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domingo, 22 de mayo de 2016

El Brutalismo en Cádiz.

Torre Colón de Barcelona.
 En esto de la arquitectura, y en la contemporánea más, hay gustos para todos. Ya en los años 30 del pasado siglo ya se empieza a vislumbrar una forma de construir distinta, y con materiales nuevos, como el hormigón, que se añade a los novedosos de hacía unos años, como el uso del hierro. En Cádiz, un ejemplo de ello, es el Balneario de La Palma, primer edificio de hormigón en antigüedad de la ciudad. Dicho edificio es de estética aún modernista, un estilo que empieza a abandonarse por caprichoso y costoso, sólo permitido para élites burguesas pudientes, dando paso a las distintas formas del llamado Movimiento Moderno, siendo los primeros el Racionalismo y el Art Decó. Del primero, hay muy buenos ejemplos en la provincia, del segundo se antoja más escaso. Las características del los distintos estilos del Movimiento Moderno suelen ser la libertad creativa, sin apenas pautas, pero eso sí, dando especial importancia a la funcionalidad. 

Bloque de pisos, Cádiz.
 Entre los años 50 y 70, se desarrolla una corriente arquitectónica llamada Brutalismo, cuyo nombre de origen francés béton brut, hormigón crudo, indicará la característica principal de un estilo no demasiado valorado por los ciudadanos. Fomentado en un principio por el arquitecto suizo Le Corbusier, tendrá muy buena acogida en los países occidentales, y sobre todo en los países comunistas, como los del Pacto de Varsovia, por su carácter económico y uniforme. El estilo se basaba en el carácter social y utópico, dentro de la ideología de clases, justo lo contrario al modernismo. La principal característica del estilo es la desnudez del edificio, donde se observan todos los detalles estructurales del mismo, hormigón y cemento a la vista, al igual que las vigas, que sirven como decoración en un movimiento de carácter urbano e industrial. También se recurrían al ladrillo visto, cristal, acero o piedra áspera. entre otros. En España, la corriente entrará, relativamente tardía, y sobrepasará a los principios de la década de los 80. En nuestra nación hay grandes ejemplos de Brutalismo, en Madrid, entre otros, en Nuevos Ministerios, la torre del Complejo de Cuzco, en la Castellana. en Barcelona, la Torre Colón, en Avenida de Drassanes, Dentro de Andalucía, Sevilla y Huelva tienen buenos ejemplos, en ésta ultima, llama la atención de dos poderosas torres de pisos, al final de la Gran Vía.

Interior del Cristo, San Fernando.
 En Cádiz, hay buenos ejemplos también de arquitectura brutalista, algunas de tamaño destacable, como es el caso de las modernas bodegas de William & Humbert, así como las de González Byass, ambas en Jerez. En Cádiz capital, existe uno de los pocos casos de Brutalismo aplicado en viviendas en nuestra zona, en un bloque de la Avenida, la fábrica de Ibérica Aga de la Zona Franca, o los edificios de oficinas existentes entre San José y el colegio de María Auxiliadora, entre otros ejemplos. En nuestra ciudad,  San Fernando, en concreto hay un ejemplo muy claro de lo que es el brutalismo, como es la Parroquia del Santo Cristo, templo donde se pueden ver el hormigón desnudo (en el interior, el exterior lo han pintado), así como la presencia grandes vigas y cristaleras. No es el único de nuestra ciudad, donde el estilo tiene buena acogida, gracias a la presencia militar, y que requiere entre los años 70 y 80 del siglo pasado de una arquitectura uniformada. Hay ejemplos de viviendas, edificios dentro de los cuarteles, e incluso algunos colegios, como es el caso del Quintanilla. Fue la explosión de la arquitectura económica y social del siglo XX, los injustamente llamados edificios feos, hoy reclaman su espacio dentro de los bienes a proteger, y algunos como el edificio de Aga, ya lo han logrado por mérito propio. Pues hoy se consideran edificios plenamente integrados en el urbanismo de las distintas ciudades, a pesar del contraste que en un principio se dio, recuerdos y testigos de una época en el que el mundo se dividió en dos, y sobre todo, un estilo de gran generosidad con las distintas clases sociales, un estilo del pueblo, para el pueblo. Un saludo desde el sur. 


Rascacielos en la Castellana, Madrid.
Ibérica AGA, Cádiz.


Bloques de pisos, Huelva.


domingo, 27 de marzo de 2016

Calles III

 Tras un parón de varias semanas, continuo con una última parte de la entradas dedicadas a las calles de la península. Incluyo, saltándome el orden alfabético, otras ciudades y pueblos que he visitado recientemente, así como un pequeño apéndice de ciudades y pueblos europeos. Próximamente, dedicaré una entrada a parques y plazas. De momento continuo enumerando mis calles preferidas.

  • Chiclana de la Frontera. Alameda del Río. Nuestra ciudad vecina tiene rincones dignos a destacar, en un olvidado centro histórico, incluso para los propios chiclaneros. He apostado por el alma mater de la ciudad: el río Iro. Y su ribera, por supuesto. Donde se recoge una de las estampas más entrañables de nuestra provincia, y que sirve de columna vertebral, a los dos barrios históricos: la Banda y el Lugar.

  • Huelva. Calle Rábida. La capital más occidental de Andalucía, es una urbe de carácter dinámico, y poco dada a conservar calles tradicionales. No obstante, se han preservado algunas, sobre todo, en los alrededores de la calle Concepción y del solar del antiguo mercado del Carmen. La escogida es una de ellas, conservando la arquitectura tradicional y popular de la ciudad choquera, de casas blancas con ventanas y puertas con ribetes de ladrillo visto. De las pocas, que ya quedan en la localidad.
  • Moguer. Calle Almirante Hernández Pinzón.  Vía que une dos de las principales plazas de la ciudad. Una de ellas la de la iglesia mayor parroquial de Nuestra Señora de la Granada, con su enorme torre, que sirve de telón de fondo. Justo al lado, una estatua de Platero, como no podía ser de otra manera, y por último, el palacete, cuyo dueño, ilustre marino, le da nombre a la calle. 
  • Niebla. Calle San Miguel. Vía de intramuros, donde se observa parte de las murallas almorávides, y el ábside con su torre campanario, de la iglesia de San Martín. Y de la que se conserva sólo parte de ella. Es una calle estrecha, curva, y pendiente abajo, de carácter puramente medieval.
  • Palma del Condado. Calle Real. Vía principal del centro de la ciudad, donde se pueden observar la parroquia de San Juan Bautista, una de las maravillas barrocas de Andalucía occidental. Justo antes, una ermita de estilo mudéjar sevillano, así como multitud de caserones al más puro estilo occidental andaluz. La ciudad es toda una sorpresa agradable, para el turista desprevenido.
  • Palos de la Frontera. Calle Fray Juan Pérez. La pequeña población que ha sido grande para la historia, pues desde su puerto salieron las tres carabelas que cambiaron el mundo conocido. El nombre de la misma, en honor a unos de los frailes más importantes en la intermediación del descubridor con los reyes, y que era natural del pueblo. La vía desemboca en la plazoleta que da a la iglesia de San Jorge Mártir, de estilo mudéjar.

  • Puerto Real. Callejón del Arco. Rincón típico de la ciudad puertorrealeña, de cuidada fisonomía y aspecto. Como todas de la localidad, es recta, de casas blancas con merlones. Dos arcos dan entrada y salida a la rúa, siendo el del fondo que da cara al mar (antiguamente, hoy da a una avenida). Originaria del siglo XVIII. Las macetas y plantas existentes terminan por adornar este bonito rincón.

  • San Fernando. Callejón de Cróquer. Hay muchas calles para escoger en nuestra ciudad, y aunque ésta no sea la más representativa, sí que es la más típica, más bonita, y una de las más valorada por los isleños. De carácter netamente popular y típica andaluza, macetas y azulejos con chistes y refranes jocosos terminan por dar más encanto aún a la vía. En sus orígenes fue un lugar dedicado a carnicerías y a mataderos. Probablemente sea originaria del XVIII, aunque hay autores que piensan que es la última calle medieval que queda en la ciudad. 
  • San Roque. Calle Historiador Montero. La ciudad sorprende, pues su pequeño, pero interesante centro histórico que se distribuye en torno a su iglesia de Santa María de la Coronada, da lugar a admiración. Una de las calles que sube al templo y su plaza, es la mencionada. Vía popular y peatonal, de casas blancas, adornadas con macetas, y con cierros. Concentra todos los tópicos del urbanismo andaluz.
  • Sanlucar de Barrameda. Calle Cuartel. Como no podía ser de otro modo, en la ciudad de la Manzanilla, he destacado una calle de una de sus bodegas principales: las de Antonio Barbadillo. Un arco con el nombre de la empresa, que da entrada a la calle, recta y blanca, entre naves de las distintas bodegas, que forman un pequeño pueblo dentro de la misma localidad. 

  • Setenil de las Bodegas. Cuevas del Sol. Las dos vías más espectaculares, y típicas del pueblo, son la mencionada y la de Cuevas de la Sombra. Ambas conforman un conjunto llamativo y único dentro de la provincia gaditana. De casas cuevas que se adaptan al pequeño cañón que dibuja el río Guadalporcún, que separa a ambas calles, donde el techo de la montaña, llega a cubrir incluso, parte del cielo.
  • Sevilla. Calle San Nicolás. En la capital hispalense es muy difícil la elección de una calle. Hay barrios más famosos, y perspectivas más monumentales; pero he escogido una de las más cercanas al antiguo puerto de la ciudad. En sus proximidades se encuentran las Torres del Oro y de la Plata. No cuesta en absoluto, imaginar un duelo de espadachines del Siglo de Oro,  o ver pasear a conquistadores, marinos, o a rufianes y buscavidas que hacían vida cuando la ciudad vivió su esplendor. De hecho, en estas calles se rodaron escenas de Alatriste. 
  • Silves. Rúa da Sé. Ésta ciudad del Algarve es la que más restos musulmanes se conservan en el vecino Portugal. Las calles de intramuros, rodeada de algunas murallas, suben serpenteantes, hacia el castillo que aún conserva restos del palacio del gobernador de la Taifa, y la propia Seo (que le da nombre). La vía mencionada en concreto, da a parar a una puerta de las antiguas murallas, y está adoquinada a la antigua usanza.
  • Tarifa. Calle Jerez. Es ésta una pequeña vía, que da salida de intramuros a una de sus principales puertas de sus murallas, y que daba lugar al camino hacia la ciudad que le da nombre. Espectacular, por su tamaño, y por sus tres arcos de herradura de gran presencia. La estrechez y la blancura de la vía, y la mencionada puerta, nos trasladan al otro lado del Estrecho de Gibraltar. 
  • Tarragona. Carrer dén Riudecols. La ciudad tiene un pequeño, pero interesante centro medieval, encerrado entre una muralla, cuyo origen, es en su mayoría romano. Una de las calles internas a las mismas, y cercanas a la catedral, una vía, estrecha, y adornada con cierto arbolado y con una algorfa, es la escogida para esta ocasión. Todo dentro de la arquitectura típica de Cataluña.

  • Tavira. Largo Abu- Otmane. La ciudad tuvo un especial contacto con las partes orientales del imperio portugués, de ahí, los tejados de las casas a cuatro aguas (como en China). La vía escogida está en la parte más alta de la localidad, con el imponente castillo y las dos bellas iglesias, al más puro estilo portugués. Dicha calle une los tres elementos, en una vía peatonal y silenciosa, desde donde se ven la multitud de tejados antes mencionados.
  • Torre Alháquime. Calle Torreón. Uno de los pueblos más pequeños de la provincia de Cádiz, presenta una de las calles más bonitas. Un arco, que formaba parte de la antigua muralla árabe, y que actualmente, se encuentra debajo del ayuntamiento; y que da lugar a una subida hacia la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Antigua.
  • Ubrique. Calle Fuentezuela. Calle tradicional de la zona más antigua de la localidad, donde se pueden observar vías estrechas, blancas y silenciosas, siempre adornadas con su tradicionales rejerías y macetas. Todas las calles de Ubrique, como no podía ser de otra manera en la serranía, los grises farallones serranos, sirven de telón de fondo.                                                                                     
  • Vejer de la Frontera. Calle Judería. Una de las estampas más tradicionales en la imagen turística de la localidad. El barrio judío medieval es una zona de calles estrechas, retorcidas, blancas y muchas en pendiente. Ésta calle que da nombre al área, es tal vez la más conocida, y una de las más bellas. Los arcos, aunque lo parezcan, no son medievales, son del XVIII, y hacen las veces de arbotantes tras el terremoto de Lisboa. 
  • Villanueva de los Infantes. Calle Cervantes. Localidad manchega que sorprende por su monumentalidad. Con calles que nos trasladan al Siglo de Oro. La vía seleccionada, como no, lleva el nombre del escritor universal que dio fama mundial a estas tierras. Monumental, llena de palacetes barrocos, termina desembocando en la Plaza Mayor, otro rincón lleno de joyas arquitectónicas.
  • Zahara de los Atunes. Calle Doctores Sánchez Rodríguez. Vía que desemboca, directamente, en la enorme y preciosa playa de la localidad. Calles típicas, y el castillo de la Almadraba,  fortaleza del siglo XVI, y que además, fue chanca donde se trabajaba con el atún. Todo forma un conjunto que no ha perdido un ápice de exotismo con el aumento del turismo.
 
  • Zuheros. Calle Mirador Fernández Guerra. En la localidad de las Subbéticas cordobesas, todas las calles desembocan en el castillo, omnipresente estampa, y eterno telón de fondo de la pequeña población. La vía escogida, tiene un precioso mirador arbolado (melancólico en otoño), con una fuente blanca, preciosa, y que da vista a la mencionada fortaleza.

  Como extra, me he animado, al final, a exponer otras calles europeas que he recorrido, el orden no es alfabético, sino por países. Empiezo con Holanda, y termino con Alemania.
  • Amsterdam. Herengracht. La ciudad de los canales, tiene rincones muy bellos para escoger, pero he optado por uno de los canales principales, donde además se encuentra el museo. Toda la calle está jalonada de casas palacios de los comerciantes y banqueros que negociaban con las colonias trasatlánticas. Y que constan de la típica arquitectura de ladrillo visto, y techo a dos aguas.

  • Brujas. Huidenvettersplein. Estampa típica de la ciudad belga, y una de las más bonitas de Europa, con la torre del Campanario que se sitúa en la Grand Place (en francés) o Grote Markt (en flamenco), que destaca entre las construcciones, mayoritariamente góticas, que rodea uno de los canales principales. En Brujas, el tiempo no parece haber pasado de la Edad Media.

  • Bruselas. Montagne Berg. Calle comercial, burocrática y bastante céntrica de la capital de Europa, y muy cercana a la Grand Place. No obstante, casas típicas de los Flandes, de ladrillo, con tejados a inclinados y amplios ventanales, que se encuentran cercanos a algunos rascacielos de la zona financiera. Una mezcla de lo nuevo con lo viejo, bastante bien armonizado en la ciudad.

  • La Haya. Lange Vijverberg. Otra estampa que armoniza, precisamente, lo nuevo con lo viejo. La imagen del Parlamento Holandés (realmente, aunque la capital es Amsterdam, las instituciones nacionales, se encuentran en La Haya), con su lago, repleto de gaviotas, patos y cisnes, más un bello arbolado, que en otoño, dan una imagen bucólica, y que contrastan con el telón de fondo del distrito financiero.

  • Marken. Buurt II. Pequeño pueblo protestante de Holanda, que se encuentra en una isla del mar (interior) del Sur. Las calles silenciosas dan una calma absoluta, en una localidad cuyos habitantes tienen costumbres espartanas y sobrias, y que han logrado conservar el sabor de la localidad.

  • Volendam. Norordeinde. Al otro lado del mismo mar del anterior pueblo, ya en tierra firme (si eso se puede decir en Holanda); pero en esta ocasión, la localidad, en concreto es católica, y por tanto, más bullciosa y activa. No obstante, también ha sabido conservar su urbanismo típico. La calle escogida, da directamente al mar interior mencionado, y que se encuentra regulado por diques por la mano del hombre.
  • Zaanse Schans. Zeilenmakerspad. Otro pueblo típico holandés, donde pequeños canales, atravesados por pequeños puentes de madera, y que se alternan con casas y granjas típicas. La localidad en cuestión es famosa por las tradicionales estampas de sus molinos harineros, que se han hecho un hueco en el imaginario popular del mundo.
  • Londres. Colonnade. La capital británica tiene multitud de calles donde escoger, pero al igual que he hecho en las grandes capitales, en la serie de entradas sobre calles, he optado por una típica, huyendo de la monumentalidad. La vía escogida se encuentra cercana a Russel Square, y es la tradicional vía popular de la época Victoriana de los cuentos de Dickens. Época de esplendor industrial, y de las construcciones de ladrillo visto.
  • Luxemburgo. Rue de la Reine. Pequeño país, y pequeña capital, que ronda los cien mil habitantes, pero que concentra rincones pintorescos para inmortalizar. Uno de ellos es la calle que aquí se expone, con los típicos elementos arquitectónicos del Gran Ducado, entre ellos, el tejado de pizarra. La vía es corta y ancha, pero muy importante en la vida local, pues desemboca en el Palacio Granducal (al fondo en la imagen).
  • París. Rue la Vieuville. En pleno barrio bohemio de MontMartre se encuentra una de las pocas calles que no son rectas de la capital francesa, sino que por el contrario, se adapta al propio terreno, a la elevación que el monte del Sacre Coeur dibuja en el perfil parisino. La vía colinda con varios puntos interesantes, uno es la plaza de Abbesses, y el otro, el muro de Los te quiero con su pequeño jardín. 

  • Colonia. Komödienstrasse. Calle céntrica y comercial, que va a parar a la todopoderosa catedral gótica, una de las que mayor altura tiene de Europa (157  metros), y donde además, se encuentra, la también gótica, iglesia de San Andreas. Asimismo, todavía es posible observar la arquitectura tradicional anterior a la II Guerra Mundial, aunque eso sí, en gran parte, son reconstrucciones.
  • Frankfurt. Bethmannstrasse. Otro caso de ciudad alemana, que ha tenido que verse obligada a reconstruir parte del centro histórico tras la II Guerra Mundial, aunque lo ha hecho de la forma más fiel a lo que fue la capital del Meno medieval. Ésta, como otras calles, se encuentran en los alrededores de la bella plaza de Römer, ágora de la localidad, arquitectónicamente y sentimentalmente, muy lejos de los distritos financieros.
  • Boppard. Rheinallee. Bello pueblo ribereño del Rhin, y que conserva la arquitectura tradicional de la zona, de casas con vigas de maderas de colores, y grandes tejados a dos aguas. El bucólico otoño en el que estuve, añaden más belleza a la estampa, donde además, como en todo la localidad, se respira una paz y un silencio envidiables por estas latitudes.
  • St. Goar. Heerstrasse. Otro pueblo ribereño del río anteriormente mencionado. Y que también conserva su arquitectura tradicional, así como su iglesia y castillo medievales. Pues aunque pueda llevar a sorpresas, éste pequeño tramo del Rhin, se encuentra fuertemente fortificado a causa de las guerras endémicas y permanentes entre señores y reyezuelos locales en periodo del Sacro Imperio.

  Termino ya, por fin, la serie de entradas sobre las distintas calles que he transitado, y quiero dejar esto muy claro, son por las que yo he paseado, y he podido fotografiar, por eso sé que para muchos faltarán algunas, y sobrarán otras, pero no me gusta apropiarme de fotos que no son mías. Espero, que más pronto que tarde, logre hacer una serie de entradas sobre parques, y otra sobre plazas. Un saludo desde el sur. 

domingo, 14 de febrero de 2016

Calles II.

  Continuo una segunda entrada con una selección de calles peninsulares más bellas que he escogido de distintas localidades que he visitado. Empezaré otra vez con la letra L, ya que se me olvidó una pequeña población, que es una belleza serrana y la murciana Cartagena, que tenía en otra tarjeta de memoria. Sin más dilación, comienzo enumerando más calles, y más pueblos:
  • Cartagena. Calle Mayor. La localidad conserva uno de los mayores patrimonio monumentales del levante peninsular, y de todo el país. Sin embargo, pese a que con todo mérito, es conocida por sus monumentos militares y arqueológicos, en el plano arquitectónico civil destaca por la abundancia de un modernismo de gran calidad. La calle escogida, es céntrica, comercial y peatonal, pero no por ello, uno no debe detenerse en mirar las bellas fachadas de gran maestría plástica. 

  • Laroya. Avenida de Andalucía. En este pequeño pueblo de los Filabres almerienses, no he escogido una calle tradicional, que las hay, pero sin duda, la belleza de la localidad está en su estampa misma. La avenida (en realidad calle), sirve de mirador del centro histórico, destacando la iglesia parroquial de San Ramón Nonato, joya renacentista del XVI; y con un fondo paisajístico serrano de bancales y altas montañas que nos trasladan a paisajes exóticos.

  • Macael. Calle Ejido. Siguiendo en los Filabres, en el pueblo vecino del anterior, la ciudad del mármol, conserva aún, rincones típicos de su centro histórico. De arquitectura popular filabresa, donde abundan los callejones recónditos, sinuosos y con porches de madera de pino, recordando, claramente, su pasado musulmán. La calle escogida, además, está adornada, y muy cuidada con macetas y plantas de todo tipo.
  • Madrid. Costanilla de San Andrés. En la capital española, hay miles de calles donde escoger, porque la localidad se caracteriza por tener distintos barrios, con diferentes caracteres. Hay un Madrid de gustos franceses, otro de financiero y de rascacielos, otro de los teatros... Pero sin duda, para mí, el más auténtico, el que conserva el alma de localidad, con aire a pueblo, por su tranquilidad y su paz; es el Madrid de los Austrias, donde en muchos callejones puedes tener la sensación de encontrarte a algún espadachín del Siglo de Oro. La calle escogida, es en pleno barrio, junto a una pequeña plazoleta, la bonita iglesia de San Andrés y un parquecito. Destaca como fondo la cúpula de la Catedral de La Almudena. Cerca de aquí se encuentra una de las iglesias más antiguas de la ciudad, la de San Pedro el Viejo, con su espectacular torre mudéjar.
  • Manresa. Paseo del Río. Era difícil escoger una vista de este grupo de calles espectaculares. La zona tiene tres de los más importantes monumentos de la localidad: el Puente Viejo, medieval, del siglo XII; la Santa Cova o Cueva de San Ignacio, joya arquitectónica de varios estilos, y sobre todo, la Colegiata Basílica de Santa María de Aurora o La Seu (en la imagen), como es conocida por los lugareños. Una joya gótica, que esconde también, algunos elementos románicos. El fondo de paisaje de las montañas de Montserrat añade más tipismo, si cabe. 
  • Málaga. Calle Alcazabilla. Otro rincón de difícil fotografía, pues de un lado, se puede observar las murallas de la espectacular Alcazaba, una de las mejores de Al Andalus, y justo debajo, el Teatro Romano, que aprovecha la pendiente de la montaña misma. No obstante, he escogido esta vista, donde se puede observar como fondo la Catedral Basílica de La Encarnación, apodada la Manquita, porque le falta por terminar una de sus torres. No obstante, es una bonita joya renacentista del XVI. Las callejuelas que separan la calle escogida y la seo, son dignas de ser recorridas.

  • Marbella. Calle Gloria. Con esta imagen me gusta romper el tópico que tiene la localidad de turismo de playa y grandes lujos. De ciudad fea, llena de urbanizaciones y corrupción. Nada más lejos de la realidad, la urbe esconde un curioso, y muy cuidado, centro histórico que sorprende a quien lo visita, pues se pueden encontrar típicas plazas, calles y callejones andaluces, adornados con macetas, plantas, y naranjos, entre palacetes e iglesias renacentistas. La vía escogida desemboca en la Iglesia de La Encarnación, de tipo barroco, que se construyó entre los siglos XVI y XVIII.

  • Marchena. Calle Palacio Ducal. Una ciudad injustamente desconocida por muchos, esconde algunos de los monumentos más sorprendentes de una provincia, de por sí rica en patrimonio. La calle escogida es la típica andaluza, blanca, estrecha, con arcos y adoquines. Si bien tiene la particularidad de que desemboca en el antiguo Palacio Ducal, cuyos restos se encuentran integrados en el viario urbano, y nos da fe de la magnificencia que tuvo tiempos atrás. En una primera impresión, uno tiene la sensación de encontrarse ante algún monumento Mesopotámico. Su techo aún se puede ver en el Palacio de la Condesa de Lebrija en Sevilla. Justo detrás de los arcos renacentistas, se encuentra la iglesia de Santa María de la Mota, gótico mudéjar del XVI, junto al Convento de Santa María de la Concepción del XVII.
  • Medina Sidonia. Calle Muro. Una localidad en la que ha sido difícil escoge una vía en concreto. Sin embargo, he optado por una de las más tradicionales, y que más define el rico pasado histórico de la ciudad. La calle  Muro, es una calle típica andaluza, estrecha, blanca, con patios y zaguanes, que desemboca en el conocido Arco de La Pastora, de tipo Califal, del siglo X, y que aprovecha dos columnas romanas como basamento. Además justo detrás, atravesando éste, se pueden ver restos de las murallas árabes, y una bonita fuente, adornado todo, con una espectacular escalinata.
  • Minas de Riotinto. Barriada Bellavista. Aquí no hay una calle en concreto, con un nombre definido, sino toda una urbanización de lujo, del siglo XIX, que se construyeron para los ingenieros y mandamases ingleses que venían a vivir, y a trabajar para las minas de Rio Tinto Company Limited. El barrio consta de pistas de tenis, piscinas, jardines, iglesia, club social, etc. Así como multitud de casas, de estilo inglés, que varían el tamaño según jerarquía laboral del momento. En la entrada de la urbanización la casa cuartel de la Guardia Civil, de la misma época, para mayor seguridad de sus habitantes.
  • Monchique. Rúa do Porto Fundo. Localidad serrana del Algarve portugués, que se encuentra rodeada de espesos bosques y donde cerca, se encuentran las mayores alturas de la zona. Conserva muy bien cuidada la arquitectura típica del sur portugués, así como sus iglesias. La calle escogida representa lo dicho, es en cuesta, con escaleras, y en cuyo fondo se puede ver la iglesia del cementerio.
  • Olhao. Rúa do Pinheiro. Seguimos en el Algarve portugués, en una localidad costera, que bien me recuerda a San Fernando, pues se encuentra rodeada de marismas. Y además, es una ciudad con arquitectura cúbica, más andaluza, y con azoteas en vez de tejados, a diferencia del resto de Portugal. Lo más típico es el Barrio de los Pescadores, de la cual, he escogido una como imagen, para dar cuenta de la belleza solitaria y silenciosa de las calles del centro de la urbe.
  • Olvera. Calle Calzada. Uno de los pueblos más conocidos de la serranía de Cádiz, y ésta, una de las estampas más tradicionales, pero también de las más bellas y pintorescas de la localidad. La vía es estrecha, en pendiente y escalonada, con el majestuoso fondo de la parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación, joya neoclásica con proporciones de catedral. La rúa es en realidad, una continuación de la Calle Llana, donde se pueden observar varios palacetes de interesante arquitectura.
  • Osuna. Calle San Pedro. A pesar de la monumentalidad de la localidad, no me ha sido difícil escoger vía en esta ocasión. Porque hay muy pocas calles en nuestro país que puedan presumir de tal densidad palaciega y monumental, y ser a la vez, una auténtica desconocida para los no andaluces. Caigo en el pecado de que es una de las pocas del lugar que no tienen como fondo la Colegiata o la Universidad, pero sólo los palacetes de la misma, dan para un rato de fotografías. Destacando (en primer plano de la imagen) el del Marqués de la Gomera o la Cilla del Cabildo, entre otros. Todos de preciosistas y ondulantes fachadas barrocas, uno tras otros en cuesta, desembocando en la Calle Carrera, otra de grandes joyas arquitectónicas. Una suerte de Florencia andaluza.

  • Portimao. Avenida Tomás Cabreira. Ni la ciudad ni la avenida se caracterizan por su patrimonio, pues es el típico barrio de apartamentos y pisos a pie de playa, con multitud de restaurantes y pubs. Sin embargo, lo mejor se hace esperar, y al final de la misma, en una curva se encuentra la Fortaleza de Santa Catarina, del siglo XVI, para proteger el río Arade de las incursiones piratas. La panorámica desde la fortaleza es espectacular, por un lado la playa Da Rocha, una de las mejores y más bellas de Portugal, y del otro, el propio río con la acantilada costa de Parchal.
  • Priego de Córdoba. Calle Adarve. Otra localidad, monumental, y de difícil elección, pues tiene vías espectaculares. Pero he optado por una de las más típicas y famosas, y cuyo nombre viene a indicarnos su origen defensivo. Y que hoy es una suerte de balcón del propio pueblo a las serranías Subbéticas. Se encuentra adornada por varias fuentes, y bordea al Barrio de la Villa, de origen y estilo musulmán, similar a la Judería cordobesa, o al Albayzín granadino. La vía termina en el señorial Paseo Colombia.
  • Puerto Lápice. Calle El Molino. No es un callejón sinuoso, ni siquiera de lo más antiguo. Sin embargo, es de pura esencia manchega. Realmente, el pueblo creció alrededor de las ventas que existían a lo largo del camino a Murcia en el Siglo de Oro. Hoy día queda una, la llamada Venta de Don Quijote, donde se dice que el ilustre hidalgo pasó varias noches, y en ella, fue armado caballero, aunque realmente, la factura del edificio actual es del siglo XVIII. En frente la iglesia de Nuestra Señora del Buen Consejo, moderna, pero de interesante arquitectura neorrománica.
  • Ronda. Calle Real. Muy difícil escoger en la monumental localidad malagueña. No obstante, si tengo que elegir una calle, no tan espectacular como la del Tajo, sería ésta. Pues concentra una cantidad enorme de monumentos desde los orígenes medievales de la ciudad, hasta los renacentistas y barrocos. Todo ello en una calle enchinada y en cuesta. Se puede ver aquí tanto el Puente Viejo como el Nuevo, las murallas medievales, la Puerta de Felipe V, del XVIII, y siguiendo la calle la iglesia de Padre Jesús (en la imagen al fondo), gótica del siglo XV, así como en frente de la misma, la espectacular fuente de los Ocho Caños, del XVIII.

  • Rota. Calle Carmen. La costera ciudad gaditana, es famosa por su base naval, sin embargo, esconde un pequeño pero bonito centro histórico, que rodea al Castillo de Luna, y a la iglesia gótico renacentista de Nuestra Señora de la O. Es la misma que se ve en la imagen, desde un pequeño arco ojival de origen gótico, y que perteneció a las murallas medievales de la localidad. Hoy día se encuentra en un bonito paseo marítimo. La calle es estrecha en un principio, para ensancharse al final (con otro nombre) y acabar convirtiéndose en la plaza que da lugar tanto al castillo como a la iglesia.

  Continuaré ya, en una tercera y última entrega con un buen número de calles para visitar y fotografiar. Un saludo desde el sur.