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sábado, 18 de octubre de 2014

Desiertos españoles.

 Hay dos grandes mitos sobre la naturaleza española que han arraigado en el inconsciente de todos los que poblamos la península. La primera es aquella que dice eso de que una ardilla podía cruzar (en tiempos de los romanos) desde los Pirineos hasta el Estrecho, de rama en rama, sin bajar al suelo. Y una segunda, que habla de España como un país estéril, seco, y sin árboles. Como una extensión del norte de África en Europa. Como todo ni una, ni otra fama, son del todo ciertas, sino que, nuestra nación al estar en un punto intermedio entre dos continentes y dos mares, tienen parches de uno y otro lado. 

 Sin embargo, hay algo en lo que todos los expertos de las materias climatológica y ecológica, en los que sí hay cierta polémica, un poco de orgullo local y nacional, y mucho de concepto cultural. ¿Existe en España verdaderos desiertos, o por el contrario hablamos de algo creado por los humanos?. La cuestión no es baladí en absoluto. Y todavía se discute, cuanto de los llamados "desiertos españoles" son auténticos, son estepas, o monte mediterráneo degradado por el paso de la historia. Lo que parece claro es que los climas de las zonas que ahora nombraré colaboran por lo seco y cálido de los lugares. No obstante, eso no quiere decir, que sean desiertos. Para ello nos vamos a fijar en esta clasificación climática, en la que incluyo a los lugares esteparios y desérticos españoles:

  • Súbhúmedo: entre 400 y 750 mm anuales. Entrarían en ésta clasificación los pastizales mediterráneos (praderías), muchos con árboles salteados, como los existentes en la zona suroccidental de Cádiz, Extremadura o Baleares.
Pastizales de Cádiz.
  • Semiárido: Con precipitaciones entre 250 y 400 mm. Entrarían en ésta clasificación, las estepas de la Serena (Extremadura), el Valle del Ebro (especialmente Los Monegros o Belchite) o la Tierra de Campos entre otros. Salvo los Monegros o Belchite, con aspecto centroasiático, por su aspecto predesértico; en el resto es común la presencia más abundantes de gramíneas. 
Los Monegros.
  • Árido: Con precipitaciones entre 250 y los 125 mm. Entrarían en ésta clasificación, las hoyas de Guadix y Baza, las zonas áridas surorientales de España (Almería, Murcia y Alicante), Bardenas Reales (Navarra) y gran parte de las zonas bajas canarias. Son los llamados semidesiertos o subdesiertos, con aspecto ya, de desierto en algunos sectores, pero que pueden reverdecer con las pocas precipitaciones que caen al año. 
Calnegre, cercanías de Águilas en Murcia.
  • Hiperárido: Con precipitaciones inferiores a los 125 mm anuales, son los auténticos desiertos, como los del Sáhara o el de Atacama. Donde hay lugares en los que no ha llovido en años...o siglos. Evidentemente, en ningún lugar de España, se da un caso así, tan extremo. Pero eso no quiere decir, que no se pudieran clasificar como auténticos desiertos, por precipitaciones inferiores a los mencionados 125 mm, y que estarían en las zonas de Cabo de Gata y Tabernas, los dos lugares más secos de la Europa continental, y donde hay años, que apenas caen 50 mm anuales. Siendo considerados los únicos desiertos europeos. Y por supuesto, los desiertos costeros de Tenerife, Las Palmas, Lanzarote y Fuerteventura, donde se dan auténticas zonas hiperáridas, con medias anteriores a los 100 mm. Siendo el lugar más seco la Punta de Rasca en Tenerife, con apenas 62 mm anuales.
Desierto de Tabernas, Almería.

Jandía, Fuerteventura.

  En ninguno de los lugares (aunque parezca lo contrario), se dan condiciones extremas como puedan suceder en los desiertos de otros continentes. Sí se dan casos de extrema evaporación, y también la salinidad de algunos llanos, que impiden el desarrollo de una buena cubierta vegetal.  Por tanto, muchos de estos territorios, son naturales desde siempre. Ya en tiempos de Estrabón se hablaba de territorios esteparios en España. Otros, sin embargo, los han creado los seres humanos. Pero con el abandono del medio rural de los últimos años, los bosques hubieran crecido si, de verdad, no fueran de carácter natural. Para finalizar, destacar la presencia de especies vegetales y animales, tanto de las estepas asiáticas como de las africanas, en nuestra nación. Lo que indica, el carácter natural, y de puente, entre los continentes euroasiático y africano. Un saludo desde el sur.


sábado, 11 de octubre de 2014

Villanueva de los Infantes.


 Hace ya, casi, un año que pisé la mencionada localidad del título. Y sin embargo, aún me causa asombro su monumentalidad. Pues no es un pueblo conocido, ni dentro de los grandes circuitos turísticos. Pero en mi caso, siempre recomendaré que se acerquen por los pueblos de La Mancha, pues en la mayoría de ellos, el viaje en el tiempo está garantizado. Parece que en muchos de ellos, el reloj se detuvo con el último rey de la dinastía de los Habsburgo; de hecho, salvo Valdepeñas, ninguno superan los dos dígitos en los miles de habitantes. La calma, asimismo, reina en dichas poblaciones, silenciosas como pocas en nuestra noble nación, y con la sensación permanente de cruzarme con un espadachín que en cualquier instante puede aparecer tras una esquina o callejón.

 Aunque Villanueva de los Infantes, nació de la unión de tres aldeas medievales, lo cierto es que su periodo de esplendor llegó con Felipe II, cuando se declaró capital del Campo de Montiel, dentro de la antigua provincia de la Mancha Baja. Se establecieron entonces, la Vicaría, la Gobernación, y una siniestra sede del Santo Oficio o Inquisición (con presidio y salas de torturas incluidas). Todavía quedan estos edificios, en buen estado de conservación, salvo el último, abandonado, tal vez, por su negro pasado. Para hacerse una idea del glorioso pasado de la localidad, solo basta con nombrar a los personajes ilustres que fueron vecinos durante algún tiempo de sus vidas, entre ellos, Quevedo, que pasó sus últimos años aquí, en el convento de los Dominicos, edificio del todo recomendable de visitar. Dentro, todavía se conserva el mobiliario contemporáneo del escritor, entre ellos su escritorio y su silla, de los que es recomendable sentarse por un instante, y gozar de estar en un lugar único, de gran valor literario. La sombra de Quevedo es alargada en la ciudad, pero no fue el único en vivir aquí, Cervantes o Lope de Vega, también pisaron estas calles. Y muchos colegiales que vivieron en el Colegio Menor que aún se conserva. Pero no es lo único, una interminable lista de fachadas monumentales, palacios, escudos nobiliarios, un corral de comedias, múltiples conventos y monasterios, una antigua alhóndiga convertida en Casa de la Cultura, y por supuesto, la casa donde se supone vivió el Caballero del Verde Gabán, quien aloja a Don Quijote en su hogar.

 Por último, recomiendo llegar a la Plaza Mayor, el rincón más impresionante de la ciudad, con la enorme iglesia de San Andrés, de orígenes y arquitectura renacentistas, por otro frente se observa el impresionante ayuntamiento, de fachada porticada y neoclásica. Los otros lados de la plaza no desmerecen tampoco, y sus balconadas de madera, contrastan con la piedra de sus casas. En el centro de la plaza, como no podía ser de otra manera, las estatuas de Don Quijote y de Sancho, hacen las delicias de los visitantes. Porque en estas tierras, al fin y al cabo, sus personajes más ilustres no son, pese a todo, carne y hueso, sino forjados con la tinta y la imaginación de Cervantes. Un saludo desde el sur.


Don Qujote y Sancho en la Plaza Mayor.
 

Escritorio y silla de Quevedo.
Ayuntamiento.

Convento de los Dominicos.







Colegio Menor

Patio del Colegio Menor.






Casa del Caballero del Verde Gabán.
Sede de la Inquisición.

Iglesa de San Andrés en la Plaza Mayor.

sábado, 4 de octubre de 2014

Las ciudades que Cádiz fue...

 Para empezar la temporada de mi blog particular, no he querido fijarme en nada en concreto, ni en lo que Cádiz pudo ser y no fue. Sino en lo que ha sido en la ficción, en el cine, y no en la realidad. Porque sí, señores, cuando los cineastas vienen a rodar a la Tacita, resulta, que nunca es nuestra querida ciudad, sino otra. Y en algunos de los casos, los parecidos son como un huevo con una castaña. Pero caprichos de lo cinematográfico nuestras ciudades han sido urbes de otras latitudes, recurriendo, como no, a lo más tópico del lugar a imitar. Otro caso es el de los rodajes, donde de verdad se ha correspondido con las ciudades escogidas, e igualmente, se cae en lo más clásico y famoso de nuestras ciudades (como si todos bailáramos flamenco por las calles...). Ahí van una lista de ciudades "reales" con sus localidades "ficticias". Faltarán muchas, pero ni la memoria mía es privilegiada, ni mi conocimiento en lo cinematográfico tampoco.

- Cádiz: La capital gaditana ha sido pródiga en rodajes en los últimos años, y en ninguno de ellos, ha sido La Tacita de Plata...(¡?). Cosas de los cineastas, que juegan con la ignorancia del espectador medio, quien normalmente desconoce los lugares de rodaje. Ahí van las ciudades gaditanas.

  • La Habana: Que Cádiz es la misma ciudad con más salero ya lo decían las habaneras. Y de hecho, la mayoría de los filmes extranjeros vienen buscando en Cádiz estampas del Malecón gaditano, sus palmeras (que por cierto no son iguales en una y otra ciudad) y sus playas rodeadas de fortalezas, que se pueden malear con recursos informáticos. Otra ciudad que también es recurrida por su parecido a capital cubana es Puerto Rico. Ya que Cuba al ser un régimen enemigo de EEUU, no favorece la entrada de cineastas norteamericanos. Que yo recuerde son varias las películas rodadas como La Habana: por ejemplo, Cuba de Sean Connery o la saga de James Bond: Muere otro día, entre otros. Célebre para la posteridad, quedó la escena de Halle Berry saliendo de las aguas caleteras, por cierto, en marzo, en un día de nortada, con bastante frío, y tras varios de temporales de lluvia. Aunque lo paradisíaco de las escenas nos digan lo contrario.
Playa de La Caleta

Otra vista de la playa,
  • Veracruz: La ciudad mejicana, "perla del Caribe", es otra ciudad, como el viejo San Juan de Puerto Rico, La Habana, o Cartagena de Indias, de enorme parecido a nuestra capital. Y fue escogida para rodarse una película sobre el torero Manolete. Y como no, el lugar escogido de rodaje, fue la playa de la Caleta, y sus castillos, sobre todo, el de San Sebastián. 
Castillo de San Sebastián.
  • Pamplona: Que Cádiz fuera elegida para rodar una escena de San Fermines pamplonicas, es de juzgado de guardia, o de paredón y fusilamiento, directamente. Algo digno, sólo de un bulto con ojos como Tom Cruise, quien ya repite el premio Bastinaso de Oro, ganado anteriormente por confundir las Fallas y la Semana Santa, y mezclarlas en una Sevilla con casas de color de piedra. Se escogió para la escenita de marras la Calle Ancha, similar en todo, a la Estafeta de Pamplona (¡?), y para colmo de males, algún que otro toro se escapó, recorriendo las calles del casco antiguo para pasmo de viejas y caletis de todo cuño.
Casa de la Calle Ancha.

 - San Fernando: Aunque las películas rodadas en San Fernando más famosas son Camarón y Cateto a Babor, en los que se retrata aspectos de la propia ciudad. También las producciones extranjeras se han fijado en algunos de sus lugares. Aunque normalmente, viene llovido de las películas rodadas en Cádiz.

  • La Habana: También La Isla tiene sus rincones habaneros, James Bond, encarnado en Pierce Brosnan, recorre en un descapotable la carretera de la playa de Camposoto, donde se pueden observar las papeleras azules, que habían por entonces, con el logotipo naranja del puente Zuazo. También, la otra playa local fue lugar de rodaje habanero, en La Casería, se rodaron algunas escenas en el restaurante el Bartolo, para la película Cuba.
Playa de La Casería.

El Bartolo en La Casería.
  • El Líbano: Volvemos a las playas, en este caso la de Camposoto, cuando aún no estaba abierta al público, y formaba parte del campo de tiro, se rodaron las escenas finales de una película relacionada con militares: Navy Seals. En el lejano año 1.990, y protagonizada por Charlie Sheen. La escena en cuestión consta de un desembarco militar, y la escena final, donde se mata, evidentemente, al malo de la película. Me di cuenta de ello, porque en dichas tomas, se observa en las peleas, de fondo, el castillo de Sancti Petri. 
Playa de Camposoto.

 - Trebujena: Como arrozales chinos. También Steven Spielberg se fijó en nuestras tierras para rodar un filme sobre chinos. Años antes de la invasión de tiendas asiáticas por nuestras ciudades. La ciudad trebujenera no se parece en nada a las orientales, pero las marismas del Guadalquivir, y sus extensos arrozales, se asemejan a los chinos; supongo que los aislados cabezos, colaborarán en el disimulo del paisaje.

Escena de la película.

 - Tarifa: Como el Líbano. Continuando con la película Navy Seals, en la ciudad más meridional de Europa se ruedan varias escenas, entre las que destaca la escena del desembarco final, donde la mencionada playa isleña es una toma, que después continua en lo urbano por la ciudad tarifeña. No obstante, media película está rodada en dicha ciudad, y a poco que nos fijemos en los decorados, podremos adivinar gran parte del urbanismo tarifeño.

Calle del casco histórico de Tarifa.

 Termino esta primera, y tardía entrada, en un blog que lleva desconectado, por temas logísticos desde hace un par de meses. Un saludo desde el sur.

domingo, 3 de agosto de 2014

Crisis económicas de la historia. Parte V.

  En esta semana tan convulsa para la economía mundial con el default argentino, vamos a explicar en la última entrada las crisis habidas en el cambio de siglo, entre el XX y el XXI, donde ha habidos eventos económicos importantes, con una relajación general de las normas, un barro, que nos ha traído estos lodos, que ahora estamos sufriendo. Sin más continuo, donde me quedé:
  • El efecto Tequila. Año 1994.
 La gran crisis de los países emergentes llegó a mediados de los años 90, un periodo, en el que España, tampoco logró zafarse de la recesión, con cambio de gobierno incluido, tras más de una década de poder socialista. Sin embargo, la primera pieza que cayó en esta crisis fue México, de ahí su nombre. Y fue debido a una chispa que detonó el pánico entre los inversores en el país azteca. Antes dicha nación venía arrastrando un déficit superior al 7%, debido a los excesos y la corrupción política existente. Para colmo de males, el presidente Carlos Salinas de Gortari, siguió aumentando el gasto para ganar puntos en el periodo electoral en el que se encontraba inmerso, emitiendo los llamados Tesobonos, deuda pública valorada en dólares. La chispa que encendió la mecha, fue la imagen de la guerrilla zapatista de Chiapas, que deba la puntilla a la imagen internacional de México, las divisas huían del país, y la devaluación del peso, sólo logró que hubiera mayor fuga de capitales. Todo Latinoamérica cayó, y los mismos capitales huyeron a Asia (China, Tailandia, Indonesia...), donde se estaban gestando los llamados Tigres Asiáticos, que pasaron a ser el centro industrial del mundo globalizado. Sin embargo, la crisis japonesa, terminó por arrastrar también a la economía asiática. Por culpa del Magnate George Soros (quien tumbó años antes a la libra inglesa),  que lanzó un ataque contra el baht tailandés, junto con otros especuladores, logró que los inversores huyeran de la zona, atacando posteriormente, Malasia y Hong Kong entre otros, los cuales llegaron a tumbar. El contagio siguió con Rusia, que habiendo entrado en la órbita capitalista, logró en poco tiempo declararse en quiebra. Y de la nación eslava, se trasladó la crisis a Brasil, cuyo país sufría una enorme deuda, espantando también a todo el capital financiero. Teniendo que devaluar dicha nación el real un 30%, para terminar de hundir su economía. Creando lo que sería el Efecto Samba, que contagiaría a todos los países del entorno, y crearía otra crisis que ha pasado a la historia: la del Corralito argentino.

  • La Burbuja de Internet. Año 2000.
 La también llamada crisis puntocom, fue la primera relacionada con la era digital. Al igual que con el ferrocarril o los aviones, una nueva tecnología venía para generar una locura de empresas y acciones que se crearon como hongos. En cambio, con internet, no hacía falta grandes inversiones para entrar en el mercado, ni autorizaciones públicas, pues todavía se encontraban en un vacío legal. La avalancha de empresas puntocom eran tal, que se creó para ellas, un mercado financiero propio: el Nasdaq, cuyo índice nos indica aún el valor de empresas como Google o Microsoft. Pero con ello, se creo una burbuja imparable. Debido a lo intangente de sus bienes, las empresas tecnológicas, como Amazon, multiplicaban sus cotizaciones, aunque sus pérdidas fueran cuantiosas. Además, el acceso, vía internet, de los parqués, hacían que cualquiera pudiera ser bróker. Sin embargo, no hubo un estallido radical, sino como en Japón, una suave bajada, desde el 10 de marzo del 2.000, hasta el 9 de octubre del 2.002, donde el Nasdaq perdió un 78% de su valor. No obstante, dicha crisis, pese a ser global, no hubo contagio al resto de economías.

  • El Corralito Argentino. Año 2001.
 Desgraciadamente para nuestros hermanos argentinos, tan de actualidad por su nueva quiebra, viene al pelo dicho punto, que particularmente, he decidido separar del Efecto Tequila y el Efecto Samba. Aunque vinieran encadenadas una detrás de otra, la quiebra argentina fue lo suficientemente importante como para incluirla dentro en un punto aparte, así como por el potencial económico de dicha nación. En un principio Argentina superó sin problemas de la crisis en su primera parte, pero el efecto boomerang que significó el Efecto Samba contagió de manera mortal a la economía platense. Sucesivos gobiernos dispararon el gasto debido a su corrupción, y a una salvaje privatización de empresas públicas. Otra nefasta medida fue la de ligar su moneda al dólar, lo que dio un escaso margen de maniobra cuando la crisis llamó a las puertas argentinas. La única solución posible, en pleno default, fue la del bloqueo de ahorros de los banco, limitando la retirada de efectivo hasta un límite de 250 pesos por ciudadano y semana. Eso empobreció a la población, debido al cambio constante de precios en productos básicos. Con ello se pretendía frenar la fuga de capitales. Y daría lugar a un nuevo nombre a dicho bloqueo: el Corralito. En nuestras retinas, quedarán grabadas para siempre, las famosas caceroladas, protestas y manifestaciones en las puertas de los bancos.  Asimismo, tanto Uruguay como Chile, se vieron contagiadas, aunque no con la dimensión de Argentina, y bastante más la primera, que la nación andina.

  • El Crash de 2.008 y la Gran Recesión.
 Aunque esté de actualidad, lo voy a incluir dentro de un contexto histórico, porque está claro que está crisis pasará a los anales de la historia como una de las peores en el contexto mundial (sino la peor, porque aún no se sabe como va a acabar). No obstante, para comprender el porqué de esta situación hay trasladarse al 11 de septiembre del 2.001, cuando los famosos atentados de Nueva York, Washington y Pensilvania, perpetrados por Al Qaeda. EEUU, se vio tocado a nivel económico como no lo había estado nunca, pues jamás la nación norteamericana sufrió los efectos de una guerra (que no sea civil) en su suelo. El gobierno Bush, para frenar la caída de consumo, decidió bajar los tipos de interés y desregular el mercado para estimularlo. Para colmo de males, al otro lado del Atlántico, nació el Euro, y la entrada de muchos países en la moneda única significó, entre otras cosas, un aumento significativo de la inflación en muchas naciones, pues se tomó como referencia el marco alemán, que se era superior al resto de monedas. Además, muchos empresarios (y no empresarios), se vieron forzados a lavar dinero negro, que tenían guardados en su antigua moneda, para no perder así, lo ahorrado. Con ello se creó una burbuja inmobiliaria, pues era el mercado donde era más fácil lavar el dinero. Había todos los ingredientes para una nueva burbuja de proporciones catastróficas. Nació en este periodo en EEUU, las hipotecas basura, que se concedían a personas de todo tipo, muchas sin ingresos, las cuales, los mismos bancos sabían que no iban a devolver. Los bancos para salvar los balances negativos vendían paquetes de acciones donde habían hipotecas buenas mezcladas con las malas, al resto del mundo. Las mismas agencias de calificación, que hoy día pueden arruinar a una nación, no supieron ver el peligro que representaban estas acciones. Pero si la cosa aún revestía algún riesgo, se inventaron, en el colmo de la desvergüenza, unos seguros que cubrían el riesgo de impago. Todo empezó a frenarse en 2.006, cuando el gobierno Bush decide elevar los tipos de interés para frenar la subida de la inflación, empezando a caer los eslabones más débiles. Ya los rumores de bancos arruinados en Wall Street empezaron a circular, y los primeros brotes de pánico cayeron. Empezaron a saberse de entidades que eran rescatadas, hasta llegar a Lehman Brother, de 158 años de existencia, y que Bush, en plenas elecciones, dejó caer como castigo en septiembre de 2.008. Fue el error que hizo que las bolsas de todo el mundo se desplomaran. Casi todos los bancos del mundo tenían hipotecas basura en el haber de sus cuentas. Los bancos centrales del mundo prepararon un plan coordinado, y en casi todos los países se tomaron medidas para sofocar la crisis, menos en España, que pagaría por ello, unas consecuencias bastante graves, y que arrastraría, además, otra vez, a medio mundo al borde del abismo. Ahora, habría dos modelos para intentar salvar la crisis:

    • El anglosajón, aplicado en EEUU y Reino Unido, aplicando políticas de Keynes de estímulos económicos y gastos públicos, con el enorme riesgo de que la deuda pública de dichos países se encuentran por encima del 100% de su PIB. Y además, se corre el riesgo, aún no demostrado del todo, de una nueva burbuja inmobiliaria, por parte de la nación británica.
    • El llamado austericidio europeo, que apuesta por una austeridad y un control de gastos, excesivos en tan corto espacio de tiempo. Y que ha llevado a naciones como Grecia a la ruina absoluta a causa de la caída en picado del consumo. Fue peor el remedio que la enfermedad. Y todo viene por el miedo alemán por la hiperinflación (ver misma entrada en parte III). La nación germana se encontraba con sus bancos salpicados por las subprimes estadounidenses y por los bonos de deuda griegos. El riesgo de que el euro desapareciera se hizo patente, y se tuvo que acudir al rescate de varios países: Grecia, Irlanda, Portugal y Chipre. Además del sistema bancario español, malamente supervisado por el Banco Central de España. Asimismo el BCE, es un títere en manos de un gobierno alemán, que se ha dirigido en árbitro del contexto económico europeo. Los ajustes tan severos en los países del sur, corren el riesgo de "japonización" de la crisis, un eterno estado comatoso de la economía.
 Por si fuera poco, hay voces que alertan del posible estallido de dos nuevas burbujas, una primera, mencionada en el primer punto, británica, y muy dependiente del dinero ruso, que puede retirarse masivamente del país si prosigue el conflicto ucraniano. Y una segunda, inmobiliaria también, y bestial, en China, que Dios sabe como podría afectar a la economía mundial.

  •  Las trece quiebras de España.
 Ya para terminar, y como curiosidad, a consecuencia de lo ocurrido esta semana en Argentina. Les enumeraré las trece quiebras de la nación española. Con una media de una bancarrota por cada 50 años (dos por cada siglo). Hay que decir que nosotros fuimos el primer país de la historia en declararnos en Bancarrota, con Felipe II, en 1.557, y le siguió otra en 1.576. Con Felipe III, en 1.607. Con Felipe IV, hubo cuatro más, 1.627, 1.647, 1.652 y 1.662. Con Carlos II, el último Austria, hubo otra en 1.666. Se produjeron otras con Fernando VII, e Isabel II. Siendo la última, la de 1.939, posterior a la Guerra Civil.































      lunes, 28 de julio de 2014

      Crisis económicas de la historia. Parte IV.

       Seguimos con la cuarta entrega de grandes crisis económicas de la historia. Son tantas, que he debido seleccionar, y resumir, en demasía, la historia de las mismas. Y verme obligado a hacer varias entradas continuadas con el fin de no hacer una interminable. Ahí van las de finales del siglo XX:

      • Crisis del Petróleo. Año 1.973.
        Hemos visto a lo largo de estas entradas, como la creación de una crisis está sujeta a factores humanos que interactúan involuntariamente en la mayoría de los casos, pues que suele caer en la avaricia que rompe el saco. No obstante, también he comentado como ha habido otras crisis en las que hay un factor claramente voluntario, es el caso de ésta crisis que se deriva en el 73, y sin casi aviso previo; por causa de un conflicto regional en Oriente Medio, entre Israel y el resto de naciones de la zona en la Guerra del Yom Kipur, que enfrentaba a la nación hebrea con las restantes árabes, especialmente Egipto y Siria. Con claro apoyo de los países occidentales a Israel, especialmente EEUU, y por el lado musulmán, con la URSS. Era por tanto, y pese a lo conflictivo de la zona, otro pulso más entre bloques de la Guerra Fría. Por ello, los países de la OPEP, la agrupación de países exportadores de petróleo, con mayoría de países árabes, decidió hacer un embargo de crudo a occidente como castigo. Los efectos se dejaron notar en una subida notable de la inflación, y que el gobierno norteamericano para parar las subida de precios, no le quedó más remedio que una política de control de los mismos, con racionamientos de gasolina, entre otras medidas. Todo occidente se vio afectado en una crisis que duró hasta principios de los años ochenta. Y empezaron a aplicarse medidas comunes hoy día, como por ejemplo, el estudio aerodinámico de los vehículos y una mejora de los motores con menor potencia, en detrimento de los grandes, en bruto, que significaban anteriormente un coche veloz. También se empezaba a eliminar la tracción trasera por la delantera. Otra medida principal, es el nacimiento de los horarios de invierno y de verano para racionalizar.





      • El Lunes Negro de la Bolsa. Año 1.987.
        Cuando ya todo parecía recuperado de la anterior crisis, y sin motivo aparente alguno, y en lo que iba a ser un día más en las bolsas bursátiles normales, se produce, contra todo pronóstico, un día negro en ellas. Empezando por la de Hong Kong. Para hacerse a la idea de la debacle, hay varios ejemplos: el Down Jones de Nueva York cayó un 22,6% en una sola sesión, las pérdidas fueron equivalentes a la mitad del PIB actual de España. Hong Kong, precisamente, perdió un 45,8%, Australia un 41,8%, Nueva Zelanda un 60% (¡?), España un 31%, o el Reino Unido un 26,4%. Entre otros. Piénsese, que esas caídas en lo valores, sólo encuentran parangón en las mayores crisis, y en varias sesiones. Por ello, la mayoría de analistas no dudan en calificar a éste día como el mayor crack bursátil de la historia. Aún hoy día no hay clara conclusión del porqué de lo sucedido, solamente, la Comisión Brady, de investigación del asunto, acertó a relacionar a la entrada de una incipiente informática, la cual desbordó con la velocidad de sus operaciones a los brokers. Otros economistas echan la culpa a una vuelta euforia especulativa, a causa, como no, de una vuelta a la desregulación de los mercados. Por ejemplo, de aquella época, provienen los bonos basura. Sin embargo, el final fue mejor que el actual, y las políticas económicas más acertadas.

      • El estancamiento de Japón. Año 1.989.
       El milagro japonés de la posguerra llegaba a su fin en el mencionado año, atrás quedaron los tiempos en el que los vehículos y la tecnología nipona invadía los mercados americanos y europeos. Habían llegado nuevos países asiáticos como competencia, y venían para quedarse: Corea y Taiwán (China y el sudeste aún tardaría en subirse a la industrialización). El país del sol naciente adoptó tras la II Guerra Mundial un capitalismo propio, con un sello pseudofeudal, donde el vasallaje y la fidelidad de por vida a la empresa era cuestión de honor y orgullo. Asimismo, la propia compañía, te garantizaba un puesto de trabajo fijo, y una serie de concesiones y derechos para el trabajador. Era un país donde los horarios, y días laborables eran excesivos, con mínimo tiempo de ocio. Pero a cambio, en los años 80, los japoneses eran los nuevos ricos del mundo, y su país la locomotora económica. Era común ver turistas derrochando a lo largo del mundo, o sus multinacionales comprando edificios señeros en las grandes ciudades occidentales (¿no les suena a la China actual?). Sin embargo, en el interior del país, la burbuja inmobiliaria y bursátil se estaban gestando, la cantidad de créditos concedidos eran exagerados, y el Banco de Japón bajó en reiteradas ocasiones los tipos de interés. Los precios de las casas subieron exponencialmente y existían las llamadas Hipotecas de las tres generaciones, que terminaban de pagar los nietos de los tomadores. La corrupción se volvió galopante, y las empresas que más cotizaban en bolsas recibían más créditos. Tras marcar un máximo histórico el 25 de diciembre del 89, el Nikkei japonés empezaría a desinflarse. La apertura a capitales internacionales (antes vetada) fue el principio del fin. Las empresas niponas vieron que podían desligar su dinero de su banco central, y captarlo en el mercado mundial. Una exagerada subida de los tipos de interés vino a confirmar la crisis, sin embargo a diferencia de las occidentales, la burbuja japonesa no estalló, sino que se desinfló poco a poco. Luego llegó el declive inmobiliario. Y las autoridades no reaccionaron a tiempo, ni bien, pues ya que los bancos al depender de las entidades financieras tuvieron que cortar el crédito. La fuga de capitales estaba asegurada. Desde entonces las medidas realizadas por los distintos gobiernos han sido un fracaso hasta hoy día, que aún continúa en una economía comatosa, que sólo en el 2.014 ha empezado a levantarse algo. Muchas de estas medidas las han copiado los últimos gobiernos españoles...(¡?). Mientras, en Japón se hizo presente un fenómeno hasta entonces desconocido: el desempleo.


      • La Perestroika. Año 1.989.
        No todas las crisis pertenecen al sistema capitalista. También la economía planificada ha sufrido muchos golpes a lo largo de su vida, como es el caso de la famosa hambruna de Ucrania en el gobierno de Stalin, llamada Holomodor. Pero sin duda, la peor de todas, y la que vino a cambiar toda la geopolítica actual, y marcar el fin del periodo de los grandes bloques, fue la llamada Perestroika. Aunque en un principio, el nombre marcado era una serie de reformas creadas por Gorbachov para mantener, paradójicamente, al sistema socialista, lo cierto es que logró, precisamente, lo contrario. La principal medida fue la de subir los salarios, lo que creó una necesidad de subvención a las empresas, y el empeoramiento del tesoro público. Se crearon otras medidas como la liberación de precios, hubo una distribución irregular de las riquezas, creando oligarquías, complicando la creación de la clase media que hubiera venido a enriquecer el PIB, y mantuvo un bajo interés del dinero. Estas políticas económicas, entre otras, muy agresivas entre los soviets más tradicionales, logran crear una inestabilidad que se traduce en el intento de golpe de estado de 1.991, donde dimite Gorbachov. Y con él, se independizan múltiples repúblicas, por lo que se disuelve la URSS. A partir de entonces, Yeltsin toma el mando y se proclama presidente de la nueva Federación Rusa, ya sin comunismo. Toda Europa del este, abrazaría el capitalismo, y se acercarían a la UE; como asimismo, se crearía un largo conflicto en las naciones balcánicas.


      jueves, 24 de julio de 2014

      Crisis económicas de la historia. Parte III.

       Seguimos con la tercera entrega de grandes crisis mundiales, y sus consecuencias. Tocamos hoy, el siglo XIX, y el principio del XX.  Seguiremos ya, en la siguiente, con las crisis sucedidas a finales del XX . Ahí van:
      • El Boom del Ferrocarril. Año 1847.
       Al igual que en nuestra época, las nuevas tecnologías suponen una burbuja en el mercado cuando su éxito es, realmente, rápido y favorable. Eso mismo pasó con el ferrocarril, verdadera joya, al barco de vapor, de la Revolución Industrial. No había empresa,ciudad, o gobierno, que no quisiera incorporar el ferrocarril para viajeros para su mayor gloria. Era una época de bonanza general, y para 1.845, las acciones de las compañías ferroviarias se encontraban al 500% de beneficios, totalmente sobrevaloradas. Como ejemplo, había proyectos que no se habían empezado si quiera, y otros que atravesaban lugares desiertos (¿les suena?); y en Irlanda se habían proyectado más de cien lineas. Las contabilidades estaban amañadas en las distintas compañías, por cierto, administradas siempre por los mismos. En 1.847, un suicidio en Hyde Park encendió todas las alarmas, pues en sus bolsillos se encontraron documentos relacionados con lo hablado. La subida de las tasas de interés al 3%, destrozaba a los inversores más endeudados, que vendieron todas las acciones, y acabaron arruinando bancos como el de Liverpool. Los banqueros protestaron ante Downing Street, para exigir la suspensión de la ley bancaria. En España, por ejemplo, la burbuja llegó más tarde, entre 1.856 y 1.866, pues también el dinero de los créditos bancarios tenían su origen en las islas británicas.


      • Crisis económica de Chile. Año 1.876. 
       No todas las grandes crisis proceden de Europa, que también vivió su propio infierno en éste mismo año con la guerra Franco-prusiana. Sin embargo, en Chile, el país que optó por una economía librecambista, dictaminó una Ley de Bancos, que permitía emitir papel moneda sin control estatal, lo que elevaba al 150% el superávit de las reservas chilenas, sin estar respaldados por moneda alguna. Lo que hizo que el precio del dinero y los préstamos perdieran mucho valor. Los segundos, se hacían de hasta un mes, y sin cobrar intereses. Luego vinieron la congelación de salarios de los empleados públicos, y el menor gasto público. La crisis se contagia a otros países del entorno, como Argentina, que debía reparaciones de guerra a distintos países, y dependía totalmente, de Inglaterra para la exportación de sus productos. Sólo la Guerra del Pacífico, con la victoria de Chile sobre Perú y Bolivia solucionaría, parcialmente, la situación.


      • Hiperinflación de la República de Weimar. Año 1.923.
       Las reparaciones de guerra que Alemania tuvo que hacer a las potencias aliadas, tras la I Guerra Mundial, eran del todo abusivas, y lejanas a la realidad. El banco alemán se vio obligado, por las urgentes reparaciones, a emitir un exceso de papel moneda sin respaldo en oro. Como la nación alemana no podía hacer frente a esos pagos en dinero, no tuvo más remedio que admitir la rapiña entre sus recursos, como pasó con la ocupación francesa en la cuenca del Ruhr. Mientras tanto, la vida se hacía difícil entre la ciudadanía germana, en la que los ahorradores perdían todo su dinero a causa de la pérdida de valor del dinero. Asimismo, aquellos que cobraban en nómina, vieron como cobraban los sueldos, no al mes, sino incluso al día, y que llevaban a casa en carretilla, debido a la cantidad de billetes. Los cuales, se utilizaban para empapelar paredes o como carbón, pues los servicios básicos y los alimentos variaban constantemente de precio, incluso a lo largo de días o semanas, y solían ser más caros que el propio dinero. El fin de la crisis se da en noviembre de 1.923, cuando se crea una nueva moneda: la Reichmark, de valor fijo, que supuso el fin de los billetes. Sin embargo, la crisis dejó profundas cicatrices en la ciudadanía, entre las que se incluye, el meteórico ascenso del nazismo una década después, cuando la Gran Depresión procedente del Crack del 29 diera la puntilla a la República de Weimar.


      • El Crack del 29 y la Gran Depresión. 
       La madre de todas las crisis, y la más famosa de la historia, tal vez sea la peor, hasta ahora, que ha sufrido el sistema capitalista. La imagen de los suicidios desde los rascacielos newyorkinos ha sido la más marcada en nuestras retinas, sin embargo, hay más de leyenda urbana que de realidad. Ha sido la más devastadora caída de la Bolsa bursátil de Nueva York, pues el Down Jones llegó a caer a valores del siglo anterior en un mes (octubre del 29),y no los recuperaría hasta los años cincuenta. Anteriormente, como en toda burbuja, la ciudadanía, y los inversores cayeron en una euforia desmesurada de créditos. Los bancos pedían dinero a la Reserva Federal por la que pagaban barato, y los invertían en la compra de acciones, por las que obtenían una alta rentabilidad. No obstante, una vez más, las burbuja vino a causa de los grandes inventos de la época: el automóvil, los aviones y la radio. Aunque en esta ocasión el estado y la Reserva Federal intentaron frenar a la banca, en aquel entonces, como ahora, estalló otra burbuja inmobiliaria en, como no, el estado de Florida, donde se daba con abundancia la dación en pago (devolver las llaves del hogar al banco para desvincularse de la hipoteca), a causa de la incapacidad de hacer frente a las hipotecas. Y como los sueldos estaban estancados, los trabajadores solían abusar de los créditos. En tiendas, almacenes industriales y en el campo, cada vez habían más excedentes, que se acumulaban sin vender. Herbert Hoover, Secretario de Comercio, advirtió a los banqueros del desastre que se avecinaba para que empezaran a tomar medidas, a lo que respondieron que cualquier movimiento en falso provocaría el pánico entre las masas. Pero eso sí, guardaron sus fortunas a buen recaudo. Para cuando se produjo el Crack, en octubre del 29, los accionistas intentaron vender todas sus acciones, y los ahorradores intentaron sacar el dinero de los bancos. La fuga de capitales desestabilizó a todos los bancos centrales del mundo. Con la crisis, desaparecieron 10.000 bancos y un tercio de las empresas financieras americanas. Con el grifo del crédito cerrado, el consumo cayó en seco, dándose la mayor contracción del comercio mundial en la historia. Gran Bretaña abandonó el patrón oro en el 31, junto con 21 países más. La destrucción de puestos de trabajo se cebó en países como EEUU o Alemanía, con datos similares a los que hay hoy en España. 















    • sábado, 5 de julio de 2014

      Crisis económicas de la historia. Parte II.

       Continuamos con las crisis económicas que han marcado, y cambiado, el rumbo de la historia. Ahora nos ocupamos de la época moderna, donde ya se perciben elementos comunes a los de hoy día, entre los que entran, por ejemplo, las famosas burbujas. Sin más, sigo enumerando.


      • Crisis del Siglo XVII.
       Antes de entrar en una crisis, con su burbuja propia, hay que pararse a describir la crisis globalizada que supuso el siglo mencionado, a nivel general. Entre los causantes se encuentra la denominada Pequeña Edad de Hielo, un periodo de varios siglos (hasta el XIX) en el que los inviernos fueron anormalmente fríos. Solo baste recordar la infinidad de pinturas con la imagen del Támesis helado. La peste bubónica hizo asimismo estragos. Y la población europea, recuperada en los dos últimos siglos volvió a reducirse. Otro asunto eran los interminables conflictos, que arrasaban, sobretodo Centroeuropa, y que costaban muchos recursos de las grandes naciones beligerantes, como era el caso de España. Se producen dos hechos claros, en el cambio de hegemonía: una primera, en la que la Francia de Richelieu, primero, y del Rey Sol, después, se convierte en potencia dominante. Y una segunda, y tal vez más importante, en la que el eje de poder económico pasa del Mediterráneo y el sur, hacia el Atlántico y el norte, es el principio del poderío holandés y del inglés. Pero la primera, aún tendría, una sorpresa desagradable, tratada en el siguiente punto.


       
      • Crisis de los Tulipanes. Año 1637.
       Estamos tal vez, ante la primera burbuja financiera de la historia, tal y como hoy día lo conocemos. Fue un exceso especulativo, que como en todas las burbujas posteriores, se ven a toro pasado como una locura. Todo empezó cuando acababa de nacer una de las primeras Bolsas bursátiles del mundo, la de Amsterdam. Se negociaba en ella de todo, incluida una flor traída por el embajador de Holanda en Turquía: el tulipán. La belleza de la misma empezó a ser una fiebre entre todos los ciudadanos, siendo el primero en pagar una cifra prohibitiva Carolus Clusius, botánico flamenco. Luego, la retirada española de Centroeuropa, y la brillante situación monetaria de la zona, concurrió para que existiera una euforia generalizada. Así pues, un bulbo pasó de costar unos veinte florines a unos 6.000, que llegó a costar la especialidad más cara. Lo mismo que una casa en el centro de la capital holandesa. Encadenando esto, hubo listos que se aprovecharon vendiendo derechos de adquisción de bulbos de un año para otro, cambiando los mismos, de una mano a otra, y a otra...multiplicándose más el precio, ¿les suena?.  El estallido llegó el cinco de febrero de 1.637, cuando llegó el rumor en el mercado de Haarlem de que no había comprador alguno. Todo el que pudo se deshizo de lo comprado, y las ventas de derechos fluyeron de manera rápida, cayendo con ello el precio en picado. Aún hoy día, y desde 1.850, existe la mayor subasta de flores en el mundo, en Aalsmeer, desde donde se exporta el 80% de las flores que se venden.


      • El Fraude de las Acciones. Año 1720.
        Un enorme engaño que desestabilizó a toda la economía del momento. Y que fue creada, solamente por dos hombres: John Blunt y John Law. El primero desde Londres con su Compañía de los Mares del Sur, y el segundo, aunque escocés, cometió el enorme fraude desde París, con la Compañía del Mississipi. Pero todo empezó antes, cuando España tuvo que firmar el Tratado de Utrech, abriendo parte del comercio americano al resto de potencias. Entonces, ambas compañía lograron que tanto Inglaterra como Francia cedieran sus deudas públicas, y para colmo de despropósitos, ambos estados autorizaron a venderlas como acciones a terceros. Así pues, intencionadamente, se crean rumores sobre los enormes beneficios comerciales producidos en los intercambios en el nuevo continente, cuando la realidad, estos eran más bien escasos. Cayeron en la compra todos los estratos sociales, desde los más humildes, hasta el propio rey Jorge I. Y entre ellos, también, Isaac Newton quien perdió 20.000 libras. Lo enrevesado de los fines de estas acciones hacían imposible ver el valor final de las mismas. Law, fundó incluso, un banco con capacidad de imprimir papel moneda, y patrocinado por la Corona Francesa: el Banque Royale. En el citado año, los propios creadores del fraude empezaron a vender sus acciones en vista de que la burbuja no podía crecer más, junto con el ministro de Economía inglés, John Aislabie. El resto siguieron cayendo. Tanto en Londres como en París empezaron a circular rumores de que algo iba mal, y como en todo crack, las ventas de las acciones corrieron como la pólvora, cayendo estrepitosamente los precios, y ni compañías, ni bancos pudieron devolver el dinero de los accionistas, cayendo muchos en la ruina. Hubo quince suicidios en las puertas del Banque Royale. Al menos, Aislabie fue condenado y encarcelado por corrupción. No todas las naciones, ni juzgados pueden decir lo mismo.