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domingo, 31 de enero de 2016

Calles I

 He recorrido muchas calles, me encanta andar por ellas; y las he visto de todos los gustos: estrechas, anchas, con encanto, cuidadas, decadentes, limpias, blancas, oscuras, luminosas... ya les digo, en la variedad encuentra uno, la belleza de todo. He pensado en varias entradas dedicadas a seleccionar un grupo de calles de los distintos pueblos y ciudades que he recorrido, y que he podido fotografiar de la península, especialmente del sur. Tras éstas, haré una selección de plazas y parques, ya que también son elementos importantes del paisaje urbano. Las calles escogidas, lo están, por una decisión totalmente subjetiva, simplemente, porque son las más me gustan. Ahí van, por orden alfabético:
  • Albufeira. calle de la Iglesia Matriz. Pequeña ciudad turística del Algarve, que fue en origen un pueblo de pescadores. Conserva un mínimo, aunque bonito y popular centro histórico, con un par de iglesias, entre ellas, ésta Matriz, lo que en España sería Mayor o arciprestal. Es una calle sencilla, blanca, y escalonada, que conserva todo elemento típico de Portugal.

  • Alcalá de Guadaíra. Calle Cuesta de Santa María (subida al castillo): Es tal vez la vía más popular de la población sevillana. Una localidad, del todo influenciada en su concepción urbanística en su impresionante castillo. Como su nombre indica, es una calle que implica una subida al cerro donde se encuentra la fortaleza. La calle parte de la iglesia de Santiago (muy recomendable de ver), al principio se puede observar la alternancia de casas populares junto con otras de aspecto palaciego, en una rúa que se salva en muchos tramos con escalones. Hasta llegar a la Villa de San José, la estrella de las viviendas, y que es una obra de 1.927, a juzgar por el azulejo de su entrada. Luego, la calle se va despoblando, y aparecen cubos de la fortaleza, y las vistas se tornan espectaculares. La calle termina en la amplia explanada del castillo, que da a otra iglesia de típico mudéjar sevillano: la ermita de Nuestra Señora del Águila.

  • Algar. Calle Sol. Otra calle escalonada, aunque bastante más empinada que las anteriores. Y se debe al urbanismo racionalista típico del XVIII, siglo en que fue fundado el pueblo. Las calles son de carácter ortogonal, salvando directamente en cuestas los desniveles, huyendo de toda curva posible. Lo adornados parterres laterales terminan de conferir un aspecto popular.
  • Almagro. Plaza de Santo Domingo. Aunque tenga el nombre de plaza, realmente, es un ensanche de la calle Bernardas. Tiene el típico aspecto del Siglo de Oro español que se aprecia en casi todas las localidades de La Mancha, donde Almagro fue un centro de especial importancia. Austera, y rodeada de palacetes e iglesias barrocas, da la impresión de ser lugar de duelo de espadachines.


  • Almería. Calle Ramón Castilla Pérez: Vía que bordea el principal monumento de la ciudad, la Alcazaba, la cual es la de mayor tamaño de España. Las vistas que ofrecen las murallas, torres, y puertas de acceso, además de encontrarse rodeada de casas populares, cúbicas, y de distintos colores, que son junto al barrio de La Chanca, los paisajes más típicos de Almería. Un lugar, que una vez subido a las murallas permite una maravillosa vista de la ciudad y del mar Mediterráneo, en un paisaje, de lo más exótico, y que nos traslada a las poblaciones del norte de África. 

  • Arcos de la Frontera. Cuesta de Belén. Ha sido muy difícil escoger en una población, como ésta, donde su centro urbano es extraordinario, y un catálogo de calles preciosas, y de todos los estilos: paseos o calles al borde de los dos tajos, calles estrechas, en cuesta, escalonadas, con arcos...pero he escogido ésta, tal vez de las más anchas, y de entrada al centro histórico. La razón, aparte de su belleza, su monumentalidad, empieza en la iglesia de San Juan de Dios,y termina (en su prolongación) en la Basílica de Santa María de la Asunción, pasando por distintos palacetes, en el que destaca el del Conde del Águila.

  • Barcelona. Carrer del Call. En la ciudad condal son famosos el barrio de Gracia, Ribera o el Gótico, entre otros... Dentro de este último, y relativamente fuera de los circuitos turísticos, se encuentra la antigua judería, una de las mayores de Europa, y con la sinagoga más antigua del continente (alrededor del siglo IV). Como todo barrio judío es de calles estrechas y laberínticas, en una de las zonas que conserva la arquitectura más tradicional de la ciudad.

  • Benaocaz. Barrio Alto Nazarí. Para esta localidad he escogido su calle más famosa, que por cierto, no tiene porque estar habitada, pues se encuentra abandonada desde hace mucho. La calle tuvo origen los últimos siglos medievales, en la época del reino musulmán de Granada, como indica su nombre, en el que la serranía de nuestra provincia fue frontera entre dicho reino y el de Castilla.

  • Bornos. Calle San Sebastián. Calle rectilínea en una ciudad de gran riqueza renacentista. Dicha calle que va de la plaza de San Francisco (donde quedan los restos del convento del mismo nombre, y una bonita fuente de tipo regionalista) a la del Alcalde José González, preciosa plaza con la parroquia de Santo Domingo de Guzmán, y el castillo- palacio de los Ribera. Joyas del renacimiento, desconocidas en la provincia.

  • Cabra. Calle Puerta del Sol. Bonita calle tradicional de la localidad, de cuidada fisonomía y fachadas, adornada con multitud de macetas. y que se encuentra situada en el barrio del Cerro, Antiguo arrabal de la Villa Vieja. Donde destaca el arco neomudéjar que se sitúa donde se encontraba la antigua puerta medieval del barrio.

  • Cádiz. Calle Mesón. Una ciudad donde es muy difícil escoger una de sus muchas calles espectaculares. No obstante, he optado por el núcleo fundacional de la ciudad, el barrio del Pópulo, donde nació la que es la ciudad actual, encaramada a los restos del teatro romano. La calle Mesón es una calle cuidada y tradicional, con macetas, la Posada del Mesón, y el Callejón del Duende. Además de una preciosa perspectiva de la placita de San Martín y su barroco Palacio del Almirante. 

  • Campo de Criptana. Calle Barbero. En la localidad que representa la estampa más manchega posible, he escogido la última calle de la misma si se viene subiendo. Una vez terminada ésta, va a parar a los famosos molinos de viento donde se dice que el hidalgo Don Quijote luchó con ellos creyendo que eran gigantes. Todo un hito de la literatura universal, da las que pocas urbes pueden presumir. Lo molinos se pueden visitar, y tienen hasta un museo, así como uno de ellos dedicado a Sara Montiel.

  • Carmona. Calle Santa María de Gracia. Es muy difícil, verdaderamente, escoger una calle en una ciudad con tantos rincones tan bellos, y tan monumentales. He optado por esta calle de la parte más alta de la ciudad, cercana al Alcázar de Don Pedro. La pequeña capilla del antiguo Hospital de la Caridad, fundado por Miguel de Mañara, preside la calle. En un lateral se encuentra la doble fachada del Monasterio de las Clarisas Franciscanas. Si se vuelve la espalda, se verá el Convento de las Descalzas. Como todas las de la zona antigua de la ciudad, es una calle estrecha, y blanca, de tradicional arquitectura andaluza.
  • Castellar de la Frontera. Calles del Castellar Viejo. El castillo, donde se encuentra el antiguo pueblo anterior al actual, de 1.971. Donde las calles no tienen, actualmente, nombre que las identifique. Por ello, pongo una de las innumerables calles andalusies de uno de las últimas poblaciones en caer en manos cristianas.
  • Chipiona. Paseo Cruz del Mar. Uno de los paseos marítimos más famosos de la veraniega localidad chipionense, que parte de la parte más antigua (donde se encuentra la iglesia parroquial), y termina en una de las estampas más conocidas de la urbe: en el bonito castillo gótico, que perteneció a Guzmán el Bueno, y que lleva ya, la friolera de siete siglos siendo golpeado por las olas del Atlántico.
  • Conil de la Frontera. Calle Cádiz. Calle céntrica de esta costera localidad gaditana, donde el turismo, la pesca y la agricultura han sido sus motores principales desde hace años. Es ésta, una vía repleta de bares y tiendas, con casas adornadas con macetas, y portones abiertos para poder deleitarnos de sus patios. Para colmo de belleza, desemboca (o nace, según se mire) en la plaza de Santa Catalina donde queda la torre de Guzmán el Bueno, la iglesia de homónima advocación, el Museo de Raíces Conileñas y la pequeña capilla del Jesús.

  • Doña Mencía. Calle La Virgen. La calle más representativa de la localidad subbética cordobesa donde se conservan los recios y altos torreones y murallas del antiguo castillo árabe, que nació para defender el camino entre Cabra y Baena. Cerca se encuentra lo que queda de lo que fue una de las mayores joyas barrocas de la provincia: la portada de la iglesia de Nuestra Señora de la Consolación. Fue pasto de las llamas el 14 de septiembre de 1932, en un incendio, que se dice provocado.

  • El Bosque. Calle Sevilla. Tal vez una de las vías más originales de la entrada, pues da a un río y a su bosque de ribera. De hecho es la calle límite de la localidad con los bosques y dehesas que la circundan y que le han dado su nombre. Es una calle empedrada, no asfaltada, hecha más bien para los peatones, aunque puedan circular vehículos. Donde se pueden ver molinos y albergues que dan más belleza al lugar, así como un punto de venta directa de truchas.

  • El Puerto de Santa María. Ribera del Marisco. No podía pasar por El Puerto, sin mencionar su calle más universal, y casi diría que una de las más famosas de la provincia a nivel nacional. Pero independientemente de los restaurantes y locales de moda, la vía es todo un ejemplo de tipismo andaluz mezclado con el gallego. Aquí, las casas barrocas, de corte barroco o neoclásico, con merlones, azulejos, etc...se apoyan sobre soportales como si del norte mismo se tratara. Además, se puede ver la Fuente de las Galeras, y el bonito paseo, que junto con el río Guadalete conforman una de las estampas más bellas de nuestra tierra. 

  • El Toboso. Calle Monjas Franciscanas. Típica localidad manchega, patria de Dulcinea, amor de Don Quijote. Y donde uno puede respirar toda la paz posible, gracias a sus tranquilas calles. La escogida, va a parar al convento de Monjas Franciscanas Clarisas, donde se pueden comprar los dulces típicos llamados "Caprichos de Dulcinea". A pesar de la original fachada del siglo XVI, que puede llevar a engaño, el interior es del todo moderno, del siglo XX.


  • Faro. Rúa do Municipio. Bonita calle que comunica la ciudad moderna con la catedral medieval. Se accede, como no, por un bonito arco, que formaba parte de las antiguas murallas, y de las que aún se pueden ver restos. Está muy bien cuidada, y conserva todos los elementos posibles típicos del Algarve. Como he dicho, desemboca en la catedral, bonito templo de origen medieval, restaurada en parte, tras el terremoto de Lisboa. Se recomienda su visita.

  • Gibraltar. Lime Kiln Steps. Seguramente, para muchos que visitan la localidad, y que se quedan con las calles comerciales, esta estampa puede suponerles una sorpresa. La ciudad conserva rincones típicos y bellos donde se conjuga la arquitectura, sobre todo genovesa, con la inglesa y la andaluza. Las cuestas y los escalones, lejos de ser un impedimento, añaden belleza. Es el lado desconocido y más típico de la ciudad, y que se encuentra en las zonas más altas del centro urbano. Justo al lado, se encuentra la que es para mi gusto, la iglesia más bella (y enorme) de Gibraltar, Sacred Heart Parish Church, de arquitectura neogótica.

  • Granada. Carrera del Darro. Estamos tal vez, para muchas personas, en la calle más bonita de España. Y puede que sea cierto. Si Granada es una de las ciudades más bellas del mundo, la Carrera del Darro viene a confirmarlo. Casas típicas, unos baños árabes, calles en cuestas que suben al Albahicín, un par de iglesias: la de Santa Ana y la de San Pedro y San Pablo, palacetes, chopos y álamos que acompañan al río Darro, que pone un fondo musical con sus aguas. Todo ello bajo la sombra de la Alhambra y su montaña. Todo un no parar para aquellos que gustan de la fotografía. Explosiva en primavera, y melancólica en otoño. Lo tiene todo para presumir.

  • Grazalema. Doctor Mateos Gago. Postal muy típica de la localidad serrana de la provincia gaditana. Esta imagen refleja fielmente lo más típico del pueblo: calle estrecha, en cuesta y empedrada, paredes blancas, cierros y lluvia (es uno de los lugares con mayor índice de precipitaciones de España), con un fondo montañoso, rocoso y boscoso. Es una vía larga, relativamente ancha en un principio, donde comienza con la torre de la iglesia de San Juan, para ir estrechándose al final.
  • Iznájar. Calle Julio Burell.  Vía muy larga y sin nada que remarcar en un principio, lo interesante llega al final, en la que un arco de entrada da al recinto interior amurallado donde se encuentran el castillo y la iglesia parroquial de Santiago Apostol, renacentista. Todo absolutamente recomendable, y con preciosas vistas al paisaje de alrededor, ya que nos encontramos en un auténtico nido de águilas. Algunos palacetes adornan la calle antes de llegar a dicha villa; ya en el arco, una hornacina con una virgen  completa el conjunto.

  • Jerez de la Frontera. Calle Cordobeses. Las calles del barrio de San Mateo son una mezcla de preciosidad y decadencia absoluta. Aquí se puede admirar a muchos de los mejores palacetes de la ciudad, y los algunos de los más antiguos, que se pueden remontar a la edad media y al renacimiento. Pero muchos de ellos están o abandonados, o convertidos en patios de vecinos en el mejor de los casos. Con las bodegas podríamos decir lo mismo que de los palacetes, mezcla de señorío y ruina. Las calles, blancas, estrechas, absolutamente medievales, con el fondo majestuoso de la parroquia de San Mateo, es una estampas más bellas de una ciudad con un patrimonio histórico inigualable.
  • Jimena de la Frontera. Calle San Sebastián. Preciosa calle cuidada, cuesta arriba que presenta, en estampa, lo más típico de la localidad:  blancas fachadas adornadas con plantas y cierros. El castillo de la localidad, de los más antiguos de la provincia, y feudo nazarita, corona cada vía del pueblo, no siendo ésta una excepción. 
  • Júzcar. Calle Iglesias. Pueblo serrano malagueño, que si en un principio fue blanco ha terminado por ser azul a causa de la promoción de la película Los Pitufos. Gracias a este film, la urbe, denominada oficialmente como pueblo Pitufo, ha multiplicado exponencialmente el número de visitantes a lo largo del año. La calle escogida, como no, es azul, con flores, y con escaleras.
  • Lagos. Rúa Henrique Correia da Silva. La localidad algarviense tiene una maravilla de centro histórico, con murallas y castillos medievales y de época moderna, al igual que sus iglesias y calles. La escogida, une precisamente dos templos principales de la ciudad: la de Santa María y la de San Antonio, ambas de estilo barroco. La misma rúa es estrecha, tranquila y con una blancura impoluta.

  • Loulé. Rúa do Municipio.  Una de las más antiguas localidades del Algarve conserva una de las calles de origen medieval, como la expuesta en esta foto. Una calle blanca, estrecha, empedrada, con arco, que en uno de sus lados, más para arriba tiene restos arqueológicos de origen islámicos y cristianos medievales. El resto de la calle, es igualmente estrecha, y con todos los elementos portugueses posibles.

  • Lucena. Calle San Pedro. Bonita y ancha vía de la localidad subbética cordobesa. De grandes casas, blancas, con el fondo, siempre presente, de la iglesia de San Martín (antiguo convento de San Agustín). Una joya barroca del siglo XVIII. Pero no es la única joya, la iglesia de San Pedro Mártir, de arquitectura neoclásica, así como diversos palacetes, como el de los Condes de Santa Ana, que se encuentran repartidos por la calle. La calle desemboca en la primera iglesia mencionada, donde se encuentra una recoleta plazoleta, en el que la fachada barroca de San Martín ocupa un lugar destacado.


  • Continuará...Un saludo desde el sur.