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domingo, 23 de octubre de 2011

La extraña catedral de Jerez

   No les culpo a nadie de ustedes, si asocian Jerez de la Frontera, solamente al vino, los caballos, el flamenco y las motos. Es lo que nos han vendido, es lo que realmente se vende en el turismo gaditano: sol, playa y flamenco. Sobre esto último, diré que es lo único que se vende con un poco de sesera, aunque para mi gusto se explota poco para lo que significa en nuestro acervo cultural. Sin embargo, pocos conocen el maravilloso casco antiguo de Jerez, digno de figurar entre las ciudades más monumentales de España; una verdadera joya medieval, que conserva multitud de iglesias góticas, y numerosos palacetes de todo tipo de épocas: góticos, renacentistas, barrocos, neoclásicos, y muchos decimonónicos (de época bodeguera). 
    Pero tal vez, haya dos edificios que marquen dos hitos arquitectónicos dentro del casco histórico: el Alcázar y la Catedral. Hoy les voy a hablar de éste último, por lo bello y lo extraño de un edificio, que no responde a los patrones arquitectónicos de la época en la que fue construida. La primera vez que la pude ver, fue en un día de niebla y frío, propio de las fechas navideñas de aquel año de 2.007. Después volví, en la soleada y bella primavera jerezana, tal vez la mejor época para venir. Pero, sin embargo, en mi retina quedó grabada aquella imagen de la Seo sobresaliendo entre el espeso manto neblinoso que cubría la ciudad, en un horizonte plagado de iglesias monumentales (ver foto de abajo). Tal vez le sorprenda el hecho de que éste templo no fuera elevado a rango de Catedral hasta el año 1.980, pues antes era colegiata, perteneciente, curiosamente a la diócesis sevillana, hoy día tiene la suya propia, la primera que hubo, históricamente en la provincia: la jerezana-asidonense. Dadas las proporciones del templo, pudiera parecer que hubiera sido catedral toda la vida, y tal vez para ello fue construida en un principio, sus dimensiones justifican el actual rango: 54 metros de largo por 41 de ancho. Con una planta de salón repartida en cinco naves, en la que la piedra es la protagonista principal de ésta sinfonía arquitectónica. Llama en su exterior la presencia de arbotantes, elemento típico del gótico, a pesar de que el templo se construyó entre los siglos XVII y XVIII, época de esplendor barroco. Esto es debido, precisamente a las diferencias de alturas que hay entre las cinco naves, y al tamaño de su enorme cúpula, que sufrió un derrumbamiento. Por ello, se emplearon métodos antiguos ya, para la época, pero que sirvieron para dar equilibrio al edificio. Por lo demás, es el barroco el que domina todo, tanto en decoración como en arquitectura, con grandes columnas en su interior, compartiendo parentesco con sus hermanas andaluzas, como las de Cádiz, Granada o Málaga. En cambio, es curioso constatar, que también sus bóvedas responden a patrones ojivales (góticos), a pesar de ser un templo eminentemente barroco. Pero lo más espectacular son la fachada y la cúpula. La primera, tiene tres puertas, eso sí, muy característico del barroco, y le acompaña una enorme escalinata que sortea el desnivel existente entre la plaza que hay delante y el propio templo, a pesar de ser neoclásica, bien recuerdan a las entradas existentes de los templos gallegos o portugueses. La cúpula es, tal vez, lo más hermoso y refinado, de media naranja y apoyada sobre un tambor octogonal, tiene diferentes esculturas de diversos santos que le dan mayor belleza al conjunto. Sin embargo, lo más antiguo del templo se encuentra fuera del mismo, me refiero a la torre que hace las veces de campanario, y que se encuentra separada del conjunto, y del que se cree que fue el antiguo alminar de la mezquita mayor, cuyos restos, se acaban de encontrar al iniciarse unas obras para el futuro museo de la catedral. Dicha torre, está dividida en dos tramos principales, una primera de época medieval, y de tipo gótico-mudéjar, y una segunda, de época barroca, cuya cupulilla tiene azulejos con los colores del pendón de la ciudad. También tiene el templo una cripta, en la que están enterrados personajes ilustres de la ciudad.
    Estoy seguro de que muchos de los que habéis leído hasta ahora, no conocíais las maravillas de un templo, que sólo es conocido a nivel local (y no mucho). Si Jerez, en vez de situarse en nuestro país, estuviera en Italia o Francia, habría miles de fotos y postales de su catedral, que harían de su templo su imagen más conocida. Sin embargo, en España, pasa sin pena ni gloria; de hecho, es francamente difícil, por no decir casi imposible, acceder a su interior, pues el templo siempre está cerrado. En cualquier otro lugar habría colas de personas deseando entrar, en cambio, aquí, nos encontramos a turistas con cara de haba, conformándose con sacar unas cuantas fotos desde fuera. Espero que la cosa mejore, pues no es justo para una catedral con un semblante tan señorial y monumental. Un saludo desde el sur.



Vista lateral del templo y su torre campanario.

Estatua de Tio Pepe con la Catedral de fondo.

Interior del templo.

Vista de la ciudad con la Catedral en primer plano.

Otra vista parecida, en un día soleado.

La cúpula de la Catedral desde la Alameda.

La Catedral sobresaliendo entre los edificios.

Imágen típica de la Catedral

Misma imágen, pero más cercana.

Imágen de su fachada y escalinata.

Vista de la torre, obsérvese en primer plano los ventanales mudéjares.

Imágen de la torre, en la que se observa los dos tramos de las distintas épocas en la que fue construída.


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