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domingo, 29 de junio de 2014

Crisis económicas de la historia. Parte I.

 Después del mal Mundial de España, es momento de meter el dedo en la llaga, y recordar que estamos en crisis. Pero a pesar de la dureza, y sobre todo, de lo alargado de la tortura que venimos sufriendo; hay que decir, que ésta, no es la primera, ni será la última crisis, con sus respectivas burbujas. Y de hecho, ni siquiera ha sido la peor, aunque casi. Todo sistema, no solo el capitalista, tiende a tener crisis cíclicas: las ha tenido el Imperio de los Césares de Roma, los reinos feudales, y los absolutistas, también las naciones comunistas, los grandes imperios centrales, o los imperios coloniales. La diferencia entre unas y otras, es la capacidad de recibir los envites de las distintas crisis sin verse demasiado mermadas. Se han visto, naciones y economías, que han prosperado de manera espectacular, pero que a la primera crisis caían como un sistema de naipes. Y otras que siempre han tendido de un hilo, y se han ido recuperando, o salvándose in extremis. No obstante, toda crisis conlleva a un movimiento, cual seismo, de fronteras, formas de vida y economías. Incluso de poderes militares. Sin más preámbulos, ahí enumero, de forma muy resumida, y en varias entradas, las crisis económicas más famosas, y las más globales, de la historia. 

  • La Invasión de los Pueblos del Mar. Año 1.200 a.c.
 En todos los periodos históricos hay civilizaciones que irrumpen conquistando, de forma repentina, toda nación que les rodea, y que eran, en teoría, más antiguas, más sólidas y mejor armadas. Sin embargo, pocas civilizaciones tan extrañas como la de los Pueblos del Mar, de los que casi nada se sabe, ni siquiera, su procedencia. Pero salvo, las invasiones árabes, la de los hunos o la de los mongoles, pocas han cambiado tanto, la faz del mundo que les rodeaba. De hecho, casi todos los historiadores coinciden en que su irrupción fue un desastre, creando una época oscura. Grecia fue arrasada, salvo la Acrópolis ateniense, la cultura micénica desapareció. Asia Menor no quedó mejor, Ugarit o Tarso cayeron, y fue el fin del Imperio Hitita, que por aquel entonces, le hacia frente al reino de los faraones. Egipto, asimismo, perdió todo territorio de Asia Menor, que nunca volvió a recuperar. Tan solo las ciudades fenicias de Biblos y Sidón se salvaron de la quema, pues la propia Tiro sucumbió.


  • La Crisis del Siglo III. 
 También llamado el periodo de Crisis Imperial, o de Anarquía Militar, es una de las primeras crisis globales que entran dentro de una decadencia económica. Y afectó, sobra decirlo, a un Imperio Romano, que venía disfrutando de su mayor esplendor con la Pax Romana existente en los dos siglos anteriores. Aunque fueron constante los golpes estado, y se sufrieron las primeras razzias bárbaras, solo se venía a certificar la caída de un régimen imperante durante varios siglos. Sin embargo, la falta de conquistas, cuyo freno se puso en el siglo anterior, con el emperador Adriano, supuso el principio del fin de una economía, puramente, colonial, y el fin de materias primas, y de mano de obra baratas. Básicas para la economía de Roma. La ciudadanía se fue acomodando, y fue viviendo, cada vez más de las rentas, y creció de forma importante un segmento de población cada vez menos productiva. Se dio en el siglo III una hiperinflación, a causa de las constantes devaluaciones de la moneda. Siendo eso un enorme problema en un periodo en el que aún, no existía el papel moneda, y todo dependía del valor del metal de la moneda. La corrupción de todos los estamentos, y los sobornos, harían el resto. Era el principio del fin del imperio, que sería arrasado en su zona occidental por los bárbaros en los dos siglos posteriores. Desapareciendo toda economía, y volviendo en muchas ocasiones, al trueque.


  • Crisis de los siglos VIII al X.
 Entre los libros de historia, es muy común etiquetar al periodo justo después de la caída del Imperio Romano de Occidente, como un periodo oscuro. Sin embargo, todo es pura generalización, hubo un renacer de la cultura que se dio en el reino franco, tanto en el periodo Carolingio, como Merovingio, teniendo a Carlomagno, como su principal monarca y valedor, creador además, de un régimen que duraría aún varios siglos: el sistema feudal. Sin embargo, lo creado por éste último monarca caería como un castillo de naipes. Por un lado la división del imperio por herencia entre sus dos hijos, creando lo que hoy es Francia y Alemania. Y por otro, la vampirización que el sistema feudal estaba sometiendo a los reinos centralizados era letal para el poder de todo monarca que se vio obligado a negociar y a concertar con sus nobles feudales, para entrar en guerras u otros asuntos de estado. Pero lo peor llegó con la llamada Segundas Invasiones Barbaras:
    • Siendo la primera la musulmana, que barrería en el siglo VIII, imperios tan tradicionales como el persa, o amputaría grandes territorios al bizantino. El reino hispánico visigodo desaparecería por completo. 
    • La segunda oleada en el siglo IX, sería la invasión de los Magiares en centroeuropa. 
    • Y la tercera y última, la de los vikingos o normandos, con tres ramas: una sueca, que invadió rusia. Otra Danesa, que invadió sobre todo las islas británicas, y una noruega, que ocuparon Irlanda. Pero también ocuparon el sur de Italia, y parte de Francia, entre otros territorios. 
  La economía se resintió, pues volvió a ser insegura durante estos tres siglos. A ello, se le sumaría otra catástrofe, que sería, la extendida creencia del fin de los tiempos en el año 1.000, donde se daría lugar a mucha especulación y fraudes, a cuenta de los crédulos que vendieron sus bienes a precio de ganga, para liberar su alma de todo pecado. 


  • Crisis del siglo XIV.
 Es esta una crisis, mucho más que económica, pues afectó a todo estamento, y a toda parte del sistema. Es incluso una crisis demográfica. Tras el periodo de esplendor del siglo XIII, donde nace el gran periodo de las catedrales, convergen como una tormenta perfecta varios factores que acabaron con la propia Edad Media:
    1. Crisis climática. La época de los Veranos Podridos. Un periodo de enorme pluviosidad, incluso en verano, acompañado de inviernos muy fríos, que hicieron tierras poco cultivables.
    2. Agotamiento de las distintas minas centroeuropeas.
    3. Crisis demográfica. La principal de todas, pues fue en éste siglo, la aparición, violenta, de una nueva enfermedad, nacida para arrasar poblaciones: la Peste Negra o Bubónica. Que se llevó en sus distintas oleadas, que tendían a ser cíclicas, unos 25 millones de europeos. Es decir, un tercio de su población, o entre un 30 % o un 60 %, según fuentes y lugares. Una de las consecuencias de las distintas epidemias, fue la muerte de religiosos y creyentes, que vieron como Dios no les protegía, por lo que la pérdida de poder de la Iglesia como estamento, y de fe en la religión, fue importante en un periodo en el que toda la población creía sin condiciones en las distintas facciones cristianas (católicas u ortodoxas). 
    4.  La Guerra de los Cien Años, interminable como su nombre indica, y desestabilizadora al extremo en la zona occidental europea. Pues aparte de Francia e Inglaterra, se vieron involucrados los reinos ibéricos, donde en la propia península iba a discurrir parte de la contienda, así como otros estados, como Flandes. 
    5. Un cambio en la economía, pues el florecimiento de la cultura urbana dio lugar al crecimiento de la burguesía, que empezaba a tener más riqueza, y poder, en algunos sectores, que la vieja nobleza. Se empezaron a crear distintos Gremios, que venían a concentrar a los artesanos de un mismo sector. Desaparecía también el régimen de vasallaje, por lo que el señor feudal pierde influencia a favor de los distintos reyes.

 Para no hacer una entrada demasiado larga, continuo la semana que viene con otra entrada, relativa al periodo moderno de nuestra historia, donde hubo otras grandes crisis que cambiaron el rumbo del mundo. Aquí ya veremos como dichas crisis ya empiezan a parecerse más a las nuestras, y se empiezan a hablar de términos similares a los actuales, como es el caso de la burbuja, inflación y demás.







domingo, 22 de junio de 2014

Grandes derrotas navales inglesas a manos españolas. Parte IV.

 Última entrada sobre las batallas angloespañolas, centradas en el segundo periodo de apogeo español, que no es otro, que el siglo XVIII, que suele ser el gran olvidado por los historiadores a la hora de hablar del imperio hispano. En este siglo se dieron otras grandes victorias a manos de grandes marinos españoles, más académicos y profesionales, que los de anteriores siglos. Luego vendrá Trafalgar y la decadencia absoluta de una nación y su imperio colonial. Para cuando Estados Unidos tome posesión de los últimos territorios hispanos, España era una nación lánguida y moribunda que sólo esperaba un tiro de gracia. Sin más, continuo enumerando:
  • Blas de Lezo y la Guerra de la Oreja de Jenkins. Sitio de Cartagena de Indias. Año 1.741.

 Guerra comenzada, como no, por los constantes incumplimientos de los corsarios ingleses, quienes, una y otra vez, asaltaban barcos españoles. Sin embargo, el intento de invasión llegó por la parte inglesa, que con la intención de conquistar toda la América española, envía una flota, comandada por el Almirante Vernon, cuya primera parada era Cartagena de Indias. Para ello enviaron la mayor flota existente hasta entonces: 186 barcos de guerra y transporte y 23.600 combatientes. Contra 6 navíos, 3.000 hombres, muchos de ellos milicianos, y 600 indios flecheros entre otros, al mando de D. Blas de Lezo, tal vez el marino más carismático de España del XVIII. Tras las primeras batallas, y la toma de alguna fortaleza, el almirante inglés envía un barco de vuelta a Londres para transmitir la noticia de la victoria. Sin embargo, las cosas fueron complicándose de modo sorprendente para los ingleses, gracias sobre todo a la pericia del Almirante español, quien tiene, entre otros medios, espías que informan mal de las medidas de las murallas para su asedio. También el trópico hace lo suyo, y contagia de enfermedades a los soldados ingleses, quienes no están inmunizados. Mientras tanto, en Inglaterra, hay fastos y celebraciones, y se crean monedas con el Almirante Vernon recibiendo de rodilla a Blas de Lezo. Sin embargo, la realidad fue muy distinta, la enorme flota inglesa terminó por darse la vuelta para su metrópoli, su desastre fue mayúsculo, pues cayeron 50 naves, y 9.500 hombres. Sin embargo, no sería una batalla recordada, pues el rey inglés prohibió bajo pena de muerte nombrar tal acontecimiento, y en España...todo héroe es olvidado.

  • Don Luis de Córdova y Córdova. Guerra de la Independencia Americana. Años 1.779-80.
 Es éste, otro de los más grandes marinos que jamás tuvo España, y tuvo sonadas victorias navales a la altura del anterior. Dos grandes hitos marcaron la gloriosa historia naval del marino nacido en Sevilla. La primera de ellas data de la Guerra de la Independencia norteamericana. Donde al mando de 68 navíos españoles y franceses (entonces aliados), lograron el bloqueo completo del Canal de la Mancha, pues todos los buques ingleses tuvieron que refugiarse en sus puertos para mayor desastre de la economía de la isla. Sin embargo, el éxito no fue completo, pues diferencias entre los marinos españoles y franceses evitaron la conquista de la nación inglesa, pues ese era el objetivo final. Los españoles abogaban por desembarcar rápido y atacar desde tierra, donde no tendrían apenas oposición. Nunca estuvo España tan cerca de conquistar toda Inglaterra. Dificultades debidas al tiempo y a la aparición del escorbuto, terminaron por hacer volver la flota a Brest (Francia). El otro éxito fue en el sur de Portugal, donde logró el mayor desastre logístico del país anglosajón. Pues con 27 navíos logró atrapar un convoy de 57 fragatas repletas de tropas para combatir a los independentistas norteamericanos. Asimismo, estas estaban escoltadas por otras tres fragatas de guerra, que pasaron a la Marina de Guerra Española. No obstante, no logró que el bloqueo sobre Gibraltar fuera totalmente efectivo. Murió en 1.796, en San Fernando, y está enterrado en el Panteón de los Marinos Ilustres.

  • Derrotas de Lord Nelson a manos españolas. 

 Ya con veinte años, Lord Nelson demostró ser un marino con enormes cualidades, y a esa edad, ya capitaneaba una fragata:  la Hitchenbroke. Donde tuvo su primera derrota, en el desastre de la Expedición a San Juan de Puerto Rico, donde Inglaterra pierde a 3.500 efectivos. Otra derrota ocurre frente a las costas de Cartagena, donde ya siendo Comodoro, tuvo que huir de una persecución de distintas naves españolas que acudieron en ayuda de la fragata Matilde, que fue la primera en presentarle batalla. Pero a lo largo de su dilatada carrera logra enormes victorias que sentarán las bases del futuro esplendor británico como potencia naval. Entre ellas, destaca su victoria sobre España en el Cabo San Vicente. Pero posteriormente a esta batalla sufrió dos sonadas derrotas: una primera en Cádiz, en un intento de desembarco en la playa de la Caleta, y el otro, en Santa Cruz de Tenerife, donde sufriría su mayor derrota, y perdería un brazo. No obstante, la batalla que le marcaría para la historia, fue la misma en la que él mismo perdió la vida, la de Trafalgar. España y Francia, perdieron hegemonía en los mares, y lo que es peor, toda la flota, pues lo poco que quedaría se escondería, capitaneados por Rosilly, en la Bahía de Cádiz, acabando en manos de los constitucionalistas.

  • Invasión del Río de la Plata. Años 1.806-07.
 No se acabaron aún las victorias españolas, pues aún quedaban algunas en el siglo venidero (a pesar de lo desastroso que fue para nuestra nación). Sin embargo, hay que especificar, y coger con pinzas, pues fue una victoria española, sí, pero de españoles americanos. Pues entonces, España aún dominaba gran parte del continente. Curiosamente, fue una victoria nefasta para los intereses hispanos, pues tras la batalla de Trafalgar, nuestra nación se había quedado sin flota, y por tanto, sin posibilidad de defender sus colonias, ni de enviar más tropas. Es por ello, que los ingleses deciden enviar una, para invadir la zona del Río de la Plata, en concreto Buenos Aires. Y que acaba en sonado fracaso inglés, que tras dos invasiones fueron rechazados, una primera por un ejército proveniente de Montevideo. Y otra segunda, por los propios bonaerenses. La victoria, como digo, fue mala para los intereses españoles, pues aquellos ciudadanos de América se dieron cuenta de que podían defenderse ellos solos, sin necesidad de la metrópoli. Esto, y la tiranía e incompetencia de Fernando VII, acabaron por terminar con el imperio español. A partir de entonces, España e Inglaterra, jamás entrarán en guerra. Aunque sí mantendrán sus fricciones diplomáticas en el contencioso de Gibraltar, aún latente y sin una previsible salida. Un saludo desde el sur.



Estatua de Don Blas de Lezo en Cádiz.






domingo, 8 de junio de 2014

Grandes derrotas navales inglesas a manos españolas. Parte III.

 Empiezo hoy la penúltima entrada de batallas navales contra Inglaterra. Las de hoy, son las últimas de nuestro Siglo de Oro que incluyo en la saga. En la próxima, serán del siglo XVIII o del XIX. Y en esta entrada, algunas no serán auténticamente batallas navales, sino que hay dos, que son desembarco en tierras inglesas o sus cercanías. Batallas de la I Guerra Angloespañola, de clara victoria hispana, a pesar del primer batacazo de la Invencible. Sin más preámbulos, ahí van:

  • Carlos Amesquita. Cornualles. Año 1.595.
 Encomendado por Juan del Águila, nuestro militar D. Carlos de Amezquita, fue el artífice de una de las campañas más exitosas de España, y a su vez, de las más desconocidas: la Batalla de Cornualles. Una expedición de castigo, y un desembarco en la punta occidental más alejada, y difícil de defender de Inglaterra. Donde desembarcaron y saquearon todos los pueblos que se pusieron por delante, de los cuales, en uno, sólo quedó vivo un pub. También tomaron varios fuertes, robando su artillería para uso propio de sus galeras. A la vuelta, se toparon con una flota holandesa, a la cual, también le hundieron varios barcos.

  •  Juan del Águila. Kinsale. Año 1.601.
 Fue éste militar, un testigo privilegiado de los grandes acontecimientos de la época, pues estuvo en el Sitio de Malta o en el Milagro de Empel, entre otros. Y fue promotor de la anterior expedición.  Pero la batalla que nos importa ocurrió en tierras irlandesas, como apoyo a los rebeldes católicos irlandeses contra la ocupación inglesa. Pero a causa de una galerna, lo que deberían haber sido unos cuatro mil hombres, se quedaron unos tres mil, más novecientos bisoños mal armados (bisoños eran novatos, por decirlo de un modo fácil de entender). Contra unos diez mil infantes y seiscientos caballeros ingleses, más su artillería. Y lo que es peor, quedaron aislados en la ciudad de Kinsale. Por lo que en las primeras batallas, Juan del Águila, pidió la rendición, que le fue denegada. Si en el enfrentamiento por tierra, se perdió, en el naval se ganó. Porque la llegada de refuerzos por parte de los rebeldes irlandeses, y de Pedro de Zubiaur, que derrotó en otra batalla naval, la de Castlehaven, a la flota inglesa; dieron vida a los arrinconados. Con ello se pudieron desembarcar más infantes. Y Juan del Águila, realizar una salida hacia su cerco para intentar romperlo. Y aunque no se consiguió, causaron bastantes bajas a unos ingleses que empezaban a estar diezmados. Luego, en la llamada Batalla de Kinsale, la coalición hispanoirlandesa perdería, a causa de su escasa coordinación. Pero pudieron sacar una rendición bastante ventajosa. 

  • Asalto de Cádiz. Año 1.625.
 Uno de los asaltos más conocidos a nuestra Tacita de Plata, pues fue pintado por Zurbarán, en unas vistas desde lo que hoy es Puertas de Tierra, y desde se observan Torregorda y el Castillo de San Romualdo de San Fernando. Dicho cuadro se encuentra en El Prado. La flota atacante fue compuesta por una coalición angloholandesa, al mando de Sir Edward Cecil, con quince mil hombres y cien barcos. La batalla fue un fracaso, porque las naves se quedaron estancadas en el ataque al fuerte de San Lorenzo del Puntal (Puntales). Asimismo, el desembarco de tropas fue un fiasco, y la escasa guarnición de Cádiz, acabó por espantar a los ingleses. La intención de llegar a La Carraca, como era lo previsto, no se llegó ni a intentar. La batalla, supuso para Inglaterra un grave quebranto económico, y una pérdida enorme de prestigio. Y con ello, la nación anglosajona, salía trasquilada de la Guerra de los Treinta Años.

  • Guerra Angloespañola con Oliver Cronwell. Entre 1.655 y 1.660.
 En esta guerra ambas potencias salieron tocadas en lo económico, Inglaterra, una vez más, y España, por primera vez, saboreaba que una guerra puede ser poco rentable, y no salir de ella totalmente victoriosa. Como venía siendo de costumbre desde hacía más de un siglo. Como era tradicional, y más, con el fanático de Oliver Cronwell, la nación inglesa solía ignorar los tratados, y era común, los asaltos a las naves españolas. La mayor victoria española de la guerra fue el sonoro fracaso del intento de conquista de La Española en 1.655. No obstante, el resto de la guerra no iría tan bien, y España perdería para siempre Jamaica, entre otras. Otro fracaso inglés fue el bloqueo de Cádiz, en busca de la Flota de Indias, pero esta a sabiendas de la noticia, pasó el invierno en El Caribe, para regresar cuando esta se hubiera ido. Sin prácticamente, gastar una bala.

 En la próxima, y última entrada, entramos en el siglo XVIII, en el de la Ilustración, ya con reyes Borbones en el trono español. Todavía España seguirá siendo una de las tres potencias navales, aunque ya no será la única, y la hegemonía tendrá que compartirla tanto con Francia, como con Inglaterra. No obstante, aún nos quedaban muchas victorias por celebrar, entre ellas, varias a Lord Nelson. Un saludo desde el sur.

Defensa de Cádiz contra los ingleses. Zurbarán.





domingo, 1 de junio de 2014

Grandes derrotas navales inglesas a manos españolas. Parte II

 Tras el paréntesis de Champions y elecciones, continuo con las batallas navales que hubo entre España e Inglaterra. Continuo, así pues, a finales del siglo XVI, y principios del XVII, época de mayor esplendor de nuestra patria, y por supuesto, de su Armada. En aquellos tiempos se inventa la que sería la primera Infantería de Marina del mundo, y que hoy es la más antigua en activo. Nuestros ejércitos de tierra son invencibles, y ni siquiera los mercenarios suizos son capaces de hacerles sombra.  En próximas entradas veremos como España llegó a conquistar, por varias ocasiones, suelo inglés. Pero en estos momentos, España afianza su supremacía en los mares, como primera potencia militar del mundo. Continuamos pues, con las siguientes batallas:
  • Fracaso de la Expedición Frobisher y captura del HMS Revenge. Año 1590-91. 
 El barco, uno de los más afamados de la armada inglesa, y gobernado en varias ocasiones por Drake, fue capturado en una fracasada expedición comandada por Frobisher, que pretendía atacar a la Flota de Indias. Pero el sofisticado sistema de convoyes con buques de escolta, repelieron el ataque inglés (y otros muchos más). Dicho sistema sería tomado como referencia en la II Guerra Mundial por la Armada Norteamericana. En septiembre de 1.591, el Revenge fue capturado a la altura de las Azores.

  • Pedro de Zubiaur. 1.593. Batalla de Blaye. Francia.
 El año anterior, este marino causaba estragos en un convoy militar inglés de cuarenta barcos, incendiando a la capitana y tomando otras tres naves. En el mencionado año, la ciudad de Blaye, en Francia, estaba asediada, entre otros, por seis navios ingleses al mando de Houghton. Nuestro marino que contaba con cuatro pinazas hundió los dos galeones principales de sus enemigos: las naves capitana y almirante. Luego hubo de librar otros dos combates, uno primero contra once navíos procedentes de La Rochelle, hundiendo, igualmente, a la capitana. Y por último, logró zafarse de una flota de cuarenta navíos procedentes de Burdeos. De los cuales también lograron hundirse varios navíos a consecuencia del mal tiempo reinante.

  • Expedición de Hawkins y Drake a la América Española. 1.595-96.
 Otra expedición ambiciosa contra los principales intereses españoles, llevadas a cabo, por parte de los corsarios de la monarca inglesa. A diferencia de las dos anteriores, esta se caracterizó por ser una expedición ambiciosa. Pero, igualmente, el fracaso, fue proporcional a las expectativas creadas, con una sonora derrota a ambos. De cinco batallas, cinco derrotas inglesas por cinco victorias españolas, muchas en inferioridad de efectivos y medios. La primera parada sería Canarias, donde el gobernador Alonso de Alvarado, con tan solo 1.500 hombres, la mayoría civiles sin instrucción,  lograrían la primera derrota inglesa, y darían un importante aviso, por correspondencia, a las colonias americanas y a la metrópoli, para que estuvieran preparadas. La segunda parada sería San Juan de Puerto Rico, ciudad que contaba con apenas cuatrocientos hombres, más trescientos del Nuestra Señora de Begoña y quinientos más de la escuadra de Don Pedro Téllez de Guzmán, quien ya les había vencido en Isla Margarita. Y sería la ciudad donde moriría Hawkins, y perderían la vida cuatrocientos ingleses. La tercera parada, sería Panamá, donde ya fallecería Drake, y donde los españoles harían una política de tierra quemada y guerra de guerrillas por las junglas. Por último, ya en la retirada, pararon a reparar sus buques y a obtener aprovisionamiento, para la vuelta a Inglaterra, en la Isla de Pinos. Donde fueron sorprendidos por el Almirante Garibay, que  a pesar, de tener solamente tres galeones, contra los dieciocho buques ingleses, logró sorprender y apresar a un galeón inglés y a una pinaza. El resto huyó perseguido por la flota del Almirante Avellaneda. Del total de seis galeones reales y veintidos pinazas, aparte de las barcazas. Y de más de mil quinientos marinos y tres mil soldados del inicio; cayeron capturados un galeón y dos transportes, diecisiete buques hundidos. Además de mil hombres muertos en combate, mil quinientos por enfermedad y quinientos prisioneros, del total de toda la expedición.

 La semana que viene, continuaré con la tercera parte, en la que ya se adentra, casi, o sin casi, en el siglo XVII. Y dos curiosas conquistas españolas en suelo inglés, concretamente, en Cornualles y Kinsale. Un saludo desde el sur.












martes, 20 de mayo de 2014

Regionalismos y modernismo andaluz. Domingo 29 de marzo de 2009 a las 14:09.

Son muchos los andaluces y foráneos que visitan la Plaza de España de Sevilla, pero pocos se paran a pensar de donde viene esa cantidad de ladrillos rojos, azulejos y cerámicas, que forman parte de la obra cumbre de un estilo arquitectónico que fué único en Andalucía (sobre todo occidental). A principios del siglo XX convergen dos factores claves para que nazca dicho estilo: la primera es el nacimiento de los nacionalismos en las distintas regiones españolas, y la segunda es la Exposición Internacional de 1929, en Sevilla (en el recinto que hoy ocupa el Parque María Luísa). En todas las regiones se va fomentando un tipo de aquitectura que imita los elementos típicos del pasado en la zona, el mudéjar en La Mancha, el gótico en Cataluña, y sobre todo, una mezcla de plateresco y mudéjar en Andalucía. Al cabo del tiempo, estas formas tornaran hacia el modernismo (sobre todo en Cataluña), sin embargo, en Andalucía no ocurre así, sino que ambos estilos, se mantienen aparte, aunque en algunos casos (como Correos de Cádiz) se mezclen ambos estilos.

El modernismo andaluz, a diferencia del regionalismo, no toma parte de tradiciones de la tierra, sino que por el contrario, importa elementos exóticos, por ejemplo: en el marco de Jerez y el Campo de Gibraltar adopta tradiciones y elementos ingleses, debido a los empresarios vinateros ingleses en el primer caso, y a la influencia de Gibraltar en el segundo. Dos ejemplos son: el Pabellón del Jockey Club en Jerez (mezcla extraña de arquitectura inglesa y japonesa) y el Hotel María Cristina de Algeciras. En Cádiz, debido a su formación burguesa adopta la influencia francesa, como es el caso del Hospital Mora.

Ambos estilos, compitieron en el espacio urbano de nuestras ciudades andaluzas, componiendo una estampa única en el panorama nacional. Entre los mejores ejemplos de regionalismo encontramos: Correos y depósitos de tabacos en Cádiz; Plaza de España, palacetes en todo Sevilla; la Estación de trenes y el Gallo Azul en Jerez y el instito Rábida en Huelva, entre otros. El arquitecto promotor de este estilo: Anibal González, una especie de Gaudí a la andaluza. En las fotos adjuntas, van varios ejemplos de este estilo en la provincia de Cádiz, entre ellos, San Fernando. A la izquierda las modernistas, y a la derecha las regionalistas.

Jerez. Hockey Club.

Hospital Mora. Cádiz.
Correos. Cádiz. Regionalista.

Balneario La Palma. Cádiz.

Casa. San Fernando. Regionalista.

Casa Mayol. Cádiz.


Bloque de pisos. San Fernando.


Puerta Purchena. Almería.
Casa. San Fernando.

Arquitectura Gaditana. Sábado, 21 de febrero de 2009 a las 14:19

Siempre me ha encantado el arte italiano, y sobre todo el barroco existente en sus distintas ciudades. Por ello me encanta el casco antiguo de Cádiz. Siempre se ha dicho que Cádiz es similar a la Habana, pero nadie habla de las influencias italianas en la ciudad. Su arquitectura es una mezcla entre la tradición andaluza (el patio, el encalado, etc.) y la veneciana (normalmente cuatro plantas, distribuidas sus funciones al más puro estilo comerciante de la ciudad de los canales). También recuerda en algunas zonas a Nápoles, sobre todo en su arquitectura popular. Y por último a Génova, fueron muchos los comerciantes de esta ciudad asentadas en Cádiz con el esplendor del XVIII, tanto, que se puede decir que la capital gaditana es la ciudad con más arte genovés del mundo, tras Génova, claro. En este sentido, la abundancia de mármoles genoveses, debido, sobre todo, al taller de los hermanos Andreoli, instalado en Cádiz algo más de un siglo fueron y siguen siendo seña de identidad del patrimonio de la ciudad. Pero no fueron los únicos talleres. La abundancia de mármoles, tanto en la escultura, como en la arquitectura barroca gaditana, se completan con maderas nobles,plata y oro traídas de las Américas. En resumen, no podemos olvidar parte de nuestros orígenes, dejándonos ya de simplificar el parecido a La Habana, algo que se ha exagerado en exceso, tanto, que ya en Cádiz, todo es igualito a la ciudad cubana, cayendo en un populismo barato y que ya, aburre. Sobre otras influencias ya hablaré más adelante, para no aburriros.

Más sobre mármoles. Domingo 8 de marzo de 2009 a las 15:28.

El mármol siempre ha sido considerado un material noble, y por ello se pueden ver mármoles de calidad en los fastuosos palacios, que junto con las maderas nobles, como la caoba, hacían que el visitante se sintiera en un sitio que nadaba entre la opulencia. Sobre la nota publicada días atrás, sobre la arquitectura y mármoles genoveses que abundaban en Cádiz, me preguntó Eli (destinada en Macael, tierra del mármol) si también existían mármoles de Macael en la ciudad. Pues bien, existen, sobre todo en edificios más modernos, de tipo modernista (como la casa Mayol), pero si bien, donde más destaca es en los dos sarcófagos fenicios del museo, ambos enteros, hechos en mármol de dicha denominación. Esto destaca dos cosas: la primera, es que la ciudad de Cádiz, fué una urbe de ricos comerciantes desde sus inicios (menos ahora...), ya que no era normal ese tipo de sacófagos y enterramientos entre dicha civilización (sólo se enterraban así: reyes, nobles y ricos comerciantes). Y la segunda, la importancia que tienen desde tiempos casi prehistóricos los mármoles de Macael, de los que aun siguen existiendo un rico comercio, y una explotación rentable, de hecho, la gran mayoría de los monumentos del sur de la península están adornados con dichos mármoles, entre ellos: la Alhambra, algunos palacios del Alcázar de Sevilla, el Alcázar de Málaga, el Teatro Romano de Mérida, la mezquita de Córdoba, etc. Sólo la mención de dichos monumentos, nos hace ver la importancia histórica de los mármoles de Macael, de la que sus habitantes almanzoreños se sienten orgullosos.

Curiosidades faunísticas. Domingo 22 de marzo de 2009 a las 19:07.


La gineta y los jinetes. 

La gineta es un animal arborícola con un aspecto parecido al de los mapaches, su población se distribuye entre África y la península ibérica. El nombre de jinete, que se designa a aquellos que van montados a caballo, viene del uso de pieles de este animal, con el que los árabes adornaban sus monturas en el campo de batalla. 

España y los conejos. 

El nombre de España, significa literalmente: País de conejos. La abundancia de tal animal llamó la atención a los fenicios que llamaron a nuestra tierra así, traducido luego al latín como Hispania. 

El Rabilargo y su distribución. 

El rabilargo es un córvido bastante llamativo por su multitud de colores, tiene aspecto oriental, de hecho sólo habita en tres países: China, Japón y España. Se cree que sus poblaciones quedaron divididas bajo la glaciación.

El Pito negro e internet. 

El pasado año, tuve que hacer un trabajo en clase sobre este pájaro carpintero que habita en los Pirineos. Para sorpresa mía y de mi compañera, al escribir dicho nombre en Google, aparecían mil imágenes del pájaro en cuestión (¿Que pensabas?). 

Canarias y los perros blancos. 

Seguro que eres de los que piensas que el nombre de Canarias viene de los simpáticos canarios, sin embargo, al separar en dos partes la palabra nos damos cuenta de donde procede su nombre: Can Aria, es decir, perros blancos (no se sabe porqué). 

La ballena Vasca. 

Existe este tipo de ballena, pero ninguna en el País Vasco, donde se extinguieron en la Edad Media. 

Los flamencos y los quebrantahuesos. 

Ambas aves a priori no tienen nada que ver, uno es un ave de marisma y el otro un tipo de buitre propio de áreas montañosas. En cambio, ambos pierden el color de sus plumas a causa de los cambios ecológicos: en el caso del flamenco, por el cambio de alimentación, y del quebrantahuesos por la falta de óxido de hierro de los manantiales cada vez más escasos. 

Fín, seguiré con algunas más. 

PD: ¿Todavía sigues buscando al pito negro en Google?

domingo, 18 de mayo de 2014

Grandes derrotas navales inglesas a manos españolas. Parte I.

 Hace poco han inaugurado en el Paseo de Canalejas de Cádiz, una estatua a uno de los marinos más gloriosos de Armada Española, y tal vez, el único (a título personal), que derrotó a la mayor flota británica de la historia, tras el del Desembarco de Normandía. Ya era hora pues, de que se reconociera a alguno de los muchos militares españoles que fueron mejores que los británicos, quienes una y otra vez, nos enseñan lo bien que lo hicieron en Trafalgar. Así pues, con ánimo de ir empezando a acostumbrar a los españoles a sentirse menos acomplejados, y más orgullosos de su patria, escribo estas entradas con diversas batallas navales, que de modo resumido, viene a explicar que ocurrió en cada una. Aquí no he decidido profundizar en exceso, para dar mayor libertad personal de interesarse por parte de cada uno. Cada batalla daba para una sola entrada, y probablemente, me olvide de muchas, pero siempre he optado por las más exóticas, y menos conocidas como selección personal, para darlas a conocer. Pero es que, no es fácil repasar el dominio naval español durante cuatro largos siglos, en los que estuvo siempre entre las tres primeras armadas, . Compartiendo peso con la inglesa o la francesa. Sin más explicaciones, ahí van las batallas que yo mismo he seleccionado:

  • La Rochela. 1372. En la costa francesa.:  
  Si bien es esta una batalla naval de las más importantes de la época bajomedieval, por sus consecuencias, y magnitud, hay que decir, que esta se libró entre Castilla e Inglaterra, pues aún no existían, ni España ni Reino Unido. Sin embargo, decidí incluirla por la importancia de la derrota inglesa, que significaba la entrada de la lana castellana en el mercado europeo en deficiencia de la anglosajona, que veía perder sus mercados continentales. Aunque la Marina tiende, asimismo, a considerarse castellana, lo cierto es que era,casi en su totalidad, de origen vasco y cántabro. También fue una batalla clave en lo que era la Guerra de los Cien años, en las que tanto Francia como Inglaterra involucraron al resto de Europa, especialmente a los reinos hispánicos, de los que intentaron buscar, una y otra, distintas alianzas, tanto con Aragón, como con Castilla. Tras la batalla, Castilla empezó a convertirse en una potencia naval y militar, que daría lugar al imperio posterior.



  • Batalla de San Juan de Ulúa. 1568. México. 

 Es esta una batalla en la que el famoso corsario Francis Drake y Hawkins salieron mal parados. Y fue debido al constante incumplimiento de la tregua entre las dos naciones, por parte de los corsarios ingleses. Que animados por su propia reina, abusaron de los tratados que cumplían solo cuando les venían bien. Así pues, en una parada de avituallamiento en la ciudad de San Juan de Ulúa. Resultó que tras secuestro de varios españoles, y chantajes al Virrey, Drake trató de rapiñar por la ciudad, y forzar la reparación de sus barcos. Pero a la llegada de una flota comandada por Francisco Luján, los ingleses se vieron atrapados por un ataque fulminante, en el que perdieron cuatro barcos y a unos quinientos marineros ingleses. No obstante, en pleno combate, y dejando de lado a sus hombres, en pleno acto de cobardía, tanto Drake como Hawkins, huyeron en sus dos barcos. Dejando a varios de sus hombres en el sur de lo que hoy es EEUU, para "aligerar" la carga. Primero llegaría Drake contando fantasiosas historias, y dando por muerto a Hawkins, quien algo más tarde llegaría, sano y salvo. 

  • Contrarmada o Invencible inglesa. La Coruña, Lisboa, y costa occidental de la península. 1589.
  Todos sabemos del desastre de la famosa Invencible española, pero pocos saben que hubo otra Invencible, también española, de idénticos resultados, y otra inglesa, la llamada Contrarmada. Sencillamente, la idea era la misma, si Felipe II decidió invadir Inglaterra, Isabel I optó por devolverle la jugada, y caer en el mismo error. Su primera parada y fonda, era a priori sencilla, La Coruña; para luego atacar San Sebastián y Santander. El desastre fue similar, pues de entre ciento cincuenta o doscientas embarcaciones inglesas, y más de dieciséis mil soldados de desembarco, cayeron cuarenta naves y quince mil hombres, y desertaron unos treintiseis buques y cinco mil hombres. En el intento de toma de La Coruña, destacó la defensa hecha por María Pita que mantuvo intacta la moral de los escasos mil quinientos hombres (para ocho mil), hasta la llegada de más tropas de refuerzo. Tras el primer fracaso, algunas naves abandonaron la expedición, y volvieron para Inglaterra, otras siguieron para Lisboa, pero sin aprovisionamiento alguno. El objetivo de tomar la capital lusa era provocar un levantamiento contra España. Aquí, ya perdieron en el desembarco catorce barcazas debido a la mala mar. Dentro de la bahía lisboeta, permanecía una flota comandada por Alonso de Bazán, quien protegía el puerto de un Francis Drake que nunca se decidió por atacar. Las tropas en tierra, fueron masacradas tanto desde mar, como desde tierra, por las defensas hispanoportuguesas, que hicieron política de tierra quemada en la ruta que los ingleses iban tomando, para que sus soldados llegaran maltrechos al asedio definitivo. La persecución hecha por la Armada Española, a lo largo del Atlántico a las naves inglesas, terminaron por darle la puntilla a la Armada inglesa, que se vio igual de reducida que la española. Y por tanto, esta última, tuvo oportunidad de recuperarse, y seguir siendo la primera potencia naval hasta el siglo XVIII. 


 Termino aquí, la primera de las entradas, con el afán de no hacerla muy larga, pues hay, al menos, seis batallas más que mencionar. Un saludo desde el sur. O desde el mar.






domingo, 11 de mayo de 2014

El Corral del Carbón

 Que Granada es la ciudad de la Alhambra, nadie lo discute, una maravilla mundial que ciega como un rayo de luz directo a los ojos. No obstante, hay mucha ciudad que conocer, hay una Granada de los nazaríes, y otra de los Reyes Católicos, e incluso una, llena de joyas modernistas. Entre unas y otras, hay una perla oculta, pequeña y humilde, pero de arquitectura y arte exquisitos. Es el antiguo Corral del Carbón, un edificio que fue el primer ayuntamiento establecido de la Granada recién conquistada por los cristianos.

 Es la única alhóndiga nazarí que se conserva íntegra en Andalucía. La fachada es una joya que se esconde en una calle estrecha y poco llamativa. En ella se puede ver el típico arco de herradura (apuntado) en la entrada, que da acceso a un zaguán en el que se pueden observar otras dos ventanas ajimezadas, diversas yeserías y varias filigranas en azulejos, donde se escriben textos del Corán. Sirvió, como dije, de alhóndiga, pues se situaba junto a la alcaicería o mercado de la seda. Industria puntera de la economía granadina, pues los gusanos de la seda fueron traídos por los musulmanes en la famosa ruta homónima, y llegó a ser el medio de vida de muchos granadinos, sobre todo de las Alpujarras, hasta su expulsión, ya en época moderna. La seda granadina fue considerada de las mejores del mundo.  También fue posada para los comerciantes que pasaban por la zona. Asimismo, fue hospedaje de carboneros (de ahí su nombre), y corral de comedias, para terminar como patio de vecinos. Hasta que en 1.933 lo adquiere el estado español y se restaura por Torres Balbás, quien destaca el estilo de la propia fachada, de amplia tradición islámica. El patio es bastante más sobrio, y puramente funcional. Es cuadrado, con techumbres de madera con columnas de ladrillo visto, y ningún arco. En el centro hay una pila de piedra. Sin embargo, pese a lo austero del interior, hay una gran belleza y suavidad, característica de la arquitectura nazarí, y que logra hacer muy livianos y acogedores sus edificios.

 La entrada es gratuita, y su horario, típico de oficinas. Se encuentra situado tras el ayuntamiento, camino de la catedral. Por tanto, es un lugar de paso. Su enorme fachada y llamativa portada se ven enseguida. Y aunque no sea el monumento más conocido de Granada sí que es uno de los más antiguos (anterior, al parecer, al siglo XIV). Y se puede admirar la típica portada de Las mil y una noches, porque de este tipo son de las más abundantes en Oriente Medio y El Cairo. Recuerdos de un canto de cisne que fue el reino nazarita de Granada: esplendor en las artes, y decadencia en la política. Muy español, por cierto. Un saludo desde el sur.





domingo, 27 de abril de 2014

Plaza Mayor de Almagro

Imaginaba un pueblo silencioso, en el que al andar por la calle solo escuchara mis pasos; pero me equivoqué, y por muy manchega que sea, Almagro es una localidad bastante animada, con sus calles llenas de gente, y con bastante gusto para el teatro. Hay un Museo del Teatro, hay un teatro a la italiana, como cualquiera de los actuales en todas nuestras urbes, y que es del siglo XIX. Bastante recomendable de visitar, por cierto. Y por último, está su famoso Corral de Comedias, probablemente, el último que quede tal cual, del XVII, en nuestra nación. O sea que la vida cultural está garantizada, y la gastronómica también. En el plano religioso, abundan las iglesias y conventos, y en el urbano los palacios del Siglo de Oro se reparten alrededor del centro neurálgico de la localidad. Este punto es la Plaza Mayor, construida en el siglo XVII, en la época de mayor esplendor de la urbe. 


 La plaza, como todas las plazas principales, nacieron de forma planeada, para albergar el mercado, cuyos puestos se ubicaban debajo de los soportales. En el siglo XVII, cuando se construyen la mayoría de plazas mayores de España, en su mayoría porticadas, no existían lo que hoy denominamos mercados de abastos. Eso es un concepto posterior, del XIX. Pero había que habilitar un espacio para la compra de los ciudadanos que venían a cubrir sus necesidades. La Plaza Mayor de Almagro no es porticada, ni siquiera cerrada por los cuatro lados. Sino que es rectangular, y abierta por sus dos lados más estrechos, donde se pueden encontrar, en el lado Este, al propio Ayuntamiento del pueblo, cuya última restauración fue en el siglo XIX;  la iglesia del Convento de San Agustín, y un palacete bastante sobrio. En el lado Oeste, se levantan unos jardines donde antiguamente existía la antigua iglesia de San Bartolomé, y el Palacio Maestral, bastante tranformado. Sin embargo, lo más llamativo de la plaza son los dos lados mayores, donde se puede admirar la típica arquitectura manchega de vigas de maderas y ladrillos. Pero con la peculiaridad de que la plaza tiene ochenta y cinco columnas de piedra de orden toscano, que sirven de apoyo a los soportales; y sobre todo, lo que llama poderosamente la atención son sus dos pisos acristalados, algo más propio de la arquitectura del norte que del sur. Este tipo de acristalamiento es muy propio, por ejemplo, de lugares como La Coruña. Aunque eso sí, en un principio, los balcones fueron abiertos, como cualquier plaza manchega. El cerramiento vino más tarde, tal vez, en recuerdo de los Fugger, banqueros alemanes de Carlos V, a quienes arrendó las minas de Almadén, dando lugar al despegue de Almagro. Siempre se dice que el acristalamiento viene de los recuerdos germánicos de aquellos que vinieron para quedarse . Un trozo de Alemania, en el centro de España. 


 Muchos operadores de viajes organizan la visita a Almagro durante una tarde. Que en mi opinión, se antoja escasa; con un día se puede disfrutar del amplio patrimonio de la ciudad. No obstante, el resto de los pueblos cercanos también tienen grandes monumentos, dignos visitar, y el tiempo, siempre es escaso. Pero al menos, si uno acude a su imaginación, y la deja volar, verá por aquellos callejones manchegos a siniestros espadachines, buscadores de fortunas, y gente de mala vida, de aquella España del Siglo de Oro. Y en Almagro, las calles parecen haberse quedado ancladas en aquellos tiempos. Solo los coches, nos despertarán del letargo. Un saludo desde el sur.













lunes, 21 de abril de 2014

Por los palacios de la desconocida Osuna

 No es que nadie sepa situar a la ciudad de Osuna en el mapa, pues estoy seguro de que, al menos, entre muchos de los andaluces occidentales podríamos, más o menos acertar. Ya en la zona oriental, y de Despeñaperros para arriba, sólo algunos lograrían situarla en el mapa. Sin embargo, pese a ser una ciudad totalmente agraria, su tamaño es bastante respetable (unos 18.000 habitantes), y su casco histórico, de los más completos que he conocido. Y no son pocos los que he visto a conciencia. De la localidad habría que destacar su impresionante Colegiata, y su austera, pero bella, Universidad, la primera de Andalucía en ser fundada, y hoy instituto de secundaria. De los restos arqueológicos romanos e íberos, que dieron origen a la ciudad de los osos (de ahí el nombre de Osuna, Urso en latín) aún quedan restos abandonados, y muy descuidados, en una loma cercana a dichos monumentos. Ningún habitante de la ciudad se los va a recomendar, ni siquiera en la, siempre cerrada, Oficina de Turismo. Pero merece la pena subir a verlos. 


 Sin embargo, de lo nombrado no voy a hablar hoy, pues serán objeto de otra entrada, y cada una por separado, pues ya en solitario darían para veinte entradas. Tampoco voy a hablar de los múltiples monasterios e iglesias, porque haría un artículo interminable. Solo comentaré, y de modo muy general, la belleza de las muchas fachadas palaciegas que existen en la ciudad, y que son desconocidas para aquellos que no visitaron la localidad. Pero que impresionan a todo el que se moleste un poco en conocerla. Todo comienza en el Renacimiento, cuando los caballeros calatravos ceden la ciudad a Don Pedro Téllez de Girón, cuyos descendientes recibirán el título nobiliario de Duques de Osuna en pleno reinado de Felipe II. Todos ellos serían unos mecenas, y en el llamado Siglo de Oro español, a caballo entre el XVI y el XVII, la ciudad será mimada con multitud de obras de arte. La arquitectura barroca y renacentista se aplicará con caprichosas formas en sus fachadas. Y multitud de palacetes empiezan a jalonar las calles de la localidad. Es la etapa de esplendor irrepetible de una localidad que llegó a competir con la propia Sevilla.

Todos los palacios merecen la pena, pero destaca entre todos el del Marqués de la Gomera, de impresionante fachada barroca y materiales nobles. Justo al lado, en la calle San Pedro, se pueden encontrar encadenados unos tras otros, varios palacios barrocos, entre los que destaca la fachada de la Cilla del Cabildo, con una pequeña Giralda en relieve, donde se debiera encontrar un frontón, para mayor juego de volúmenes, dentro de un barroquismo en una fachada que es todo movimiento. Por detrás del Ayuntamiento es de destacar el palacio del Marqués de Cepeda, con dos figuras dieciochescas, y que sirvió como juzgado. Hoy día, como la mayoría de los palacetes, se encuentran en un estado de abandono lamentable. Como una pequeña torre palacete, que se encuentra en la estrecha calle Martos, más propia del norte español que del sur. Por último, destaco el edificio donde se encuentra la mencionada Oficina de Turismo, que era el antiguo Pósito de la ciudad.

 Podría continuar, pero el empacho de arte y buena arquitectura termina por llenarnos a todos. Es como una suerte de pequeña Florencia en medio de la interminable campiña sevillana. Pero ésta, a diferencia de la italiana, está abandonada a su suerte, y mientras tanto, los palacios se caen a pedazos. Un arco, como no, renacentista, nos despide del casco histórico, pero creánme, que volveremos. No obstante, se nos hace necesario un descanso. Un saludo desde el sur.


 PD: Ahí van varias fotos de varios palacetes y calles de la localidad, algunos son repetidas (cuestiones caprichosas del Linux).