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domingo, 27 de octubre de 2013

El gótico en Cádiz

Las Covachas o Lonja, Sanlucar de Barrameda
 Si la semana pasada viajamos al medievo gaditano, en ésta hacemos lo mismo, pero cambiando de religión. Concretamente a la baja Edad Media, en pleno apogeo del estilo gótico. A partir de siglo XII, en Francia, se empiezan a aplicar soluciones ojivales a sus construcciones. Todo ello fomentado desde la orden del Cister. A diferencia del anterior estilo (el románico), el gótico es una arquitectura y un arte de carácter netamente urbano. Son entre los siglos XIII y el XV cuando empiezan a conformarse las formas actuales de muchas ciudades europeas.

Iglesia de San Marcos, Jerez de la Frontera.
 Sea como fuere, a España, el gótico llega en el XIII, y a Andalucía, a mediados del mismo siglo. Pero no se desarrolla plenamente hasta el XIV, siendo próspero tardíamente, es en el XV, donde se construyen las mejores obras góticas andaluzas  mientras el renacimiento va creciendo en Italia. La catedral de Sevilla es un ejemplo de la majestuosidad del gótico, denominado flamígero, por el origen flamenco (holandés) que es el que más se desarrolla en la zona occidental de nuestra comunidad autónoma. Rosetones, nervaduras, y arbotantes tomarán nuestra tierra.

San Miguel, Jerez de la Fra.
 La misma catedral sevillana será modelo e inspiración de todas las iglesias góticas del Bajo Guadalquivir. Casi todas tendrán su forma y sus mismas decoraciones. Ejemplo de ello la podemos encontrar en las iglesias de San Miguel y Santiago de Jerez. O en la del Divino Salvador de Vejer. Otras en cambio optan por el modelo mudéjar, tomando elementos musulmanes de los que ya explicaremos en otra entrada. Jerez y Arcos concentran la mayor concentración de edificios góticos, tanto civiles, como militares o religiosos. Otras iglesias góticas interesantes las encontramos en Medina, Vejer, El Puerto, o Sanlucar entre otras. Siempre en la fachada occidental, de la provincia, ya que la oriental pertenecía al reino musulmán de Granada.

 Como última curiosidad, destacar dos edificios góticos en dos urbes en las que dicho estilo escasea. Una es una joya, en Cádiz capital, donde se conserva, justo al lado de la Catedral Vieja, el Palacio de seises o niños cantores. Otra es en San Fernando, un torreón defensivo que todos conocen, y pocos sospechan de una curiosa bóveda gótica en su primera planta. Un saludo desde el sur.





Iglesia de Santa María, Arcos de la Frontera.
Palacio del Conde del Águila, Arcos de la Fra.

Capilla de la Misericordia, Arcos.

Vejer de la Frontera con el Divino Salvador de fondo.

Palacio de los Seises, Cádiz.

Torrealta, San Fernando.

Interior del Divino Salvador, Vejer.

Monasterio de la Victoria, El Puerto. (Antiguo Penal).

Interior de la Iglesia Mayor Prioral del Puerto.


sábado, 19 de octubre de 2013

Las juderías en Cádiz.

 Siempre se ha dicho del sur de España, que muchas tradiciones, y gran parte del arte y arquitectura popular viene de lo musulmán. Y que incluso genéticamente tenemos mucho de aquellos moros medievales. No sin razón. No obstante, he de advertir, que la historia, y los movimientos humanos, son eso...movimientos, sin orden ni razón, ni ciencia alguna, que explique el porqué. Y hoy día puede haber tanto de moro aquí, en el norte, y en Berlín, donde emigraron muchos españoles. Pero sí he dar también su sitio, a una cultura que nos aportó tanto a nuestra idiosincrasia, como la latina o la musulmana; me refiero a la judía o sefardita. Se dice de hecho, que hay más sangre semita en España que en Israel. Y puede que no sea una exageración.

 Los judíos habitaron la península desde el principio de la Diáspora. Y por tanto, llegaron ya en los tiempos romanos, siendo ya señalados y maltratados por los visigodos cuando estos llegaron. Por ello la venida de los musulmanes, mucho más tolerantes, por aquel entonces, con las religiones "del libro" (cristianos y judíos), los últimos los recibieron con cierto júbilo. Y muchos cristianos de origen romano, también. Aunque ambos grupos tuvieron que pagar sus impuestos o convertirse al Islam. Luego los diversos grupos, musulmanes o cristianos, los fueron relegando a guetos, hasta la expulsión de 1.492. 

 Sea como fuere, nos queda, a lo largo y ancho de la península, un amplio legado hebreo de gran valor patrimonial. Cataluña, Toledo, Córdoba o algunas poblaciones de las Hurdes, como Hervás; son famosas por sus juderías. Pero no hemos de lamentarnos en Cádiz, porque aquí también se conservan buenos ejemplos. Y de una belleza inconmensurable. Son tres las poblaciones las que conservan judería, de clara influencia musulmana, con calles tortuosas y estrechas, encaladas y con puertas de color añil. Y una de ellas, puede que conserve hasta la antigua sinagoga. Ninguna tienen un tamaño y extensiones grandes. Dichas localidades son:

 - Vejer de la Frontera: Conserva la mejor judería de las tres, la que se encuentra en estado más puro. Es un auténtico placer perderse por sus calles. 







 
























 

- Jerez de la Frontera: La que peor la conserva, las revueltas contra los judíos en el medievo hicieron mella en su patrimonio. Luego llegó el descuido de las administraciones. Se encuentra situada en un lateral de la iglesia de San Dionisio.




- Arcos de la Frontera: Conserva una pequeña judería en las cercanías de la parroquia de San Pedro. Concretamente, en la zona de la Calle Cuna, donde se encuentra la casa del mismo nombre. Y de la cual se sospecha que fue sinagoga. Con un curioso estilo gótico (lo que queda). 



 No se si habrá alguna más de mención. Las más famosas son estas tres. No obstante, tampoco me sorprendería que hubiera algún gaditano que no supiera que hay patrimonio sefardita en nuestra provincia. Al fin y al cabo, somos los peores embajadores del mundo. Un saludo desde el sur.

domingo, 6 de octubre de 2013

Teatro Romano de Cartagena.

 Hoy seguimos en el sur, aunque cambiamos de comunidad autónoma, y viramos hacia el levante español. Además, hace poco que han sido las fiestas de "Romanos y Cartagineses", festividad local de gran renombre, y con momentos espectaculares. Con ello la ciudad rememora la importancia que tuvo para ambas civilizaciones la localidad que hoy visitamos, y la dura lucha por controlarla en las Guerras Púnicas. Muchas más civilizaciones la han tenido en su mano, son más de 2.500 años de historia las que tiene la urbe. Y hay restos de todo tipo, incluso hasta una muralla bizantina. No obstante, su fundación es cartaginesa, de ahí su nombre de origen: Cartago Nova.

 De los cartagineses quedan restos, sin embargo, como en casi toda España, lo espectacular son los monumentos de origen romano. Al igual que el teatro romano de Cádiz, el de Cartagena tuvo una localización tardía, allá por el año 1.988. En cambio, se debió de construir entre los años 5 y 1 a.c. con calizas y mármoles del Cabezo Gordo, monte cercano a la vecina ciudad de Torre Pacheco. También se detectan mármoles procedentes de Grecia. Tenía capacidad para unos 6.000 espectadores, siendo por tamaño el quinto teatro de la península ibérica (hasta ahora encontrado). El hecho de entrar en él, ya impresiona, su buen estado de conservación, y su monumentalidad son dignas, de por sí para una visita. También es recomendable recorrer el museo que le precede en el camino establecido por las autoridades del conjunto monumental. 
 Pero no sólo el teatro resulta curioso, pues resulta que éste, abandonado en tiempos de las invasiones bárbaras, acabó siendo "tapado" por las distintas culturas medievales, desde los bizantinos a los castellanos, pasando por las distintas dinastías musulmanas. Por lo que en una de las diócesis más antiguas de nuestro país, se decidió construir una catedral, que aún hoy, permanece en ruinas por culpa de los bombardeos de la Guerra Civil. Y esta se sitúa encima de un lateral del teatro. Aunque de origen medieval, hoy lo que mejor se conserva es de origen neorrománico o neogótico, que anticipa el modernismo que dominará finales de XIX o principios del XX, la zona del levante español, y la propia Barcelona. Como curiosidad, destacar que en su interior, hubo un presidio político o checa, por parte del bando republicano.

 El acceso al interior de estos monumentos, se hace desde la misma plaza del ayuntamiento, donde se encuentra un bello edificio rosa, modernista, y de notable factura. Como ven, no le falta de nada a esta visita: catedral, teatro romano y edificio modernista. Más completo, imposible. Un saludo desde el sur. 











domingo, 29 de septiembre de 2013

Novata en la fauna europea.

 Hace muy poco, desde el 2.010, más o menos, se viene observando en nuestra tierra, la presencia de una mariposa, de origen norteamericano, que ha venido para formar colonias en nuestros bosques. La noticia salió a la luz en 2.012, pero yo ya llevaba observando, de forma aislada, y en la bahía de Cádiz, algún que otro ejemplar. Imagino que no sería el único observador.

Foto de monarca en la bahía de Cádiz.
 Dicha mariposa, demuestra una vez más, que la historia natural es muy dinámica, y que tanto fauna como flora, tienden a cambiar de distribución, crecen de población, se dispersan, se reducen, e incluso se extinguen (eso sin que el ser humano influya). La mariposa monarca (Dannaus plexippus) es un insecto de carácter migratorio en sus tierras de origen, donde son famosas sus concentraciones en sus cuarteles de invierno en los bosques de México. Allí llegan a cubrir árboles enteros, e incluso forestas. En verano vuelven a las taigas del norte de EEUU y sur de Canadá. Tan largas migraciones se traducen en vuelos a gran altura, pues pueden llegar a unos dos mil metros. Éste es el motivo por el que existe una gran dispersión de la especie por ambos océanos que rodean a América. Por el Pacífico han llegado hasta Australia y sureste asiático. Por el Atlántico, hasta ahora, sólo las islas macaronésicas de Canarias, Azores y Madeira, tenían población. Y aunque siempre ha habido ejemplares que cayeron en Inglaterra o en el norte de España, nunca lograron sobrevivir. Cosa que sí han hecho en Cádiz (provenientes de Canarias), e imagino que en la zona sur de Andalucía. Son dos los motivos por los que sí se han quedado: un clima cálido- templado, y dos plantas básicas para su supervivencia- la adelfillas y la mata de la seda. Introducida la primera en el XVI desde América Central, y la segunda desde África en el siglo XVIII. 

Foto típica de las monarcas en México.
 Curiosamente, aquí tienen una forma de vida sedentaria, lejos del carácter migratorio de sus parientes norteamericanas. Los parques naturales del Estrecho y el de Los Alcornocales, son su hogar en nuestro país. La conjunción de bosques húmedos, secos y amplias praderas es la clave de un ecosistema ideal para estos bellos insectos. Ya hay quien quiere declararla como especie invasora, como si la fauna fuera un zoo con especies permanentes e inertes, carentes de vida y migración. Xenofobia hay hasta en el ecologismo. Un saludo desde el sur.



 

domingo, 22 de septiembre de 2013

Casas gallegas en el sur.

 Hoy es una entrada sencilla, diáfana, sin complicaciones. Sólo voy a hablar, y de modo muy general, de urbanismo. Sin entrar a valorar más detalles, sin profundizar en nada, y siempre con conclusiones propias, pero sacadas de un contexto y de una lectura e informaciones pertenecientes a mi pequeña hemeroteca. Hace poco estuve en el casco histórico del Puerto de Santa María, bien conocido por muchos como "La ciudad de los cien palacios". 

 Sin embargo, he venido a pararme en la enorme influencia en la arquitectura local y más popular de una urbe que recibió auténticas masas de gallegos en busca del comercio con las Américas, y más tarde, de una vida mejor, en tiempos en los que en Galicia hubo menos industrias que aquí (ahora es al revés). El conjunto histórico de la ciudad del Guadalete es de claro origen moderno, posterior al siglo XV. Ello se ve en su trazado ortogonal: de calles rectas que se cruzan formando cuadrículas. Poco queda ya de la Edad Media, salvo el Castillo de San Marcos, el Monasterio de La Victoria, y la Iglesia Mayor Prioral. 

 El conjunto de casas mencionadas en el título, conservan graciosamente, una estructura de casa gallega: con soportales, algunos con arcos de medio punto y pilares gruesos, que bien recuerdan a los de Pontevedra o Santiago. Algunas balconadas de madera, e incluso en algunos tejados. Pero los adornos, decoraciones y pintura, responden al modelo típico andaluz: cal de blanco radiante, ribetes y salientes amarillos o añiles, azulejos e imágenes religiosas, entre otras cosas. No son abundantes, actualmente, este tipo de casas, y casi se circunscriben a la Ribera del Marisco y a las cercanías del río, donde los antiguos indianos levantaban sus casas de cara al comercio americano, ya que el mismo cauce, como entonces, era el muelle de la localidad.

 Hace tiempo que la gente del norte, Cantabría y Galicia, principalmente, no vienen para otra cosa que no sea turismo. Ya no hay futuro aquí. Queda sólo el pasado, y el recuerdo de mejores tiempos en los que aquí el comercio y la industria eran motores de una rica economía. Y El Puerto, una de las ciudades más ricas de España: sus cien palacios lo demostraban. Un saludo desde el sur.

Grupo de casas.

Al fondo a la derecha otro grupo de casas c.n soportales,

Plazoleta donde se observa una casa con soportal.

Antigua lonja.

sábado, 14 de septiembre de 2013

Una mirada al norte.

 Hoy vamos a cambiar de mirada, nos dirigimos al norte, a Galicia concretamente. Sé que es salirse de la norma en mis temáticas sureñas, pero el asunto lo requiere. El terrible verano, a nivel incendios, que tiene la comunidad gallega debe ser sin duda investigado a fondo. Y vamos a ver si la cosa, no llega a intereses de algún político con lucro en el monte. Porque tanta incompetencia, y tanto desmadre pirómano, tiene sin dudas tintes económicos.

 Quien no ha estado en Galicia, tal vez no lo entienda. Quien no ha estado, imagina una tierra verde (en eso no se equivoca) llena de robles carballos, y bosques en los que parecen que te van a salir un druida...pero no. Nada más llegar a la altura de Ponteareas, en las cercanías del Monte Aloia, uno se sorprende con la repoblación masiva de pinos marítimos (P. Pinaster), pero cuando se caen los pelos del sombrajo es a medida que uno se acerca a la costa: un monocultivo de eucaliptos blancos (E. Globulus) han acabado por robarle espacio a la vegetación tradicional. A la bella Galicia le han robado el alma, y ahora parece un remedo artificial de los alrededores de Sidney. Lo peor del tema es que la cosa se extiende cada año a más hectáreas.

 El monocultivo de eucalipto es el mayor negocio de mucho adinerado de allí arriba, dígase políticos, empresarios, e incluso, militares de alto rango de la zona de Marín o Ferrol. Un ejemplo es la isla de Tambo, en la ría de Pontevedra, que misteriosamente se queda calva cada equis años en los que los eucaliptos ya están "maduritos". La tala se convierte en masiva en dicha isla y en los montes de los alrededores, y donde antes había verde, ahora hay marrón. Y donde aún queda bosque autóctono, a quemarlo, que no es rentable. Han destrozado el Monte Pindo, Carnota y alrdedores, no hay perdón en ello, ojalá les caiga a los culpables un sentimiento de culpa proporcional al desastre que han creado. Merecen acabar con una vida llena de remordimiento, y con el mismo fuego en el alma, que ellos prendieron en el corazón de la tierra más verde de España. Un saludo desde el sur.

Actual paisaje gallego.