera. Sin embargo, el primer "polígono industrial", aunque asociado a La Isla, está hoy en territorio de Puerto Real, y fue fundado en tiempos de los Reyes Católicos, aunque los edificios actuales proceden en su mayoría del XVII y del XVIII, destacando la magnífica fachada de la portada de entrada al mismo, de estilo barroco, con frontón partido, y cuyo escudo, se encuentra en el ayuntamiento de Cádiz. Dedicado en su momento como fábricas de lonas y jarcias para las embarcaciones de la época, perdió su importancia a causa del Arsenal de la Carraca.
Real Carenero, San Fernando.


  • El castillo más antiguo: De Guzman el Bueno en Tarifa o de Matrera en Villamartín. En el uso de las fortalezas, nuestra provincia es generosa en ejemplos, ya que fue tierra de frontera durante dos largos siglos, en el que guerreros de uno y otro lado hacían razzias al enemigo. Por lo cual, era necesario fortificar a las ciudades. No obstante, los dos castillos mencionados aquí son muy anteriores, y ambos se discuten la antigüedad. En principio, parece más antiguo el de Matrera cuyo origen parece remontarse a la época del caudillo Omar Ben Hafsun (siglo IX), muladí que gobernó en la serranía de Ronda incordiando al emirato de Córdoba. No obstante, su estructura actual, es propia de la época de fronteras mencionado, estando actualmente en ruinas, y en el más triste de los olvidos. Sí conserva su estructura califal, el castillo de Tarifa o de Guzmán el Bueno, con gran parte construida en el siglo X, y algunas ampliaciones posteriores, sobre todo en el XIII. Dicho castillo forma parte de una red de castillo califales levantados en el siglo décimo entre los que se encuentra el de Baños de la Encina o la Alcazaba de Mérida. Si observamos las estructuras de las tres fortalezas veremos un parecido más que razonable. 
Castillo de Guzmán el Bueno, Tarifa.

  • La casa más antigua: Casa del Conde del Águila en Arcos de la Frontera. Otro lugar indispensable en toda población es la vivienda, y la más antigua que se conserva en nuestra provincia se encuentra en Arcos, en la llamada Cuesta de Belén, allí, de forma altiva, podremos observar una fachada gótica, de reminiscencias mudéjares, que se dice que es una de las más antiguas de Andalucía. La propia vivienda tiene origen andalusí al parecer, aunque puede fechase en el siglo XV, época posterior, ya cristiana.
Casa del Conde del Águila, Arcos de la Frontera.

  • El primer mercado de abastos: Cádiz. El mercado es una parte esencial en la vida de una ciudad. En un principio los puestos se disponían en distintas plazas o calles de la localidad. Pero posteriormente se crearon espacios destinados para ello. La primera de la provincia, y de España en ésta modalidad de mercado de abastos, es el de Cádiz. De bonita arquitectura neoclásica, con una plaza porticada y rodeada de columnas dóricas que bien recuerda a algún edificio público romano. Fue proyectado por Torcuato Benjumeda en 1.838.
Mercado de Abastos de Cádiz.

  • La iglesia más antigua en pie: Santos Mártires de Medina Sidonia. Es además, el primer templo religioso, independientemente del credo de nuestra tierra, por delante incluso de la mezquita del Alcázar de Jerez o de los restos de de la misma en el castillo de San Marcos del Puerto, y se dice que la más antigua de Andalucía, o al menos una de ellas. Nuestra ermita de los Santos Mártires es de origen visigodo, del siglo VII, aunque tiene restos de una villa romana como se puede observar en una torre defensiva, con merlones construidos en tiempos del califato, y varias columnas y zipos, muchas de ellas aprovechadas, tanto en el interior como el exterior como elementos arquitectónicos. Algo tipicamente visigodo, así como sus muros gruesos, contrafuertes y su ábside cuadrado. No obstante, la iglesia tiene importantes reformas de tipo románico mudéjares de la época de Alfonso X, como sus arcos de medio punto, y su precioso artesonado. Además de otros añadidos barrocos, y posteriores. 
Interior de la ermita de los Santos Mártires, Medina Sidonia.

  • La farmacia más antigua: Botica municipal de Jerez de la Frontera. De la cual ya hay datos en el año 1.840, y se situó donde está actualmente, en el palacio de Villavicencio, dentro del Alcázar de la ciudad, frente a la mezquita, tras la epidemia de cólera de 1.830. Aunque era anterior, pues gran parte de sus elementos provienen del convento de la Merced, existiendo alguna pieza con seis siglos de antigüedad, como un mortero del siglo XV.

Palacio de Villavicencio, sede de la Botica Municipal, Jerez de la Frontera.

  • La plaza de toros más antigua: Jerez de la Frontera y Villaluenga del Rosario. Marcamos aquí las dos como las más antiguas, ya que en el caso de la población serrana su ruedo es el más antiguo, sin discusión de la provincia, del siglo XVIII, mientras que su graderío de piedra es muy posterior, 1.965. Mientras que en el caso del el de Jerez de la Frontera, es el más antiguo como conjunto, pues fue fundada la plaza en 1.840 aunque reconstruída en 1.872 tras un incendio que devastó a la anterior. Por otro lado, la que conserva su estructura (o lo que queda) original es la de San Fernando, del año 1.871, por tanto, en el caso de los cosos taurinos, la antigüedad es discutible.
Plaza de toros de San Fernando.

  • El teatro más antiguo. El de Las Cortes de San Fernando. Aunque en gran parte reconstruido en los años noventa del siglo pasado, ha conservado mucho de su estructura original, y la reconstruida, refleja con cierta fidelidad como era en la época en la que fue levantado. Fue inaugurado el 1 de abril de 1.804, tiene además, el título de Real, y fue escenario de las Cortes españolas durante la Guerra de la Independencia. De muy posterior fabricación serían por éste orden el Gran Teatro Falla de Cádiz (1.905), el Villamarta de Jerez (1.928) y el Municipal de Florida de Algeciras (1.945).
Real Teatro de las Cortes de San Fernando.

  • El primer hospital: Hospital Militar de Cádiz. Situado tras la facultad de medicina, hoy forma parte del rectorado. Fue inaugurado en el siglo XVII, concretamente en el año 1.667, siendo uno de los más avanzados del mundo en el momento; en el siglo XVIII se situó la primera facultad de medicina de España. Funcionó hasta 1.984. Le sigue en antigüedad el antiguo de San José en San Fernando, del XVIII, y el antiguo de San Carlos, también en La Isla, de la que sólo queda la portada, también del mismo siglo.
Iglesia del Santo Ángel, perteneciente al antiguo Hospital Militar.

  • El primer puente: Medina Sidonia, Zuazo de San Fernando. Todos de origen romano, en el caso de los de Medina Sidonia (son varios), situados en la carretera de Vejer, se conservan en buen estado de conservación, y ya sin uso alguno. De origen romano también es el puente Zuazo de San Fernando, lo que no queda claro es si era sólo acueducto, o era además de ésto, también ya, un puente. No obstante, se acepta que el actual tiene origen bajomedieval, obra del francés Louis Gauier en 1.411, siendo reformado en el siglo XVI, en el que ya toma su actual aspecto general.
Puente romano de Medina Sidonia.
Puente Zuazo, San Fernando.

  • El primer parque: Parque Genovés, Cádiz. Sin duda alguna, fue el primero de la provincia proyectado como lugar de esparcimiento público en nuestra provincia, y no como parte de unos jardines privados. Nació en el siglo XVIII, y fue apodado como paseo del Perejil, de manera despectiva, fue ampliado a lo largo del XIX y del XX, y conserva una buena colección de distintas especies vegetales procedentes de todo el mundo, especialmente de América. Le sigue el pqrque del Caminillo de Medina Sidonía de 1.848, y el Botánico del Tempul en Jerez de la Frontera de 1.892.
Parque Genovés, Cádiz.

  • Instalaciones militares más antiguas: Arsenal de La Carraca, San Fernando. Las primeras instalaciones militares modernas nacieron en tiempos de Felipe V, pues hasta entonces, las guarniciones se situaban en castillos o fortalezas. La primera de todas las instalaciones, no ya de la provincia, sino de España, fue precisamente, la del Arsenal de La Carraca, desarrollado por José Patiño y el Marqués de la Ensenada, y cuyos trabajos de inicio se dieron en 1.752 (tras años de apuntalamiento en el fango). Aquí se botó el primer arma submarina de la historia, invento de Isaac Peral, en 1.888. 
Arsenal de La Carraca, San Fernando.

  • Faro más antiguo: Tarifa. Es el más antiguo de la provincia con diferencia, cuyo origen se sitúa en 1.811, en tiempos de Fernando VII, aunque con una reforma de 1.854. Se encuentra en la Isla de las Palomas, y por tanto, su acceso es restringido. El resto de faros de la provincia es de finales del XIX, el de Trafalgar de 1.860, como el de Chipiona  de 1.862, o el de Cádiz, del XX, de 1.907, y único metálico en uso de España. 
Faro de Tarifa.

  • El primer hotel: Reina Cristina de Algeciras. Es el primer establecimiento hotelero de la provincia, de finales del XIX, inaugurado en 1.890, en estilo colonial inglés, y como lugar de descanso tras la linea férrea de Algeciras a Bobadilla. En él se vivieron importantes capítulos de la historia, como la Conferencia de Algeciras de 1.906, o importante movimientos de espías entre contendientes de la II Guerra Mundial. Aquí se alojaron  Arthur Conan Doyle, Winston Churchill u Orson Welles entre otros (lamentablemente, no tengo fotos). Le siguen en antigüedad el Francia y París de Cádiz de 1902, el Roma de San Fernando con más cincuenta años de vida; y ya sin uso como hotel, y sí como cafetería, La Mallorquina, también de La Isla, e inaugurado en 1.913. 
Hotel Francia y París, Cádiz.

Con el cartel de Soberano, el antiguo hotel La Mallorquina, San Fernando.

  • El primer cementerio: el de San José, Cádiz. Municipal de San Fernando. El camposanto más antiguo de la provincia, sin discusión, es el de San José de Cádiz, nacido al amparo de la iglesia  homónima, a extramuros de la ciudad. Nació a finales del XVIII, tras la cédula de Carlos III. Ya sin uso. Le sigue, también sin uso, el de los Ingleses de San Fernando. Y tal vez, el más antiguo aún en uso es el Municipal de San Fernando, de finales del XIX. Como edificio conmemorativo, el Panteón de Marinos Ilustres, de 1.850 (como Panteón, como parroquia es anterior).
Iglesia de San José, asociada al Cementerio de San José, Cádiz.
Cementerio Municipal, San Fernando.


  • El asentamiento más antiguo: poblado del bronce de Camposoto, San Fernando. La primera ciudad, el primer poblamiento sedentario de la provincia, corresponde a unos restos arqueológicos de unos 6.000 años de antigüedad, el poblado del bronce de Camposoto, que además es el mayor de la época de nuestra tierra. Sepultado hoy día, bajo un campo de hockey, tras una inexplicable política del ayuntamiento de entonces. 
Los Enamorados, procedentes del poblado del Bronce.

  • La ciudad más antigua aún viva: Cádiz. Como no podía ser de otro modo, la Tacita responde a la tradición que la sitúa como la más longeva gracias al yacimiento de Gadir, con restos de fenicios arcaicos. No obstante, conviene aclarar tras las polémicas declaraciones del alcade de Huelva, que Cádiz es la más antigua, porque en ella se superponen 3.000 años de historia continua, y con una fundación clara, en el mismo sitio, y con un mismo nombre, Gadir, de la que ha derivado el nombre actual. En otras ciudades, como en la vecina San Fernando, hay restos de ciudades más antiguas, pero sin continuación, y sin la misma ubicación. Un saludo desde el sur.
Imagen de Cádiz.








lunes, 17 de agosto de 2015

Sueños ferroviarios en Cádiz.

 Hoy día, desde las modernas y, muchas veces automáticas, estaciones y terminales de ferrocarriles, es difícil imaginar que nuestra provincia fue pionera en el intento de crear un linea ferroviaria en nuestro país. España, como en todo en la Revolución Industrial, llevaba retraso en la configuración de una red que uniera las principales urbes del país, y todo transporte, a mediados y finales del XIX, se hacía con medios tradicionales, como la diligencia. Otro hándicap era la escarpada orografía de nuestra nación, que dificultaba las obras, y subía desorbitadamente los presupuestos. Sin embargo, fueron ciudadanos ingleses, los que propusieron las primeras lineas de ferrocarril para España, en Andalucía Occidental, en el caso de Jerez de la Frontera hacia el puerto de Cádiz, para lograr exportar sus famosos vinos. Otro caso fue el de Riotinto a Huelva, también a su puerto, para lo mismo, aunque en este caso de carácter netamente industrial, y bastante más tardío. Sin embargo, el primero que vería la luz en la península sería el de Barcelona a Mataró, allá por 1.848; la de Jerez a Trocadero en un principio, y luego hacia Cádiz, sería de 1.854; Madrid 1.851, etc... Una burbuja ferroviaria, a nivel mundial (en EEUU o Gran Bretaña también se vivieron), que explotaría en 1.866, y daría al traste con muchos proyectos que se quedaron a medias. Sin embargo, el primer ferrocarril español, como curiosidad, fue el de La Habana a Güines en 1.837, cuando Cuba era aún española. 

 Hoy choca en nuestra mente, con el panorama actual, que nuestra tierra fuera de las pocas tierras industriales, burguesas, y con mentalidad más abierta a los cambios, a los nuevos aires de nuestro país. Sin embargo, la ciudad de Cádiz, y sus alrededores, eran un puerto muy importante, con conexión directa en barco, por ejemplo a localidades como Nueva York. Aunque muy mermada por la emancipación de muchas colonias americanas, aún era una de las ciudades más importantes de España, y siendo Jerez, uno de los centros vinateros más importantes del mundo, era cuestión de tiempo el trazado de un trayecto ferroviario. Que con el tiempo se configuraría como el actual. Sólo los más mayores recuerdan la desaparecida linea que unía Cádiz con Sanlúcar de Barrameda, y que desapareció por causa de su escasa rentabilidad (aunque hoy día con el turismo y la base naval, apuesto a que sería de las más rentables), y para los soñadores, quedó aquella de Cádiz a Algeciras, ni siquiera proyectada, o la de la Sierra, que no se llegó a usar. Queda, no obstante, un importante patrimonio ferroviario conservado, aunque muchos mutilados, y otros desaparecidos, por el paso del tiempo, y de las nuevas tecnologías. Ahí van unos ejemplos de arquitectura relacionada con el XIX o principios del XX ferroviarios; no estarán todos, y será un descripción generalizada, pero servirá de recuerdo y homenaje a toda una época:
  • Estación antigua de Cádiz: Una de las más antiguas de España, y una de las más olvidadas también, una joya de la arquitectura del hierro del XIX, inaugurada en 1.890, con la típica arquitectura ecléctica de la época, y una buena cubierta metálica de grandes proporciones con linterna incluida. A pesar de ser una estación terminal se encontraba abierta en su final, para acceso  al puerto de la ciudad. Dos edificios en forma de torres jalonan los laterales de la estación, que harían de vestíbulo, sala de espera y venta de billetes para los pasajeros, así como las habitaciones situadas en los laterales. Dos andenes exteriores completan el edificio. Aún no se sabe el uso futuro que tendrá, aunque se espera convertir en mercado gastronómico.


  • Estación de Jerez de la Frontera: Otra joya, esta vez del principios del XX, quedando incierta la fecha de inauguración, entre 1.928 y 1.930, vinculada a la exposición del 29 en Sevilla. Y aunque también se incluye autoría al arquitecto Aníbal González, autor también del Gallo Azul, no queda claro este respecto, aunque no obstante, la tradición, y la propia arquitectura, así lo atribuyen. El edificio es de estilo tipicamente regionalista andaluz, con mezcla de estilos neorenacentista y neomudéjar, recordando a muchas construcciones sevillanas de la época. Magnífica cubierta de hierro, el edificio del vestíbulo se sitúa en un lateral, ya que es una estación de paso y no terminal, y es de ladrillo rojo visto, adornado, profusamente, con azulejos que representan alegorías del progreso de España y Andalucía.



  • Depósito de aguas y locomotora en San Fernando: Solo un milagro puede explicar el que se haya salvado el mencionado depósito de aguas de la antigua estación de San Fernando, ya que con el soterramiento de la linea se arrasó con todo, incluido edificios tan singulares como el puente de La Casería, que prometieron reconstruir, y aún estamos esperando...El singular depósito es originario del XIX, y se encontraba al lado de la casa del guardabarreras, es de ladrillo visto, y estructura superior metálica. Cerca se encuentra la locomotora del XIX, que la Azucarera Jerezana donó a la ciudad, y que se conserva francamente bien, aunque en ocasiones aparezca llena de pintadas. 


  • Vía Verde de la Sierra: Arquitectura ferroviaria de un tren que nunca llegó a funcionar, entre Jerez y Almargen (Málaga), y con interés militar de proyectar una línea entre Cádiz y Cartagena. Era el típico proyecto de modernización del General Primo de Rivera, todo estaba a casi punto en 1.926, pero la crisis financiera, la posterior guerra, y la peor posguerra, acabó con todo proyecto casi a terminar, faltando de poner sólo las vías. Hoy nos queda puentes, túneles y estaciones de paso, correctamente restauradas en un ejemplar proyecto que se ha llevado ya, varios premios, algunos a nivel europeo.
Viaducto sobre el Guadalporcún, imagen de Wikipedia.
  • Estación antigua de Algeciras: Ignorada por muchos en un lateral de la nueva estación, y junto al aparcamiento se encuentra la antigua estación de la ciudad. Inaugurada en 1.890, era estación término de la linea Algeciras a Bobadilla, pero no obstante, se situaba en un lateral de las vías para facilitar el acceso de los ferrocarriles hacia el puerto. De aspecto sencillo, adornada con algunas lineas de azulejos, sigue la tradición arquitectónica andaluza.
Antigua estación, imagen de Diario Sur.
 Termino aquí con el corto listado ferroviario de nuestra provincia, una de las pioneras en la España del XIX, de tardía Revolución Industrial. Y casi siempre al amparo de proyectos financiados por británicos. No obstante, grandes obras al final, fueron proyectadas por ingenieros españoles, eso sí, siempre de ancho ibérico, algo más grueso que el europeo. Hoy día, con las lineas de alta velocidad, los cercanías y los regionales, las distancias se han acortado sensiblemente, y a nuestros antecesores, que para ir de Cádiz a San Fernando era una aventura de un día entero, el hecho de ir hoy a Sevilla en un día y volver, puede parecerles de locos, así como las tres horas y medias de comunicación con Madrid (en los ochenta todavía se iba en coche cama). Sin embargo, todas estas ventajas han demostrado las ciudades que han sido más sensibles con su patrimonio y cuales no: Jerez, Algeciras, las de la sierra y Cádiz merecen el aprobado, aunque el proyecto de la estación de la Tacita se estanque por culpa de un Adif que no se aclara en pares o nones; y las ciudades de San Fernando, Puerto Real y Puerto de Santa María, se llevan un claro suspenso por el arrasado gratuito y sin sentido de su patrimonio. En el caso de La Isla era explicable el soterramiento, no así el destrozo del puente y otros elementos. En el caso de los "Puertos" han destrozado dos estaciones tradicionales sin sentido ni mejora de lo que había, en Puerto Real era deseable el soterramiento, pero no era lógico el derribo de su antigua estación, que no se encontraba ni siquiera al paso de las nuevas vías; en el Puerto de Santa María, no ha habido soterramiento, sólo un derribo, para poner otro edificio sin personalidad ni grandilocuencia alguna, todo un desperdicio, y una pérdida de dinero y patrimonio. Un saludo desde el sur.

sábado, 25 de julio de 2015

La herencia mediterránea de las torres miradores.

Pequeña torre en Barcelona.
 Ya he vuelto, tras casi un mes sin escribir, pues he pasado un tiempo de vacaciones, parte en Almería, y gran parte en Barcelona. Sobra decir que la Ciudad Condal es una urbe apasionante donde uno puede llevarse días viendo monumentos y museos sin parar (y aún así, cuando uno se va, siempre le queda algo por ver). Por muchos de nosotros es conocida la Catedral del Mar, la de Santa María, del barrio de la Ribera, famosa por la novela de Idelfonso Falcones; la visita a la misma es más que aconsejable, pues aparte de la maravilla arquitectónica gótica, uno puede pasear con guía por las azoteas de la misma. Hay que especificar que en el Barcelona medieval, el Barrio Gótico es el núcleo urbano, aristocrático y clerical, el Raval era la zona más popular, y el barrio de la Ribera, era el burgués, comercial por excelencia, en la época de esplendor de la ciudad, cuando fue la localidad más próspera y con mayores flotas, de todo el Mediterráneo, como parte de un reino, el de Aragón, que forjó un imperio que llegó hasta Atenas. Los barcos comerciales catalanes surcaban todo el mar, y llegaban al puerto de Barcelona. Los ricos comerciantes estaban pendientes desde su casa, en la Ribera, y oteaban el horizonte desde una...¡torre mirador!. Mi sorpresa fue mayúscula cuando el guía de la catedral comentaba ésto mismo, que yo había escuchado una y otra vez en Cádiz, pero con el comercio americano en vez del Mediterráneo.

Torre mirador en Barcelona.
 La sorpresa fue aún mayor, días después, cuando visitamos Tarragona, pues en la capital de la Costa Dorada también tenía varias de estas torres. Lo cual indica que las mismas no son un invento de Cádiz, sino que tiene una herencia, la mediterránea, y en la Tacita, sólo las hemos sofisticado, creando de cuatro tipos: sillón, garita, mixto y terraza. De las cuales en Cataluña, solo pude observar la última, bastante más simple y baja que las gaditanas. Todo nos indica, que Cádiz, ciudad enclavada en el Atlántico, tiene herencia directa, y carácter, típicamente mediterráneo. Desde la llegada de los fenicios, pasando por los romanos, o los árabes, toda conquista viene del Mare Nostrum. Hasta la llegada de los castellanos, que repueblan la ciudad con montañeses, no obstante, con el descubrimiento de América, a lo largo de tres siglos, la localidad se puebla de gente de todos lados, sobre todo de genoveses. Siguiendo la propia la tradición mediterránea, aunque influenciando a América, y recibiendo de la misma.  Por tanto, se puede decir, que Cádiz es la ciudad puente entre la cultura del mediterráneo y América, sobre todo el Caribe. Desde donde se heredan el tipo de fortificaciones, como la de Santa Catalina en La Caleta, de clara herencia italiana, y los merlones barrocos adornados que se pueden ver en las casas, tanto en la Bahía, como en el Caribe, entre otras cosas. 

Torre mirador en Tarragona.
Torre gaditana.
 Es curioso, como muchas veces, lejos de casa, uno puede encontrar puntos comunes entre una ciudad y otra, que en un principio no tienen nada que ver. Sin embargo, en ambas dominó la burguesía sobre la aristocracia y el clero (algo raro en la España de antaño), en ambas se produjo una notable industrialización, sobre todo en la ciudad catalana, en ambas entraban las nuevas ideas políticas, ambas fueron puerta de distintas corrientes literarias, sobre todo el romanticismo, ambas fueron pioneras en la prensa, en ambas se implantaron las primeras líneas españolas de ferrocarril (aunque la primera linea española fue en Cuba) y en ambas, hay torres miradores. Luego la suerte de una y otra han sido distantes, yendo nuestra tacita a una decadencia clara, y a una desindustrialización de difícil salida. Sin embargo, en este viaje, me quedó claro un concepto olvidado por mucho de los gaditanos, que presumen de las influencias de Ida y Vuelta con América, y que sin embargo, no recuerdan el carácter mediterráneo de una ciudad en pleno Atlántico. Un saludo desde el sur.


sábado, 27 de junio de 2015

Paisajes rojos.

Lago en la Peña del Hierro.
 No es esta una entrada de grandes profundidades, ni muy técnica, ni histórica si quiera. Tiene un poco de todo, pero más que nada, de admiración. Uno se puede quedar horas asombrado mirando un paisaje desangelado, desolado, apocalíptico, pero precioso en su sobriedad. Hay rincones que bien podían haber sido un escenario de Juego de Tronos o del Hobbit, son edificaciones extrañas, abandonadas que se sitúan en las entradas de las minas. Y usted se preguntará que rincón de nuestra región reúne todo ésto, pues las Minas de Riotinto. Aunque más de la mitad de los parajes se encuentra en terreno de dicho pueblo, que nació al amparo de las propias extracciones, comparte paisajes mineros con Nerva, entre otras poblaciones.

Trenes abandonados.
Río Tinto.
 Sin olvidar al propio pueblo de Minas de Riotinto, al que ya le dedicaremos la entrada propia que se merece, es recomendable visitar el propio parque minero de Rio Tinto, desde un tren antiguo propio del XIX o principios del XX, restaurado para los turistas, y que ofrece una buena panorámica de las propias minas. En el propio viaje podemos observar las escombreras de desechos minerales, las propias excavaciones, a un joven río Tinto sortear los barrancos, vías y trenes "olvidados" en este rincón del fin del mundo...El propio bosque que rodea a la mina es artificial, repoblación de principios del XX para hacer más respirable este microcosmos. Todo ello en un viaje de una hora y media, en un antiguo ramal de la vía que unía Rio Tinto con la propia Huelva, y cuyo viaje terminaba en el llamado Muelle del Mineral. El final del actual viaje termina, como no podía ser de otra manera, en el propio río, el Tinto, que da nombre (y paisaje marciano) a la zona. Se puede uno acercar a la orilla y hacer fotos, pero hay que tener cuidado con mancharse con el agua del río, porque el óxido no sale de la ropa. La cantidad de sulfuros de metales pesados que lleva es la que da color. Pese a lo que se piense, la contaminación del río no se debe a ningún proceso humano (por lo menos hasta la llegada a Huelva capital), sino al propio lixiviado de los minerales en la montaña en la que nace. Y lo que es más curioso a la oxidación microbiológica por unas bacterias que son las únicas capaces de vivir aquí, y que de hecho son las únicas que lo han logrado a lo largo de los tiempos, pues no hay fósil de ningún animal que se haya encontrado en el lecho del río, lo que da veracidad a que todo es un proceso natural, extraño, pero natural, sin  que la mano del hombre haya intervenido, al menos en un principio. Hasta la propia NASA se ha acercado a estudiar las bacterias que viven en el lugar, para sus estudios relacionados con el planeta Marte. Y es que esto es un trozo del planeta rojo en la Tierra. Algo único en el mundo. 

Minas y Canteras.
 Otro rincón digno de destacar, es algo más contemplativo, y menos científico o apocalíptico. Es la famosa Peña del Hierro, a la cual acuden múltiples pintores y fotógrafos desde los distintos lugares del mundo, gracias a su cromatismo. Se entra por unas minas abandonadas, su exterior es digno de un relato fantasioso como El Señor de los Anillos, se accede por una galería (hay que ponerse casco), y se atraviesa tan solo unos doscientos metros, para llegar a una especie de balcón que da lugar a un pequeño lago inserto en una antigua cantera a cielo a abierto, de aguas, como no, rojas. La tierra también es roja, y solo el verde de los pinos rompen con tanto predominio rojizo. Aquí es donde todo el mundo se para a admirar las maravillas que la naturaleza (y en este caso la mano del hombre) nos puede deparar. Una sorpresa más, un lugar único, en una provincia donde el medio nos depara verdores serranos a un par de kilómetros y humedales a una hora y media de carretera, del mundo rojo en el que ahora nos encontramos. Un saludo desde el sur.


Mina de Peña del Hierro.

Paisaje marciano.

Aguas rojas del Tinto.

Paisaje del Tinto.




domingo, 31 de mayo de 2015

Tiburones en España

  Tenía pensada otra entrada, pero a la vista de la semana, informativamente hablando, en el que se han habido varios avistamientos de escualos en diversas playas españolas, y como los distintos medios han tratado el tema, he de decir que la población española tiene bastante conciencia medioambiental, y que nos encontramos ante una mentalidad madura y consciente de lo importante que es conservar la naturaleza. Han sido más escandalosos algunos medios, que buscaban alguna noticia sensacionalista (como si no hubiera problemas y escándalos en España) que la propia ciudadanía y autoridades, que evidentemente, y por la lógica precaución, se encontraban fuera del agua, y con la prohibición del baño. Pero fuera de todo escándalo, la gente grababan y fotografiaban al animal en cuestión, sin intención de hacerle daño, ni con histeria de por medio, sino como algo curioso, casi turístico.

  Ante todo, he de decir que España es un país donde existen casi todas las clases de escualos del mundo, ya que nuestras costas se encuentran en una encrucijada entre el Atlántico y el Mediterráneo, y entre aguas templadas, cálidas y frías. Si a eso le añadimos que los tiburones son animales que necesitan grandes espacios para campar en sus cacerías, podremos decir que cada día pasan centenares o miles de tiburones por nuestros mares, incluido el temible tiburón blanco...y no pasa nada. Ningún ataque por lo general, salvo en años contados, debido a confusiones de los escualos que probablemente buscaban otra especie, pues al parecer, no somos nada apetitosos para ellos. Eso sí, tampoco caigamos en el ecologismo dulzón, ellos no son tampoco angelitos, son predadores, y nosotros, también podemos convertirnos en sus presas. Pero digamos, que ellos tienen que temernos más a nosotros, pues para empezar forman parte de nuestra dieta, quien en Cádiz se come un filetito de marrajo o un cazón en tomate o adobado, o el famoso bienmesabe isleño, que sepa que se está comiendo un trozo de escualo, o quien vaya muchas veces a las parafarmacias o dietistas se podrán encontrar frascos que tienen en su interior cápsulas o pastillas de cartílago de tiburón (algo a mi parecer, denigrante). Y eso, que yo ahora recuerde, así que, haciendo sumas, a lo largo sólo de la costa española, y sin tener en cuenta a los asiáticos (que eso sí que es para echarse a llorar) podremos darnos cuenta de que somos los humanos los que asesinamos en masa a ellos, y no al revés. 

  Pocos saben que en Cádiz mismo hay tiburones de todos los tipos, desde los chicos como los cazones, pintarrojas o marrajos (cuyas afiladas dentaduras de doble hilera de diente ya son capaces de cercenar cualquier extremidad) a algunos espectaculares como la tintorera, capaz de alcanzar unos cinco metros, o el famoso tiburón blanco, avistado cada cierto tiempo en el Estrecho, y que al igual que las orcas, siguen la migración de los atunes. Así que son bastantes más comunes de lo que imaginamos. Pero usted dirá que por qué aquí no son tan frecuentes los ataques como pudiera suceder en Australia o Sudáfrica u otros países, primero probablemente porque no son tan abundantes, segundo porque mayoritariamente, como he dicho, se encuentran de paso en la búsqueda de otras especies, y tercero, porque en los mencionados países hay bastantes especies de costa (a diferencia de Europa donde se han extinguido la mitad) que les sirve de alimento, como focas o leones marinos, pingüinos, y tortugas, entre otros. Así pues, como siempre en la vida, hay una de cal y una de arena, sabemos que los escualos en España rara vez cometen un ataque, y es rarísimo que se acerquen a la costa, pero por otro lado, cuando nos bañemos este año, pensemos que hay casi trescientas especies aquí, y que según los expertos alguna vez en nuestra vida hemos estado fichado por alguno. Ya empieza el calor, y se apetece un chapuzón. ¿Se anima?. Un saludo desde el sur.
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domingo, 10 de mayo de 2015

Castilnovo, o el último prado costero.

El pastizal en primavera.
   Se encuentra cerca el verano, y para mucha gente de otras latitudes, nuestra tierra ya tiene temperaturas estivales, aunque sea primavera. Pronto empezaremos a elegir a que playas iremos este año, y aparte de la nuestra habitual, siempre pegamos alguna escapada a alguna cercana, pero más exótica. No urbana, en definitiva. Y tenemos infinidad de opciones: calitas, playas con dunas vírgenes, con montañas en los alrededores, con marismas, pequeñas, grandes, con acantilados... De toda clase hay en Cádiz, además, mediterráneas y atlánticas. Dos de las más famosas son la del Palmar en Vejer de la Frontera y Los Bateles, en Conil de la Frontera. Dos enormes playones donde cuesta otear la orilla desde donde uno planta la sombrilla, pues es sorprendente la anchura de las mismas. Entre medio, una gran desconocida, y que se salvó in extremis, en época de la maldita burbuja inmobiliaria, de puro milagro, gracias al ayuntamiento de Conil. Pues si Los Bateles, es playa urbana, El Palmar está plagada de diseminados que estropean el paisaje. Por el contrario, en Castilnovo sólo una construcción domina el paisaje: la alta torre vigía construida en época moderna para avisar a las poblaciones costeras de la llegada de los piratas.

Conil desde Castilnovo.

Marismas mareales del río Salado.

 Sin embargo, aún con el enorme valor histórico de la torre, esta entrada de hoy va destinada a dar a conocer la gran categoría paisajística y ecológica del lugar, como uno de los últimos rincones costeros vírgenes. Destacando sobre todo su preciosa pradería, de gran valor ecológico, y mantenida naturalmente por la ganadería retinta de la zona. Por otro lado, a pesar de que el paraje es pequeño, pues ocupa unas pocas hectáreas, tiene variedad de ecosistemas, como la desembocadura del río Salado de Conil, donde vive una especie endémica de fartet, el salinete. Además de tener en su ribera no urbanizada un pequeño sector de marismas mareales. Cerca de la torre, podremos encontrar una laguna formada por la subida de las mareas y por la lluvia, creando otro sistema marismeño importante, donde se encuentra vegetación como el taraje y el junco, además de numerosos endemismos vegetales. En la fauna destaca el mencionado salinete, la garceta común, el aguilucho pálido, y varias clases de anfibios, entre otras especies. Además es lugar de descansadero para aves migratorias. Asimismo, en el prado cercano, es posible observar, aparte del ganado retinto antes mencionado, aves esteparias como el aguilucho cenizo o el alcaraván. Últimamente, se observan también la presencia de ibis eremitas.  Asimismo hay que tener en cuenta la presencia de aves marítimas en la propia línea de playa. Todo un mosaico, pequeño, de ecosistemas que merece ser declarado paraje natural por la Junta de Andalucía, la cual parece que se ha olvidado de la declaración de figuras de protección de numerosos lugares. En este caso además, con el agravante de que fue el propio ayuntamiento conileño el que logró salvar el territorio de la especulación, pues se preparaba otro hotelito con campo de golf (que novedoso...).
Ganadería retinta.


Prado colindando con la arena.
 Yo siempre recomiendo visitar los parajes de Cádiz en dos estaciones distintas, en verano y en invierno, ambas muy distintas. Mientras tanto en invierno como primavera, el verde domina el paisaje, alternado con la policromía de las flores, en verano el paisaje es monocromo, ocre; el prado inundable cede espacio a la reseca estepa. Es el sistema de vida de los pastizales suroccidentales de Cádiz: terrenos verde inundados, donde viven especies de humedales, y áreas secas en época estival, donde habitan aves del secarral más absoluto. Todas las estaciones tienen su encanto, y sus inconvenientes. Pero con esta entrada quiero resaltar el olvidado valor ecológico que encierra la costa de Conil, destacando Castilnovo, pero resaltando también la zona de los pinares de Roche y los acantilados con sus calas. Por cierto, ninguno, de estos lugares protegidos, tampoco, . Pero eso será tema para otra entrada. Un saludo desde el sur.


Desembocadura del Salado.

Playa de Castilnovo.


Camino a la torre.

Pastizales en primavera.


Pozo y abrevadero.

Ganadería retinta en el pastizal.



Laguna y torre al fondo.

Laguna y playa.

Ejemplares de barrón.

Detalle del generoso pasto.

Bunker.

Prado prelitoral.

Ganado en el abrevadero.


Ternerillo.